Bandera de Bolivia
Bolivia se encamina a un segundo año consecutivo con recesión económica, y la estrategia de «estabilización» del presidente Rodrigo Paz en sus primeros meses de gobierno pueden resultar insuficiente para revertir la situación, de acuerdo con expertos consultados por la Agencia de Noticias Sputnik.
El Presupuesto General del Estado (PGE) para 2026, que el Poder Ejecutivo presentó el 21 de abril ante la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP, parlamento), proyecta un decrecimiento de la economía del 1,28 por ciento. Un escenario optimista, teniendo en cuenta que el Banco Mundial (BM) estimó una caída del 3,2 por ciento y el Fondo Monetario Internacional (FMI) un crecimiento negativo del 3,3 por ciento.
| Indicador | Previsión oficial 2026 | Otras previsiones |
|---|---|---|
| PIB de Bolivia | -1,28% | FMI: -3,3%; Banco Mundial: -3,2% |
| Inflación | 14,9% | FMI: 20,7% |
| Déficit fiscal | 9,2% | Sin dato alternativo comparable |
| Presupuesto total | 390.000 millones de bolivianos | unos 47.600 millones de euros |
El PGE también prevé una inflación del 14,9 y un déficit del 9,2 por ciento. Asimismo, establece un presupuesto de aproximadamente 390.000 millones de bolivianos (56.000 millones de dólares) para 2026.
El plan que, según dijo a la Agencia el viceministro del Tesoro y Crédito Público, Christian Morales, busca estabilizar a la economía boliviana mientras se protege a la población más vulnerable del ajuste, no es visto con buenos ojos por los analistas.
El Gobierno apuesta por el gradualismo en las medidas de ajuste y pierde una oportunidad de dar el golpe de timón que corrija los «errores» en la política económica, afirmó a Sputnik el director del Centro de Estudios Económicos y de Libertad de la Universidad de Mercer de EEUU, Antonio Saravia.
El economista de la Red de Economía Política Boliviana, Martín Moreira, por su parte, observa un panorama «durísimo» para las familias bolivianas, debido a la pérdida de poder adquisitivo.
En tanto, Fernando Romero, expresidente del Colegio de Economistas de la ciudad de Tarija (sur), considera que el ajuste propuesto por Paz es «moderado» y afirma que el Gobierno debería reducir aún más el gasto público.
Romero entiende que el presupuesto presentado por la gestión de Paz es «frágil», pues está condicionado políticamente por la aprobación de la ALP y, según entiende, puede «dar lugar a mayor endeudamiento y mayor emisión monetaria».
| Concepto | Importe aproximado en euros |
|---|---|
| Crédito CAF | 2.635 millones |
| Crédito BID | 3.825 millones |
| Deuda citada por analistas | 6.800 millones |
| Posible acuerdo marco con el FMI planteado por Saravia | 2.550 millones |
«El presupuesto 2026 refleja un intento de corrección de desequilibrios heredados, más que un presupuesto de expansión. Hay recortes en gasto corriente (viáticos, viajes y publicidad), lo que apunta a una política de ajuste «moderado». El PGE reformulado corrige parcialmente el rumbo, pero no resuelve el problema de fondo: el desequilibrio fiscal crónico», analizó.
Paz gobierna Bolivia desde el 8 de noviembre de 2025 y ya aplicó reformas económicas como la eliminación de subsidios a los carburantes, incrementó el salario básico en un 20 por ciento y autorizó a los bancos la devolución parcial de depósitos en dólares.
Para Romero, sin embargo, aunque la proyección de decrecimiento es «realista», la difícil situación del país requiere «medidas estructurales».
«Creo que las metas macroeconómicas fueron realistas y están aceptando una realidad: la economía va a decrecer en esta gestión. Pero para evitar el golpe duro se deberían tomar medidas estructurales», apuntó el expresidente de los economistas tarijeños.
El experto criticó la alta cifra de déficit fiscal prevista por el Gobierno y cuestionó que solo se haya reducido 4.100 millones de bolivianos (591.682 dólares) del gasto corriente en los primeros cuatro meses del año.
«La meta del déficit fiscal es la misma que la del año pasado. Ha sido un copia y pega. Se esperaba una meta más ambiciosa», dijo, al tiempo que asumió que se trata de un asunto «complejo»: «recortar un monstruo que gasta millones de bolivianos al día es difícil y tiene sus consecuencias económicas, políticas y sociales», apuntó.
El economista Saravia coincidió con Romero y afirmó que el Gobierno de Paz pierde la oportunidad de hacer un ajuste profundo en sus primeros meses de gestión, cuando cuenta con el respaldo de organismos internacionales y una «luna de miel con sus electores».
«El Gobierno ha perdido una oportunidad política importante, tenía todo el respaldo de la población para hacer un acuerdo marco con el FMI por unos 3.000 millones de dólares en las primeras semanas, que le permita tener un colchón para hacer esos ajustes estructurales que tiene que hacer, y que todavía no los hace. Son malas señales», dijo.
A la fecha, el mandatario boliviano contrajo una deuda de cerca de 8.000 millones de dólares, luego de concretar acuerdos con el Banco de Desarrollo para América Latina y el Caribe (CAF) — un crédito de 3.100 millones de dólares—, con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) —por un monto de 4.500 millones de dólares—, entre otras entidades.
Saravia cuestionó que Paz aún no marcó la hoja de ruta del ajuste económico en seis meses de Gobierno y afirmó que con el presupuesto para 2026 mostró que apuesta por la gradualidad de las medidas.
«Este presupuesto debía atacar los problemas fundamentales del país: hay que reducir el déficit a 5 o 3 por ciento, de modo que el próximo año se reduzca a cero. Es decir, tenía que haber señalizado el ajuste. Y aquí no hay ajuste, simplemente un gradualismo», apuntó.
El profesor de economía opinó además que el Gobierno puede reducir más el déficit con el cierre de empresas públicas y recortando personal en las oficinas estatales.
«Solo se redujo un tercio el déficit porque le hemos puesto la mochila al ciudadano; el ciudadano ha sido el responsable de reducir ese tercio del déficit con el gasolinazo; el ciudadano hoy paga más por la gasolina. El Gobierno no ha hecho nada. El otro tercio tendría que venir de una eliminación de empresas públicas», expresó Saravia.
Bolivia va camino a una recesión por segundo año consecutivo.
En 2024, el país creció tan solo un 0,73 por ciento; en 2025 sufrió un decrecimiento del 1,58 por ciento y este 2026 se proyecta otra contracción del 1,28 por ciento.
En este panorama, la población boliviana sufre la peor parte, porque está pagando las consecuencias de la mala administración de los recursos públicos, con una alta inflación que se debe a la quita de subsidios a los carburantes, afirmó el analista de la Red de Economía Política Boliviana, Martín Moreira.
«Ya estamos en un proceso de deflación ¿A qué me refiero? A que los indicadores económicos de la gente, el poder adquisitivo de las personas se redujo a la mitad. La gente ya no puede comprar lo compraba antes; el mercado interno se está achicando, está decreciendo: no vamos a tener los índices de crecimiento que tuvimos en años anteriores», analizó Moreira.
Bolivia registró en 2025 un año atípico, con extrema politización, ausencia de créditos externos, altos índices de inflación en el primer semestre e índices mínimos en el segundo. Este fue uno de los indicadores que tomó el FMI para su proyección de decrecimiento de 3,3 para 2026.
Los bolivianos temen que la devaluación de la moneda local se incremente en los próximos meses (hoy el cambio está a 6,96 bolivianos por dólar y el paralelo a 9,50 por cada divisa) y se produzca una mayor subida del precio de los carburantes por conflictos internacionales, aseguró el experto.
«Esto va elevar el costo de vida en un 100 por ciento. Es decir, que muchas empresas, entre medianas y pequeñas, van a desaparecer. Esto va a obligar a una contracción más del mercado interno, que empezará a arrojar números rojos», apuntó Moreira.
Ante las críticas de los economistas, Morales, viceministro del Tesoro y Crédito Público, señaló que el Gobierno focaliza sus acciones en estabilizar la economía boliviana y, a la vez, en proteger a la población más vulnerable ante las medidas de ajuste.
«El presupuesto 2026 es una reducción y ajuste en el gasto corriente. Buscamos sincerar los datos económicos producto de una evaluación del presupuesto que presentó el anterior Gobierno», dijo a Sputnik.
Morales argumentó que en los primeros meses de gestión, además de reducir 4.100 millones de bolivianos, se logró y se está cumpliendo con la meta para 2026 de reducir un tercio del déficit fiscal.
La eliminación de los subsidios a los carburantes el 18 de diciembre de 2025 fue el primer gran ajuste implementado por el Gobierno de Paz, debido a que las reservas internacionales netas se estaban diluyendo rápidamente en la importación de carburantes.
«Ha sido una decisión acertada y valiente que tomó el presidente, tomando en cuenta que ya era un gasto que el tesoro no podía asumir; hemos visto las consecuencias de la anterior gestión y por eso se tomó la decisión de elevar los precios, eliminando la subvención, pero con la decisión de apoyar la gente más vulnerable», afirmó el funcionario.
En este sentido, como medida para compensar la subida de precios, el Gobierno entregó un bono de 50 dólares en tres pagos durante el primer trimestre a beneficiarios de programas de ayuda estatal, e incrementó la «renta dignidad» para adultos mayores en 20 dólares mensuales.
Además, se tiene previsto en las próximas semanas impulsar reformas legislativas en hidrocarburos, minería, inversión extranjera y energías, para atraer inversores extranjeros que dinamicen la economía.
Desde 2023, el país registra una escasez de dólares, principalmente, por la caída de las exportaciones de gas a Argentina. Las pocas divisas que existen se destinan a la importación de combustibles y al pago de la deuda externa.
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