Los demócratas criticaron la información recibida y aseguraron que la reunión dejó numerosas incógnitas sobre el alcance, la duración y los objetivos de la política estadounidense hacia el país suramericano.
El encuentro, que se prolongó durante más de dos horas, contó con la presencia de los líderes y miembros de los comités de inteligencia de ambas cámaras, así como del secretario de Estado, Marco Rubio, y del secretario de Guerra, Pete Hegseth.
La sesión clasificada no despejó las dudas de los demócratas sobre el coste, la duración y los límites de la intervención en Venezuela
El líder de la minoría en el Senado, Chuck Schumer, afirmó tras la reunión que el Congreso necesita “respuestas claras sobre cuánto tiempo va a durar” la intervención estadounidense en Venezuela.
“¿Cuántas tropas, cuánto dinero y si existen límites definidos?”, planteó el senador, que advirtió de que el plan depende de la cooperación de funcionarios del Gobierno chavista que, a su juicio, “no apoyan los intereses estadounidenses”.
Schumer añadió que la Administración confía en “personas impredecibles y corruptas que odian a Estados Unidos”, lo que, según dijo, incrementa la incertidumbre sobre el resultado de la operación.
Los demócratas alertan de que el plan depende de actores venezolanos que consideran poco fiables y contrarios a los intereses de Washington
Por su parte, la senadora Elizabeth Warren, una de las principales voces del ala progresista demócrata, expresó su descontento al señalar que “los ejecutivos de las compañías petroleras parecen saber más sobre el plan secreto de Trump para ‘administrar’ Venezuela que el pueblo estadounidense”.
Desde el bloque republicano, varios senadores defendieron la estrategia impulsada por la Casa Blanca y respaldaron la actuación del Ejecutivo.
El senador Lindsey Graham, aliado cercano de Trump, aseguró que EEUU está “a cargo” de la situación y lanzó una advertencia directa a los funcionarios venezolanos que intenten, según sus palabras, socavar los intereses de Washington.
“Si lo hacen, pagarán un precio”, afirmó el legislador, que subrayó que el control estadounidense busca estabilizar el país y proteger sus intereses estratégicos.
Los republicanos defienden que EEUU controla la situación y advierten de consecuencias a quienes se opongan a la estrategia
Graham añadió que EEUU podría desplegar tropas si fuese necesario, aunque consideró que ese escenario es poco probable, y explicó que las ventas de petróleo permitirían generar ingresos que podrían utilizarse para ayudar a Venezuela a “ponerse de pie”.
Al término de la sesión, algunos legisladores reconocieron que ahora tienen “una mejor comprensión” de lo que Trump quiso decir cuando afirmó que Estados Unidos “administraría” Venezuela.
Sin embargo, tanto demócratas como algunos republicanos admitieron que persisten las dudas sobre los objetivos a corto y largo plazo de la Administración, así como sobre el coste político, económico y militar de la operación.
El debate en el Congreso refleja una profunda división interna en EEUU respecto a la estrategia adoptada por Trump en Venezuela, un asunto que previsiblemente seguirá generando tensión en las próximas semanas.
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