Los gobiernos de los países europeos rescatados ‘venden’ los recortes como una cuestión de patriotismo

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Los recortes que deben asumir los países europeos ‘rescatados’ por la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional (FMI) para continuar recibiendo ayudas son cada vez más impopulares entre las bancadas políticas y la ciudadanía de estas naciones periféricas. Con este panorama, sus gobiernos se han lanzado a apelar al patriotismo y la soberanía nacional, para sumar apoyos y, en definitiva, que no se cierre el grifo de la ayuda exterior. Los recortes que deben asumir los países europeos ‘rescatados’ por la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional (FMI) para continuar recibiendo ayudas son cada vez más impopulares entre las bancadas políticas y la ciudadanía de estas naciones periféricas. Con este panorama, sus gobiernos se han lanzado a apelar al patriotismo y la soberanía nacional, para sumar apoyos y, en definitiva, que no se cierre el grifo de la ayuda exterior.

El último caso en este sentido lo ha protagonizado el viceprimer ministro de Irlanda, el laborista Eamon Gilmore. El pasado fin de semana, éste anunció que “no hay duda de que nuestro pueblo no recuperará la soberanía económica ni reparará los defectos de nuestra economía, si no se aprueba cada uno de los recortes de gasto y cada una de las reformas”.

Unos recortes que prometen ser cada vez más severos, ya que el gabinete que lidera la primera ministra Enda Kenny se enfrenta al reto de reducir el déficit público irlandés al 3% del PIB nacional en 2015 desde la actual tasa del 10%. Para conseguirlo, Dublín debe aprobar este verano un presupuesto para 2012 que reduzca el gasto público en 3.600 millones de euros, lo que de muy seguro pasará por recortes en los empleados del sector público.

El mandatario del ‘Tigre Celta’ ha dicho que para ganar el poder perdido, tanto sus compañeros de la Cámara irlandesa y como los sindicatos del país deberán apoyar sin fisuras los recortes que están aún por venir, a la vez que ha advertido de que las medidas ya aprobadas que no resulten en el ahorro esperado deberán revisarse en favor del cumplimiento de los requisitos marcados por la UE y el FMI para no cerrar el grifo de la ayuda económica.

Jean-Claude Juncker, el presidente del Eurogrupo, también se ha encargado este fin de semana de recordar a los países rescatados sus obligaciones de avanzar en recortes y ha destacado que el mal comportamiento de Grecia y su incapacidad para aprobar nuevas medidas de austeridad hasta la semana pasada ha llevado a Grecia a ver “enormemente limitada” su soberanía. Juncker ha pronosticado que el país balcánico tendrá que enfrentarse a un proceso como el que vivió la República Democrática Alemana tras la reunificación, cuando 12.000 empresas públicas fueron vendidas y más de tres millones de trabajadores, despedidos. Y es que, antes de fin de año Atenas debe deshacerse de empresas públicas por valor de 5.000 millones de euros. “Los griegos deben entender que es necesaria una respuesta colectiva [ante los ajustes]”, ha anunciado Juncker en un rotativo alemán.

Una respuesta colectiva para con el futuro de la nación a la que también apeló hace unos días el nuevo mandatario del Ejecutivo luso, Pedro Passos Coelho, al justificar su nuevo impuesto ‘sorpresa’ sobre la paga de Navidad de los trabajadores portugueses. El primer ministro luso remarcó que estas medidas se hacen necesarias ante el “desafío sin precedentes en la historia del país” al que se enfrentan las finanzas del país vecino y que la retención del 50% de la paga de Navidad ha de ser entendida por los ciudadanos como una “contribución especial al ajuste presupuestario” que asegure a Portugal el mantenimiento de su programa de rescate internacional.

Parece que los pronósticos de la ya directora gerente del FMI, la francesa Christine Lagarde, se han cumplido en la actitud tomada por los gobiernos periféricos. Hace unas semanas, la exministra de Finanzas de Sarkozy introdujo en el debate sobre los recortes exigibles a las economías rescatadas el argumento de que éstos eran necesarios para recuperar soberanía. En otras palabras, que la ayuda del organismo que ella dirige y la UE debe ir acompañada de esfuerzos presupuestarios que devuelvan a los estados intervenidos el poder ‘robado’ por los acreedores que reclaman su parte de protagonismo en esta crisis de deuda que golpea fuerte el Viejo Continente.

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