Los especuladores se burlan del Plan Marshall de Bruselas

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El discurso de Bruselas, desde hace días, encierra un nuevo término: «crecimiento». Por eso, y siempre que se cuente con el beneplácito de Alemania, los burócratas europeos estudian ahora ampliar la capacidad del Banco Europeo de Inversiones (EIB, por sus siglas en inglés) para que financie un programa de desarrollo que ha recibido el seudónimo de «Plan Marshall europeo». Un proyecto que han ridiculizado los especuladores financieros consultados por este medio. El discurso de Bruselas, desde hace días, encierra un nuevo término: «crecimiento». Por eso, y siempre que se cuente con el beneplácito de Alemania, los burócratas europeos estudian ahora ampliar la capacidad del Banco Europeo de Inversiones (EIB, por sus siglas en inglés) para que financie un programa de desarrollo que ha recibido el seudónimo de «Plan Marshall europeo». Un proyecto que han ridiculizado los especuladores financieros consultados por este medio.

«Es una nueva cortina de humo puesta en marcha por los políticos», comentó a este diario el gestor de un hedge fund afincado en Suiza. En teoría, la idea que ha expuesto el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, consiste en inyectar 10.000 millones de euros en un EIB que, con ellos, podría intentar captar 60.000 millones más y movilizar a su vez otros 120.000 millones de la iniciativa privada.

En total serían cerca de 200.000 millones de euros dedicados a desarrollar inversiones en infraestructuras, tecnología y nuevas energías que pongan en marcha el motor de la actividad empresarial, favorezcan el crecimiento y calmen las dudas de los inversores internacionales sobre el Viejo Continente.

«¿Y de dónde van a sacar el dinero?», se preguntaba la fuente consultada antes de añadir que «muchos Estados no sólo no tienen dinero para ir repartiendo por ahí sino que además necesitan dinero», en clara alusión a que esos millones de euros de los que habla Van Rompuy no deberían transferirse de otros mecanismos de rescate ya establecidos. Además, no han sido pocas las voces que creen que el plan de Bruselas no tardaría en quedarse corto de dinero. Y tampoco el banco de inversión Morgan Stanley ve en este proyecto la solución a la crisis de Europa.

En un informe publicado este jueves, la entidad estadounidense considera que la zona del euro encara cuatro escenarios posibles: «Renacimiento Europeo», «Divorcio Europeo», «Matrimonio Italiano» y «De tropiezo en tropiezo». Los analistas de Morgan Stanley explican que el primer escenario relatado es el más optimista pues, de darse, a largo plazo la unión fiscal será un hecho y las diferencias de balance entre los países miembros un mal recuerdo. En el caso del «Divorcio Europeo» se daría la situación contraria, con una inevitable ruptura del euro.

En cuanto al tercer -«Matrimonio Italiano»- y cuarto -«De tropiezo en tropiezo»- escenario, serían los más esperados por ser los más intermedios. En el caso del tercero, se daría una mayor unión política y fiscal sin resolver las diferencias económicas entre Estados, y el nombre viene dado porque «representa la historia de Italia desde que el país se formó hace 150 años». En cuanto al escenario titulado «De tropiezo en tropiezo», la unión fiscal no tendría lugar pero sí las reformas económicas esperadas gracias a la ayuda del Banco Central Europeo (BCE).

En cualquier caso, en ningún momento los analistas de Morgan Stanley hacen alusión al Plan Marshall que quiere poner en marcha Bruselas, ni tampoco hablan de corto plazo. Además, el banco estadounidense señala que si el BCE no se convierte en el último prestamista el futuro de la región seguirá en entredicho. Otorgar una mayor capacidad a la autoridad monetaria europea va contra las intenciones de Alemania, que por este motivo parece haber dado el visto bueno a la idea de Van Rompuy y el EIB.

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