Choneros y Tiguerones: los grupos criminales que causan terror en Ecuador

Miembros de las fuerzas de seguridad de Ecuador tras unos enfrentamientos entre bandas en una cárcel de Guayaquil - Marcos Pin/dpa

Miembros de las fuerzas de seguridad de Ecuador

La violencia no para en Ecuador a causa de la lucha entre Los Choneros y Los Tiguerones, señaladas como las principales organizaciones criminales del país, responsables de atentados en las calles, masacres en las cárceles y el aumento de los homicidios, en una nación que hace unos años era de las más seguras de la región.

En los últimos días, Los Tiguerones han tenido gran notoriedad mediática, luego de que las autoridades responsabilizaran al grupo del atentado con explosivos ejecutado el domingo en la ciudad de Guayaquil (oeste), que dejó cinco muertos y varios heridos.

No obstante, los especialistas afirman que el Estado carece de suficiente información y otras bandas podrían estar detrás de esta crisis de seguridad que atraviesa Ecuador, que asiste a una proliferación del acceso a explosivos por parte de las organizaciones criminales, un aumento considerable de los asesinatos y repetidas masacres en las cárceles, que en el último tiempo dejaron cientos de muertos.

«Todavía no es claro cómo se desarrollaron los hechos, pero lo que en general se observa es una guerra de poder entre organizaciones para controlar las cadenas de suministro del narcotráfico en Ecuador», dijo a la Agencia Sputnik la exsubsecretaria de Inteligencia, Carolina Andrade, quien se desempeñó en el cargo durante el Gobierno de Rafael Correa (2007-2017)

Por su parte, el especialista en seguridad y profesor en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales en Ecuador, Fredy Rivera, sostuvo que hace diez años se produjo un «gran salto» en el país, cuando este se convirtió en un «centro estratégico para el crimen organizado».

«Desde ese momento, estas bandas empiezan a disputarse espacios y funcionan como brazos de las grandes mafias mexicanas, que son (el cártel) Jalisco Nueva Generación y el cártel de Sinaloa», agregó.

Según cifras oficiales, durante el primer semestre del año hubo en Ecuador más de 2.000 asesinatos -de los cuales la tercera parte ocurrieron en Guayaquil-, lo que implica un aumento de casi cien por ciento en comparación con los primeros seis meses de 2021.

Según el observatorio de homicidios del instituto brasileño Igarapé, Ecuador fue el país latinoamericano que registró un mayor incremento en 2021, con 87 por ciento más de asesinatos que el año anterior.

Además, desde el inicio de 2022 se han registrado 197 eventos con artefactos explosivos, de los cuales el 49 por ciento ocurrieron en Guayaquil.

CHONEROS

Andrade explicó que, por su parte, Los Choneros son una organización criminal bastante antigua, que surgió en la década de los noventa y que tuvo como principal zona de influencia la costera provincia de Manabí (oeste).

«(Los Choneros) eran considerados como un brazo armado de cárteles colombianos para asegurar las rutas de trafico vía marítima por el Pacífico a países como México y EEUU», dijo la especialista.

La también politóloga y analista en seguridad recordó que el asesinato a finales de 2020 del líder de los Choneros, Jorge Luis Zambrano (alias Rasquiña), generó nuevas facciones y pequeños grupos criminales, que comenzaron a operar por su cuenta.

«En 2020 sale en libertad el líder de la organización. En lo que sale de la cárcel, lo asesinan en un centro comercial y se desatan varios puntos de violencia y conflictividad. Se cree que eso originó enfrentamientos en las prisiones y fuera de ellas comienza una pugna para ganar hegemonía entre las bandas, entre ellos Los Tiguerones», afirmó.

Según la fundación Insight Crime, especializada en análisis e investigaciones sobre el crimen organizado en la región, «Los Choneros es uno de los grupos criminales más prominentes de Ecuador», que desde 2011 «ha evolucionado para convertirse en una de las bandas carcelarias más violentas del país».

En 2019 captaron la atención de todo el país cuando la escalada de violencia en las prisiones llevó al entonces presidente Lenín Moreno (2017-2021) a declarar una crisis penitenciaria y a movilizar el ejército para poner fin a los enfrentamientos entre los diferentes grupos criminales.

Desde 2021 se han registrado una decena de amotinamientos en las cárceles de Ecuador, que dejaron alrededor de 400 muertos.

Los Choneros también tienen la capacidad de transportar cargamentos de cocaína desde la frontera con Colombia hasta el puerto de Guayaquil, lo que los convirtió en socios «valiosos» del Cartel de Sinaloa, agrega Insight Crime en un informe sobre este grupo.

TIGUERONES

Rivera recordó que Los Tiguerones son un desprendimiento de Los Choneros, por lo que eran prácticamente desconocidos hace unos años.

«Esta banda (Los Tiguerones) no tendría mayor significación hasta hace unos años atrás, porque estaba dedicada a actividades delictivas menores», indicó.

Andrade coincide en que se trata de una organización criminal mucho más reciente, que se originó en Guayaquil y está vinculada al tráfico de dogas para el consumo interno y el mantenimiento de laboratorios de refinamiento de cocaína en provincias como Esmeraldas, en la frontera con Colombia.

Según Insight Crime, «Los Tiguerones carecen del músculo para desafiar a sus rivales en Guayaquil, pero tienen presencia en la ciudad gracias a alianzas con enemigos mutuos de Los Choneros, entre los que se encuentra un grupo conocido como Los Lobos».

FALTA DE CERTEZAS

Por otro lado, Andrade afirmó que el Estado maneja muy poca información sobre los líderes de estos grupos y el número de personas que los integran.

«No se sabe cuántos son y donde están operando. Si ya se supiera, esos actores tendrían que estar en el grupo de los más buscados. No hay caras visibles para que sean responsables de asesinatos y masacres, lo que hay son los eslabones más débiles, que son identificados por defunciones e incautaciones», indicó.

Afirmó que si esta situación se mantiene, continuará esta «tendencia creciente» de la violencia, en la que las bandas buscarán el «impacto mediático para generar miedo en la población».

«Si nada cambia, veremos un país mucho más violento en espacios de concurrencia masiva, llegando a terminar con la vida de la gente que no está ni siquiera involucrada en el narcotráfico», agregó.

ECUADOR COMO PUNTO ESTRATÉGICO

Por su parte, Rivera indicó que Ecuador es un punto estratégico para el narcotráfico internacional y regional, por su acceso al Pacífico y el mejoramiento que realizó el país en infraestructura portuaria y comunicaciones.

Además, Ecuador tiene 700 kilómetros de frontera con Colombia, lo que para Rivera es «clave», teniendo en cuenta que ese país lidera la producción de cocaína a nivel mundial.

«Durante dos años, grandes contingentes de droga quedaron en Colombia y no pudieron salir durante la pandemia del covid-19, cuando se cerraron las fronteras. Eso tiene que salir por algún lado, por el lado del Pacífico colombiano no tiene tantos avances como Ecuador, por lo que apostaron por este país. Eso implica que también se diversifiquen los actores criminales, porque la disputa del negocio por sus altas ganancias es muy apetecida», concluyó.

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