Santos lamenta la «hostilidad» del Gobierno de Duque y sus intentos por «descarrilar» el acuerdo de paz

El expresidente de Colombia, Juan Manuel Santos

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El expresidente de Colombia Juan Manuel Santos ha destacado este lunes algunas de las trabas que el proceso de paz con la extinta guerrilla de las FARC ha tenido que sortear desde su firma hace ya cinco años, entre ellas la actitud «hostil» del actual Gobierno de Iván Duque, a quien le ha acusado de intentar «descarrilarlo».

«No es un secreto para nadie que hemos estado en los últimos tres años y medio con un Gobierno hostil al proceso de paz, que se erigió contra el proceso de paz», ha recordado Santos durante un acto celebrado este lunes en la Universidad Carlos III de Madrid con motivo del quinto aniversario del acuerdo de La Habana.

«Los acontecimientos han llevado al presidente a montarse en el tren de la paz. Primero lo quisieron descarrilar, luego lo quisieron detener y al ver que el tren continuaba se montaron», ha criticado un Santos, que a pesar de ello da la «bienvenida» a este cambio de actitud porque «alrededor de la paz debería estar reunida toda la sociedad».

Ante la presencia del expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero y el antiguo líder de las FARC y actual secretario general de Comunes, Rodrigo Londoño, Santos ha reconocido que «hacer la paz es más difícil que hacer la guerra».

«Me ha tocado hacer los dos y es más difícil persuadir a una persona que sufrió las consecuencias de la guerra que apoye un proceso donde hay algunos beneficios jurídicos para los victimarios y eso es muy difícil», ha admitido.

«¿Cuánto de justicia está dispuesta a sacrificar una sociedad para lograr la paz?», se ha preguntado el expresidente Santos, quien es consciente de que los detractores de uno y otro lado utilizaran ambos conceptos para atacarlo, más por cuestiones «políticas», ha dicho que por convencimiento real.

Aún con todo, Santos ha valorado como «positivos» los primeros cinco años de acuerdo, el cual «va avanzado a un ritmo bastante aceptable», destacando algunos logros importantes logrados por algunas de las instituciones que surgieron de aquellas negociaciones, como la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), con «más de 13.000 comparecientes» y siete macrocasos abiertos.

«Eso nunca se había visto», ha remarcado el expresidente colombiano, quien ha tenido tiempo para denunciar el asesinato de aquellos guerrilleros desmovilizados que se acogieron a proceso de paz –«ya vamos en más de 300», ha dicho– y de líderes sociales.

Estos crímenes, ha subrayado, «tienen que ver con la implementación del proceso en el capítulo de las drogas, de las tierras y ambiental. «El Estado tiene la obligación de hacer un esfuerzo para garantizar la seguridad de los excombatientes y líderes sociales que están asesinando», ha enfatizado.

El expresidente Santos ha reconocido que el Estado tiene una «deuda» con el pueblo «de hace 200 años» con respecto a una nueva reforma agraria. Colombia, ha denunciado, es el país del mundo con la peor distribución de la tierra y «ahí está el origen de buena parte de los problemas».

LONDOÑO DENUNCIA ATAQUES DE LA POLÍTICA «LATIFUNDISTA» Y «CORRUPTA»

Durante su turno de palabra, Londoño, ha señalado que fueron varios los motivos por las que la ya extinta guerrilla mostró interés por alcanzar un acuerdo de paz, tras varias décadas intentándolo sin éxito. «El conflicto se mostró como una razón más para la cerrazón política, para el estigma de las luchas populares y para la persecución de amplios sectores de la oposición», ha denunciado.

«Un acuerdo de paz podría ser la llave para la participación política de los históricamente excluidos y también podría ser el principio de solución de abandono del Estado con la población de extensos territorios, condenada a la pobreza, la miseria y la siembra de cultivos de uso ilícito para subsistir», ha dicho Londoño.

«Habrá paz si ponemos acordamos fórmulas reales para poner fin a la causas que originaron y mantienen vivo este conflicto de más de medio siglo de existencia», ha explicado Londoño, quien antes ha reconocido que la «difícil» perspectiva de una victoria militar para ninguno de los dos bandos también sirvió de acicate para sentarse a negociar.

Londoño también ha lamentado cómo, «fuera de cualquier lógica civilizada», un sector político de «posiciones extremas», vinculada tradicionalmente con los latifundistas y la corrupción, se declaró desde un primer momento en contra de los acuerdos de paz y «se propuso a hacerlo trizas, en sus propias palabras».

A pesar de que los acuerdos fueron ratificados por el Congreso y elevados a normas constitucionales, así como avalados por Naciones Unidas y el Tribunal Penal Internacional (TPI), sus detractores, lamenta, «siguen desinformando en todos los escenarios sobre sus orígenes y contenidos».

Al igual que hiciera Duque antes, Londoño también ha criticado la actitud del Gobierno del presidente Iván Duque y su partido, Centro Democrático, «con el que ha sido necesario porfiar una y otra vez para sacara adelante estos acuerdos».

«Dejamos las armas, nos conformamos con partido político legal, emprendimos con la mejor voluntad nuestra reincorporación social, política y cultural. Seguimos compareciendo ante el sistema integral de justicia, aportando verdad plena, pidiendo perdón y contribuyendo a la reparación», ha recalcado Londoño.

Por último, ha responsabilizado del continuo asesinato de líderes sociales y guerrilleros desmovilizados a la falta de implementación plena de los acuerdos en lo que respecta a la protección de quienes se acogieron a ellos, así como a las reformas agrarias pendientes para el reparto equitativo de tierras y de sustitución de cultivos ilícitos. «Nuestra lucha hoy es que el Estado cumpla», ha remarcado.

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