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Apoyos internacionales

Bolsonaro, más solo que nunca tras la caída de Netanyahu

Netanyahu y Bolsonaro son dos de los principales representantes de la extrema derecha en el mundo.

Jair Bolsonaro

Jair Bolsonaro

La sorprendente salida de Benjamin Netanyahu del Gobierno de Israel tras 12 años en el poder, apartado por la coalición liderada por el nuevo primer ministro Naftali Bennet, supuso un nuevo golpe para la política internacional del presidente Jair Bolsonaro. A muchos kilómetros distancia, el domingo, en el Palacio del Planalto de Brasilia, el líder ultraderechista tachó otro nombre más en su cada vez más escasa lista de amigos extranjeros.

Ya ocurrió a finales del año pasado cuando Joe Biden desalojó a Donald Trump de la Casa Blanca. Entonces, Bolsonaro perdió a su ídolo, a la persona a la que llegó a soltar un «I love you» en los pasillos de la sede de la ONU en Nueva York. Tras el líder estadounidense, Netanyahu era su principal aliado internacional.

El propio Ministerio de Relaciones Exteriores lo dejó ver en la breve nota divulgada este lunes para felicitar a Bennet, donde se recordó que desde que Bolsonaro llegó al poder, las relaciones con Israel fueron elevadas «a un nuevo nivel de prioridad», logrando una aproximación «sin precedentes».

Esa alianza se dejó ver en hechos importantes, como cuando Israel mandó a más de cien militares para ayudar en las tareas de rescate de tragedia de la mina de Brumadinho, en enero de 2019, y con gestos aún más significativos: como cuando Bolsonaro siguió la estela de Trump y prometió mover la embajada brasileña a Jerusalén. Al final el traslado no se realizó, pero Brasil consiguió enemistarse con medio mundo árabe.

Desde esos primeros meses de Gobierno, la presencia de Israel en la política brasileña fue constante: las banderas con la estrella de David siempre aparecen en las marchas bolsonaristas, en parte por la identificación que los fieles evangélicos, uno de los grupos más leales al presidente brasileño, sienten con Tierra Santa.

Ya en plena pandemia del covid-19, Bolsonaro fue a buscar ayuda a Israel, enviando a una generosa comitiva presidencial a por un mágico spray nasal del que nunca más se supo nada.

«Hicieron una excursión que costó medio millón de reales a los cofres públicos y que no tuvo ningún resultado concreto para Brasil y para el combate a la pandemia», criticó el vicepresidente de la comisión de investigación del Senado sobre la pandemia, Randolfe Rodrigues, tras la comparecencia del excanciller Ernesto Araújo, que lideró esa misión.

El viaje estuvo rodeado de misterio y hasta hoy se especula sobre el verdadero interés del Gobierno brasileño. Después de que la oposición pidiera explicaciones, los telegramas que los cuerpos diplomáticos de ambos países intercambiaron antes para preparar la visita fueron clasificados como secretos por el Gobierno.

Netanyahu y Bolsonaro, dos de los principales representantes de la extrema derecha en el mundo, también parecían estar dispuestos a ayudarse en un ámbito aún más espinoso, el Tribunal Penal Internacional de la Haya.

Según documentos obtenidos por la cadena de televisión Globo, en mayo de 2020, el entonces embajador de Brasil en Israel, Paulo César Meira de Vasconcellos, afirmó que Netanyahu veía probable que Bolsonaro acabara siendo investigado en esa corte por «genocidio de los pueblos indígenas».

El embajador afirmó que, en una reunión celebrada en diciembre de 2019 entre una «autoridad política brasileña» y el primer ministro israelí, Netanyahu dejó claro su deseo de contar con el apoyo de Brasil en los procesos abiertos en La Haya, alertando de que el apoyo sería mutuo, dado que había un «riesgo real» de que Bolsonaro también acabar siendo investigado.

Tras la caída de Trump y de Netanyahu y del avance de la izquierda en Latinoamérica (Argentina, Bolivia o Perú, más recientemente) y los problemas a los que se enfrenta la derecha en Chile o Colombia, Bolsonaro, poco dado a tejer alianzas con quien no piensa como él, tendrá que esforzarse aún más para ampliar su círculo de amigos. Entre los más cercanos ya sólo le queda Viktor Orbán en Hungría.

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