A diez años del devastador terremoto en Ecuador, el recuerdo persiste en la memoria colectiva.
Diez años después, el recuerdo de las víctimas convive con una reconstrucción visible en parte del territorio y con las heridas abiertas por las carencias, los retrasos y las sospechas sobre el uso de los fondos públicos.
El seísmo, ocurrido a las 18:58 hora local del 16 de abril de 2016, tuvo una magnitud de 7,8 y su epicentro se situó frente a las costas de Pedernales, en la provincia de Manabí. El movimiento alcanzó a 23 de las 24 provincias de Ecuador y también se sintió en zonas del sur de Colombia y del norte de Perú.
La conmemoración del décimo aniversario ha devuelto al primer plano el impacto humano de una tragedia que dejó cerca de 670 fallecidos, miles de heridos y centenares de miles de afectados. Los testimonios recogidos en Manabí reflejan que, pese al tiempo transcurrido, el temblor sigue presente en la memoria de quienes perdieron familiares, viviendas o su forma de vida.
El terremoto del 16 de abril de 2016 sigue marcando a Ecuador diez años después, con especial intensidad en Pedernales y Portoviejo
En Pedernales, localidad situada frente al epicentro, las autoridades locales han recordado a quienes murieron y han reivindicado la capacidad de la población para levantarse tras la catástrofe. En Portoviejo, profesores, vecinos y familias mantienen vivo el recuerdo de aquellas primeras noches entre carpas, réplicas y miedo, en un escenario de destrucción que cambió para siempre la vida cotidiana de miles de personas.
| Dato clave del terremoto de Ecuador | Balance |
|---|---|
| Fecha del seísmo | 16 de abril de 2016 |
| Hora local | 18:58 |
| Magnitud | 7,8 |
| Profundidad | 20 kilómetros |
| Provincias sacudidas en Ecuador | 23 de 24 |
| Personas afectadas | 218.000 |
| Personas desplazadas a refugios y albergues | 30.000 |
La magnitud de la tragedia no se midió solo en vidas humanas. Los daños materiales fueron masivos en la costa ecuatoriana y, solo en Portoviejo, un documento municipal cifró en 561 los edificios destruidos y en más de 2.300 los inmuebles afectados. Además, el Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda informó en su momento de que 5.956 hogares sufrieron daños, de ellos 2.392 viviendas en la provincia de Esmeraldas.
Las pérdidas materiales totales se estimaron en más de 2.800 millones de euros al cambio de referencia del Banco Central Europeo de este 16 de abril de 2026, a partir de una valoración superior a 3.300 millones de dólares. A ello se sumó una emergencia social de gran alcance, con decenas de miles de personas obligadas a abandonar sus casas y depender de refugios temporales.
La factura material del seísmo superó los 2.800 millones de euros y obligó a miles de familias a rehacer su vida desde refugios temporales
La respuesta solidaria fue inmediata. Países de la región, organismos internacionales y entidades financieras activaron ayudas y donaciones que alcanzaron unos 83 millones de euros al cambio actual, a partir de los 98 millones de dólares estimados inicialmente. Esa movilización se completó con una intensa red de apoyo interno, con envíos constantes de alimentos, agua y productos básicos desde distintas ciudades del país.
Tras la catástrofe, el entonces presidente Rafael Correa impulsó un Comité de Reconstrucción para Manabí y Esmeraldas, mientras el Parlamento aprobó una Ley de Solidaridad y de Corresponsabilidad Ciudadana para financiar la recuperación de las zonas dañadas. Esa arquitectura institucional permitió poner en marcha obras, nuevas ordenanzas urbanísticas y proyectos de reordenación en las áreas más golpeadas.
En Portoviejo, una de las ciudades más afectadas, las autoridades locales sostienen que la principal lección del terremoto fue la necesidad de construir con normas más exigentes, un mayor control técnico y sanciones más severas para quienes se aparten de los proyectos autorizados. La llamada “zona cero” ha sido transformada con nuevas calles, señalización y pavimento, aunque todavía quedan edificios dañados, cerrados o sin uso.
La reconstrucción cambió el urbanismo de Portoviejo, pero en Manabí todavía persiste la sensación de que no toda la ayuda llegó a quienes la necesitaban
Aun así, el proceso sigue bajo sombra judicial. La Fiscalía ecuatoriana ha sostenido que en las labores de reconstrucción y reactivación económica pudo haberse producido un perjuicio al Estado superior a 202 millones de euros al cambio actual, a partir de más de 239 millones de dólares en fondos desviados presuntamente a obras no priorizadas. Entre los procesados figura el exvicepresidente Jorge Glas, mientras los acusados defienden que las actuaciones realizadas fueron de utilidad pública.
Diez años después del terremoto, Ecuador mira atrás entre homenajes, cicatrices y balance. La reconstrucción ha permitido recuperar parte del territorio devastado, pero la memoria del 16 de abril de 2016 sigue ligada a una evidencia incómoda: la tragedia no terminó cuando dejó de temblar la tierra.
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