El país emitió 2.145 millones de toneladas de CO₂ equivalente, frente a las 2.576 millones de 2023, de acuerdo con datos del Sistema de Estimaciones de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero (SEEG).
El descenso supone la segunda mayor caída desde 1990 y la más pronunciada desde 2009, cuando las emisiones bajaron un 17,2%. El Observatorio considera que la tendencia consolida la recuperación ambiental del país tras el “descontrol deliberado” de los años 2019 a 2022, bajo el mandato de Jair Bolsonaro.
El impacto del control de la deforestación
Las emisiones vinculadas a la deforestación se redujeron un 32,5% el año pasado, mientras que el resto de los sectores mantuvo cifras estables o registró ligeros aumentos.
El retroceso de la tala ilegal en la Amazonía explica gran parte de la caída de las emisiones
Según el informe del SEEG, las emisiones agrícolas y ganaderas bajaron un 0,7%, las energéticas aumentaron un 0,8%, las industriales un 2,8%, y el sector residuos fue el único con un incremento más acusado, del 3,6%.
| Sector | Variación 2024 (%) |
|---|---|
| Deforestación | -32,5% |
| Agricultura y ganadería | -0,7% |
| Energía | +0,8% |
| Industria | +2,8% |
| Residuos | +3,6% |
Emisiones líquidas: una visión más completa
El Observatorio del Clima distingue entre emisiones brutas y emisiones líquidas, que se calculan descontando el carbono absorbido por los bosques secundarios y áreas protegidas. Bajo este parámetro, las emisiones líquidas de Brasil cayeron un 22% en 2024, situándose en 1.489 millones de toneladas de CO₂ equivalente, frente a las 1.920 millones de 2023.
Las emisiones líquidas descendieron un 22% al contabilizar la absorción de carbono de los bosques
El Gobierno brasileño utiliza este enfoque en sus compromisos internacionales, ya que refleja mejor el papel de los ecosistemas en la captura de carbono. El dato refuerza la estrategia ambiental de Lula, que busca alcanzar la neutralidad climática en 2050 y liderar el bloque amazónico en la lucha contra la crisis climática.
Desafíos en otros sectores
Pese al avance, el Observatorio advierte de que los sectores energético e industrial siguen aumentando sus emisiones, impulsados por la expansión del transporte y de la producción de cemento y acero. La transición hacia una matriz energética más limpia y el desarrollo de tecnologías bajas en carbono siguen siendo los principales retos.
El progreso climático de Brasil depende ahora de reducir emisiones en energía e industria
Según los expertos, para cumplir con la meta de limitar el calentamiento global a 1,5 °C, Brasil deberá reducir sus emisiones totales en un 92% respecto a 2005 antes de 2035. Aunque los avances en deforestación marcan un cambio de rumbo, el país aún está lejos de una descarbonización estructural.
El descenso de emisiones en 2024 sitúa a Brasil entre los pocos países emergentes que han logrado una reducción significativa en plena recuperación económica. Sin embargo, mantener el control ambiental y diversificar las fuentes limpias de energía será clave para consolidar el liderazgo climático regional.



