Los problemas financieros de Braskem ensombrecen el encuentro entre Lula y Chávez

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El presidente del Gobierno de Venezuela, Hugo Chávez, ha viajado a Brasil para reunirse con su homólogo Lula da Silva con el fin de firmar acuerdos de cooperación y reafirmar sus buenas relaciones. Sin embargo, el encuentro ha terminado ensombrecido al coincidir la visita con el anuncio de la petroquímica brasileña Braskem, la mayor de América Latina, de recortar a la mitad las inversiones previstas en una planta en Venezuela por falta de financiación. El presidente del Gobierno de Venezuela, Hugo Chávez, ha viajado a Brasil para reunirse con su homólogo Lula da Silva con el fin de firmar acuerdos de cooperación y reafirmar sus buenas relaciones. Sin embargo, el encuentro ha terminado ensombrecido al coincidir la visita con el anuncio de la petroquímica brasileña Braskem, la mayor de América Latina, de recortar a la mitad las inversiones previstas en una planta en Venezuela por falta de financiación.

Los portavoces de la compañía Braskem han asegurado que la inversión prevista inicialmente de 1.000 millones de dólares en la planta de polipropileno Propilsur se va a reducir a 500 millones de dólares. No es la única mala noticia que la compañía ha dado mientras Chávez se encontraba de visita oficial en tierras brasileñas, la gigante petroquímica también ha revelado que van a considerar relocalizar el proyecto para que estuviera más cerca del complejo de refinación de Paraguaná.

Braskem tenía desde hace varios años proyectos faraónicos en Venezuela, que se concluirían en sociedad con Pequiven. Perteneciente al holding Odebrecht, la petroquímica brasileña proyectaba la construcción de por lo menos dos plantas de fabricación de polietileno y polipropileno que sumarian inversiones de unos 4.000 millones de dólares.

El problema, según admiten en Braskem, es que ha sido imposible obtener la financiación internacional para las inversiones. Ni el propio gobierno de Brasil, que cuenta con el generoso banco financiero del BNDES, quiso aportar los fondos para tales emprendimientos. Y tratándose de Odebrecht, una empresa mimada en Brasil, y de un gobierno «amigo» no es una señal menor.

Por eso fue que el acto de ayer en Brasilia incluyó la firma de acuerdo entre Lula y Chávez para redimensionar tales proyectos petroquímicos. La nueva localización de una planta más pequeña de fabricación de polipropileno sería Paraguaná (los proyectos originales serían en José, y Chávez y Lula hicieron el anuncio en 2007), y el costo de sólo 500 millones de dólares; los socios Braskem y Pequiven tampoco informaron quién pondría el dinero esta vez.

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