Esta estrategia se desarrolla en un contexto de creciente presión de EEUU, debates internos sobre la cohesión del grupo y la incertidumbre generada por el cambio político en Bolivia, uno de los países socios del bloque.
El enfoque adoptado por Brasil busca reforzar la cooperación económica y financiera entre los integrantes actuales, sin abrir por ahora nuevos procesos de adhesión.
El BRICS cierra 2025 sin nuevas expansiones y prioriza la integración de sus miembros actuales
Un año de consolidación interna
Desde el inicio de su presidencia pro tempore, Brasil dejó claro que no impulsaría una nueva fase de ampliación del BRICS. En la sección de preguntas frecuentes de su web oficial, la presidencia afirmó que “actualmente no se prevé un nuevo proceso de expansión”.
La decisión responde a las dificultades derivadas del rápido crecimiento del grupo, formado por países con realidades políticas, económicas y geoestratégicas muy distintas. Según Ana Garcia, investigadora del BRICS Policy Center de Brasil, uno de los principales retos es evitar que la ampliación diluya la influencia de algunos miembros frente al peso creciente de China.
El BRICS nació con Brasil, Rusia, India y China, incorporó a Sudáfrica en 2011 y amplió de forma significativa su composición en los últimos dos años.
| Categoría | Países |
|---|---|
| Miembros fundadores | Brasil, Rusia, India, China |
| Miembros posteriores | Sudáfrica, Arabia Saudí, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Etiopía, Irán, Indonesia |
| Países socios | Bielorrusia, Bolivia, Cuba, Kazajistán, Malasia, Tailandia, Uganda, Uzbekistán, Nigeria, Vietnam |
Pese a no haber creado una moneda común, el grupo avanzó en 2025 en el uso de divisas locales y en el desarrollo de sistemas de pago transfronterizos, como parte de su estrategia de integración financiera.
El bloque refuerza el uso de monedas nacionales sin lanzar una divisa común
El giro político en Bolivia
Uno de los principales focos de incertidumbre para el BRICS en 2025 ha sido Bolivia, tras la victoria del centrista Rodrigo Paz en las elecciones generales, con el 54,96% de los votos, poniendo fin a dos décadas de gobiernos de izquierda.
El cambio de Ejecutivo reavivó las dudas sobre el papel del país andino dentro del BRICS, especialmente tras precedentes como Argentina, que retiró su solicitud de adhesión en 2023 tras el triunfo de Javier Milei.
Paz anunció la revisión de los contratos de litio firmados con China y Rusia, aunque calificó al BRICS como “un buen grupo comercial” y aseguró que mantendría los procesos en marcha con el bloque y con Mercosur. Además, restableció la cooperación con EEUU, suspendida desde 2008.
Expertos y políticos bolivianos consideran que, pese al giro diplomático, Bolivia mantendrá su estatus de país socio por los beneficios financieros y comerciales, entre ellos el acceso a préstamos del Nuevo Banco de Desarrollo del BRICS y su papel potencial como proveedor de litio, gas y alimentos.
El nuevo Gobierno boliviano revisa su política exterior sin romper con el BRICS
La presión de EEUU sobre el bloque
Durante 2025, el enfrentamiento entre EEUU y el BRICS se intensificó. El presidente estadounidense, Donald Trump, lanzó reiteradas advertencias contra el grupo por su debate sobre sistemas de pago alternativos al dólar.
Trump amenazó con aranceles del 100% si el BRICS impulsaba una nueva moneda y con un gravamen adicional del 10% a los países que apoyaran lo que calificó como una política “antiestadounidense”.
Desde el BRICS, líderes como el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva defendieron la autonomía de los Estados para reducir su dependencia del dólar. En septiembre, Lula advirtió contra el uso del “chantaje arancelario” como herramienta geopolítica y llamó a reforzar la unidad del bloque.
Según analistas consultados, la presión de EEUU ha tenido un doble efecto: ha impulsado la coordinación interna del BRICS, pero también ha elevado el riesgo de una escalada comercial con impacto negativo en las economías en desarrollo.
El cierre de 2025 deja al BRICS ante un escenario de consolidación estratégica, con menos expansión pero mayor ambición de autonomía financiera y protagonismo global.



