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Río de Janeiro roza el lleno hotelero con una ocupación del 90,58% en fin de año

La capital turística de Brasil alcanzó una ocupación hotelera casi total durante las celebraciones de fin de año, con Copacabana como principal foco de visitantes y millones de personas en las calles.

La playa de Ipanema, en Río de Janeiro, durante la pandemia de coronavirus en Brasil

La playa de Ipanema, en Río de Janeiro

La ciudad de Río de Janeiro, en el sureste de Brasil, cerró el periodo de fin de año con una ocupación hotelera media del 90,58%, según los datos publicados este viernes por la asociación sectorial Hotéis-Rio.

El balance confirma la fuerte llegada de turistas nacionales e internacionales coincidiendo con las celebraciones de Año Nuevo, uno de los principales reclamos turísticos del país.

Sumario: La ocupación hotelera en Río se situó por encima del 90% en el conjunto de la ciudad durante el fin de año.

Copacabana lidera la ocupación hotelera

La tasa de ocupación más elevada se registró en el barrio de Copacabana, donde se ocupó el 95,59% de las camas disponibles, consolidando la zona como el principal epicentro turístico durante las fiestas.

Este barrio concentra cada año los principales eventos de Nochevieja, con fuegos artificiales lanzados desde el mar y conciertos gratuitos abiertos al público.

Zona de Río de Janeiro Ocupación hotelera
Copacabana 95,59%
Media ciudad 90,58%

Sumario: Copacabana volvió a ser el barrio con mayor presión turística durante las celebraciones.

Millones de personas en las celebraciones públicas

La playa de Copacabana fue nuevamente el corazón de la fiesta de fin de año en Río. El evento fue reconocido la semana pasada por el Libro Guinness de los Récords como la mayor celebración de fin de año del mundo, tras reunir 2,5 millones de personas en la edición anterior.

Según los datos facilitados por la alcaldía de Río de Janeiro, este año la cifra fue aún mayor.

Ámbito de celebración Asistentes
Copacabana 2,6 millones de personas
Total ciudad 5,1 millones de personas

Sumario: Las celebraciones públicas superaron los récords de asistencia del año anterior.

Las fiestas se repartieron por otras playas y parques de la ciudad, lo que permitió descongestionar parcialmente el centro turístico y ampliar el impacto económico del evento a distintos barrios.

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