Los banqueros centrales del euro se alinean con Alemania

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Alemania no quiere escuchar hablar de posibles emisiones de eurobonos. Para Berlín cualquier estímulo económico restaría fuerza a la política de austeridad que ahora mismo gobierna buena parte de Europa, y ese es el discurso que mantiene. Unos cuantos banqueros centrales, incluso de los países más perjudicados por los recortes, apoyan el mensaje. Alemania no quiere escuchar hablar de posibles emisiones de eurobonos. Para Berlín cualquier estímulo económico restaría fuerza a la política de austeridad que ahora mismo gobierna buena parte de Europa, y ese es el discurso que mantiene. Unos cuantos banqueros centrales, incluso de los países más perjudicados por los recortes, apoyan el mensaje.

El gobernador del Banco Central de Grecia, George Provopoulos, ha instado a los griegos a que en las próximas elecciones del 6 de mayo otorguen su confianza a los partidos políticos que defiendan el rescate financiero recibido hace unas semanas y las condiciones que dicho acuerdo conllevaba. En palabras más sencillas: que apoyen a los socialdemócratas del PASOK y a los conservadores de Nueva Democracia, pues estas formaciones cumplirán con la palabra dada a Bruselas.

La alternativa, ha explicado Provopoulos, es la salida del euro. El banquero central ha dicho que eso conllevaría retroceder varias décadas y eliminar el progreso conseguido durante las mismas. «No hay un camino fácil. Los ajustes deben continuar con decisión», ha comentado.

También se ha mostrado a favor de Alemania el gobernador del Banco Central de Austria y consejero del Banco Central Europeo (BCE), Ewald Nowotny. Este banquero ha rechazado de plano la posibilidad de que se emitan eurobonos, tal y como algunos países de la región han solicitado, debido a la resistencia de Berlín. Nowotny ha comentado que los alemanes ya han permitido a la zona del euro contar con mecanismos de rescate extraordinarios.

Precisamente, el Consejo del BCE está dividido sobre cómo actuar ahora que la crisis de deuda se ha cebado en especial con España e Italia. Mientras algunos de los consejeros de la autoridad monetaria defienden que la institución debe mantener las medidas extraordinarias, otros animan a los Estados a coger el testigo.

Mario Draghi, su presidente, ha abogado porque los países continúen haciendo esfuerzos para recortar su déficit público e implementar reformas estructurales. Una posición que apoya el consejero alemán, Joerg Asmussen, quien además ha señalado que España encierra los riesgos de que la crisis de deuda del Viejo Continente vuelva a complicarse.

«Debemos vigilar de cerca la situación del mercado de bonos español», aseguró Asmussen. Los bonos españoles a diez años han vuelto a superar esta semana el 6% de rentabilidad y la prima de riesgo se encuentra por encima de los 430 puntos básicos. Asmussen ha culpado de este incremento al anuncio del Gobierno de Mariano Rajoy cuando dijo que España no iba a cumplir el objetivo del déficit en 2012: «España tiene un problema de credibilidad con los mercados». Pero este problema, dice el banquero alemán, se puede solucionar con más reformas.

Una opinión que ha matizado, por su parte, el consejero portugués y vicepresidente del BCE, Vitor Constancio. El banquero luso comentó que las medidas extraordinarias de la autoridad monetaria europea -tales como las inyecciones de liquidez- se deberían de mantener, todavía, durante un tiempo. Por su parte, el consejero galo Christian Noyer comentó que si bien el BCE había adoptado nuevos roles, no debería olvidarse de vigilar la inflación en ningún momento.

«Existe una tendencia que ve a los bancos centrales como los que solucionan los problemas del universo», se quejó Noyer. No obstante, el candidato socialista a la presidencia de Francia y principal favorito a ganar el puesto, François Hollande, ya se pronunció la semana pasada a favor de ampliar las competencias del BCE para que éste preste directamente a los Estados.

Entre tantas opiniones se ha alzado este martes la voz del especulador de origen húngaro George Soros. El ahora octogenario inversor ha comentado durante una conferencia en Budapest que el estado de la zona del euro le recuerda mucho a la fase previa antes de la desintegración que sufrió la Unión Soviética. Soros ha señalado la existencia de una crisis «social, económica y moral» en la región, y ha comentado que, en su opinión, se está remando en la dirección equivocada.

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