Antes del primer ladillo, el contexto geopolítico explica la magnitud de la denuncia. EEUU ha intensificado su presencia militar en el Caribe, con el despliegue de tres buques y unos 4.000 soldados, en el marco de una operación antinarcóticos que Venezuela interpreta como una amenaza directa a su soberanía.
Acusación directa y detención de un grupo mercenario
El ministro de Exteriores venezolano, Yván Gil, aseguró que fueron detenidos varios individuos con información directa de la Agencia Central de Inteligencia (CIA). Según el comunicado oficial, el grupo preparaba un ataque “desde aguas limítrofes con Trinidad y Tobago o desde el propio territorio venezolano”, con el objetivo de generar un enfrentamiento militar total en la región.
Venezuela denunció que la operación formaría parte de una “provocación militar” coordinada por el Comando Sur estadounidense.
Caracas sostiene que la maniobra busca justificar una intervención extranjera y desestabilizar la región caribeña
Ejercicios militares y denuncia de soberanía vulnerada
El Gobierno de Nicolás Maduro acusó a la primera ministra trinitense, Kamla Persad-Bissessar, de haber “renunciado a la soberanía nacional” al permitir que su país actúe como “colonia militar” de Estados Unidos. Según el texto oficial, el territorio de Trinidad y Tobago se habría convertido en un “portaviones” al servicio de Washington.
Caracas califica las maniobras conjuntas —que se desarrollan del 26 al 30 de octubre— como una amenaza directa a la paz y estabilidad del Caribe, asegurando que no son ejercicios defensivos, sino una operación “colonial de agresión”.
Para el Gobierno venezolano, los movimientos militares de EEUU y Trinidad y Tobago representan una entrega de soberanía sin precedentes en la región
Respuesta venezolana y llamamiento a la ONU
Ante lo que considera una amenaza “gravísima”, Venezuela anunció que la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) se mantiene en estado de alerta y movilización permanente. El Ejecutivo también solicitó la intervención del secretario general de la ONU, António Guterres, para mediar en la crisis y detener la escalada militar.
En los últimos meses, las tensiones han aumentado tras la recompensa de 50 millones de dólares ofrecida por Estados Unidos por información que lleve a la captura de Nicolás Maduro, acusado por Washington de liderar una organización de narcotráfico.
El Gobierno de Maduro asegura que no aceptará amenazas de ningún “gobierno vasallo” y que defenderá su integridad territorial
Presencia estadounidense y riesgo de escalada regional
El despliegue de la marina norteamericana en aguas próximas a Venezuela, bajo la justificación de operaciones antidroga, ha sido interpretado por Caracas como un preludio de intervención. Los analistas alertan de que este movimiento puede incrementar la tensión en todo el Caribe, afectando a países como Colombia y Surinam, y tensando la cooperación hemisférica.
| Hecho | Detalle |
|---|---|
| Detención anunciada | Grupo mercenario con vínculos con la CIA |
| Acusación central | Ataque de falsa bandera desde aguas de Trinidad y Tobago |
| Maniobras militares | Entre el 26 y 30 de octubre, bajo coordinación del Comando Sur de EEUU |
| Respuesta venezolana | Movilización de la FANB y alerta total |
| Intervención diplomática | Llamamiento a la ONU para frenar la escalada |
Un nuevo foco de tensión en el Caribe
La denuncia venezolana se suma a una larga serie de episodios de fricción con Estados Unidos, reavivando un pulso geopolítico que combina presión militar, sanciones económicas y acusaciones cruzadas. Aunque los detalles sobre la identidad de los detenidos no han sido verificados de forma independiente, la tensión diplomática confirma que el Caribe vuelve a convertirse en escenario de disputa estratégica.



