Nervios…

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La improvisación del regulador francés provoca fuertes caídas en los parqués de Europa y EEUU. La falta de previsión del regulador bursátil francés (AMF) ha desatado el pánico entre los inversores con apuestas en valores del sector financiero galo. La AMF no pareció darse cuenta al establecer hace unos días una prohibición de dos semanas sobre las posiciones cortas (que también anunció, entre otros, España) que dentro de ese período se encontraba el tercer viernes de agosto. Es decir, el día de vencimiento de los futuros.

La diferencia entre la prohibición establecida en Francia y las anunciadas por otros países de la zona del euro que decidieron seguir este mismo camino reside en que París incluyó dentro de esta medida la prohibición de renovar contratos sobre posiciones cortas ya existentes, además de vetar la creación de otros durante estos 15 días. «La diferencia con Francia es que aquí no está prohibida la renovación del contrato siempre que no implique un incremento de la posición en cuestión», explicó a EL BOLETÍN una portavoz de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

Un gestor de hedge funds afincado en Suiza comentó a este periódico lo que implicaba esta distinción entre Francia y los otros países de la región: «Ante la incapacidad de renovar su posición, la gente [este jueves] ha tenido que forzar la búsqueda de beneficios rápidamente para finiquitar el contrato, así que en consecuencia los precios de las acciones se desplomaron». Las ventas a corto consisten en vender unas acciones que se han tomado prestadas para luego volver a comprarlas a un precio más bajo y así poder ganar la diferencia. Por eso su tendencia es bajista.

Además, esta fuente dijo tener constancia de que «muchos inversores con posiciones a corto en el mercado francés a los que no les vencía el contrato este viernes decidieron igualmente salir de ahí ante la incertidumbre existente en torno a la prohibición». Eso contribuyó a que más operadores a corto de los esperados cerrasen sus operaciones para trasladar ese negocio a otros lares. ¿Su nuevo destino? Alemania y el Reino Unido.

De hecho, algunos valores como Barclays, que hasta ayer habían conseguido evitar las fuertes caídas del sector, llegaron a sufrir el jueves un batacazo del 11,5%, un resultado muy parecido al que registraron otras entidades como Commerzbank, Deutsche Bank. En el caso del banco británico además sus CDS se dispararon un 12,3%, hasta los 240 puntos básicos, un umbral sólo superado en Europa por RBS (que se encuentra prácticamente bajo la tutela del Gobierno) y Société Générale, la principal víctima de los ataques especulativos en las últimas semanas.

La sangría bursátil fue tal que a última hora del jueves la AMF decidió modificar esa prohibición y permitir la renovación de contratos a corto ya firmados con anteriores a la fecha de la prohibición, anunciada el pasado viernes día 12 de agosto. Pero ya era tarde y el daño estaba hecho. En el sector de los hedge funds esta modificación de última hora ante la situación de enorme volatilidad de los mercados se ha acogido con sarcasmo, según ha podido saber este periódico. «Son un desastre», comentaban algunos especuladores con un visible tono burlón en relación a la labor del regulador galo.

La prohibición de la Autoridad Europea de Valores Financieros (ESMA) anunciada el viernes pasado es de carácter transitorio durante 15 días, aunque podrá ser prorrogada si se considera necesario. Afectará a cualquier persona física o jurídica que lleve a cabo operaciones «que supongan la constitución o incremento de posiciones cortas sobre acciones españolas [en el caso de España] del sector financiero». El regulador europeo ha indicado en un comunicado que la prohibición de esa práctica se da en un momento en el que la volatilidad de los mercados financieros ha llevado a los organismos reguladores a incrementar su vigilancia.

Estos errores de regulación financiera se unen así a la incertidumbre económica, espoleada ayer por Morgan Stanley, que ha rebajado sus previsiones sobre el crecimiento del PIB mundial, y por otros informes macroeconómicos que algunos analistas interpretan como los primeros síntomas de una nueva recesión.

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