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Una multitudinaria marcha recorrió ayer las calles de Santiago de Chile. Entre los asistentes, los estudiantes universitarios y de secundaria, que reclaman al Gobierno una educación gratuita y libre de intereses económicos, pero también familias con sus hijos pequeños y profesores. Sus reclamos, según las últimas encuestas, vienen apoyados por el 80% de la población. Mientras tanto, el presidente chileno, Sebastián Piñera, ha visto caer su popularidad hasta el 26%, una cifra nunca cosechada por otros mandatarios con anterioridad.
Una multitudinaria marcha recorrió ayer las calles de Santiago de Chile. Entre los asistentes, los estudiantes universitarios y de secundaria, que reclaman al Gobierno una educación gratuita y libre de intereses económicos, pero también familias con sus hijos pequeños y profesores. Sus reclamos, según las últimas encuestas, vienen apoyados por el 80% de la población. Mientras tanto, el presidente chileno, Sebastián Piñera, ha visto caer su popularidad hasta el 26%, una cifra nunca cosechada por otros mandatarios con anterioridad.
La presión de los estudiantes hunde a Piñera
La jornada de manifestaciones estudiantiles a favor de una educación gratuita y de acceso universal en Chile acabó de la peor manera: con cargas policiales, enfrentamientos urbanos, 874 estudiantes detenidos en todo el país y 90 carabineros heridos. Las protestas, que no habían sido autorizadas por el Gobierno, han enquistado aún más un conflicto que se le viene encima a Piñera cada vez con más fuerza: según los últimos sondeos, la popularidad del presidente conservador ha caído a un depauperado 26%, con un 53% de rechazo ciudadano a su gestión.
El conflicto estudiantil incendia Chile
El Gobierno conservador de Sebastián Piñera, que pese a sus intentos desesperados de frenar su caída de popularidad se ha vuelto a descalabrar en las encuestas, se enfrenta a un nuevo desafío de los estudiantes, que han rechazado las propuestas del Ejecutivo para mejorar la educación y han vuelto a salir a las calles de Chile, pese a la oposición de las autoridades. Santiago ha amanecido cubierta de barricadas y durante la mañana se han registrado enfrentamientos violentos entre los manifestantes y la policía, que ha actuado con gases lacrimógenos y lanzamiento de agua para intentar dispersar a los jóvenes.
Sebastián Piñera, tras anunciar ayer su predisposición a modificar la Constitución para atender las demandas de los estudiantes, ha entregado a los líderes de las protestas, a través de su Ministro de Educación, Felipe Bulnes, un documento con 21 puntos para garantizar el acceso a la educación y mejorar sus recursos financieros. Sin embargo, no elimina el lucro como motor de las universidades. Mientras la actualidad informativa se focaliza en el conflicto estudiantil, los mineros de Escondida, la mayor explotación de cobre del mundo, cumplen ya doce días de huelga que están pasando factura a la economía chilena por la importancia capital del yacimiento.
"Vamos a hacer cambios muy grandes en nuestro sistema educacional", ha declarado el presidente chileno Sebastián Piñera, en un intento de frenar la marea estudiantil que ha hecho caer su popularidad hasta mínimos históricos en la democracia del país sudamericano. Las protestas de los jóvenes en contra de la privatización de la educación, que han cobrado intensidad en las últimas semanas, han hecho claudicar a Piñera, que tras hacer cambios en el Gobierno para intentar salvar los muebles ante el descontento ciudadano (lo que incluyó el relevo del ministro de Educación), se prepara para efectuar los cambios que sean necesarios en la Constitución para "garantizar la calidad de la educación de los niños y jóvenes" y convertir al Estado en el principal protagonista del sector.
Piñera modificará la Constitución tras ceder a la presión de los estudiantes
"Vamos a hacer cambios muy grandes en nuestro sistema educacional", ha declarado el presidente chileno Sebastián Piñera, en un intento de frenar la marea estudiantil que ha hecho caer su popularidad hasta mínimos históricos en la democracia del país sudamericano. Las protestas de los jóvenes en contra de la privatización de la educación, que han cobrado intensidad en las últimas semanas, han hecho claudicar a Piñera, que tras hacer cambios en el Gobierno para intentar salvar los muebles ante el descontento ciudadano (lo que incluyó el relevo del ministro de Educación), se prepara para efectuar los cambios que sean necesarios en la Constitución para "garantizar la calidad de la educación de los niños y jóvenes" y convertir al Estado en el principal protagonista del sector.

Sebastián Piñera finalmente ha claudicado ante la realidad de un conflicto cada vez más enquistado en la sociedad chilena y ha aceptado reunirse directamente con representantes de los estudiantes y los profesores para negociar una salida a la difícil situación que vive Chile. Tras el varapalo que recibió ayer de la Concertación, que rechazó a última hora visitarle en La Moneda para encontrar una solución política al conflicto educativo, Piñera no ha tenido más remedio que iniciar un diálogo con los líderes de una protesta que ha derrumbado su imagen.
Los principales partidos de la oposición plantan a Piñera y le dejan solo ante los estudiantes chilenos
De entre todos los frentes abiertos (ecologistas, mineros, inestabilidad gubernamental, etc.) que tiene el presidente chileno Sebastián Piñera, el estudiantil es el que ha cobrado más actualidad informativa en los últimos tiempos. Con 36 jóvenes en huelga de hambre y masivas manifestaciones en todo el país que reclaman una mejora de la educación pública, regida por un obsoleto sistema heredado del pinochetismo, un hostigado Piñera se ha visto obligado a llamar a la unidad política en Chile para enfrentarse al problema. Sin embargo, la Concertación, el grupo opositor, le ha plantado en La Moneda y le deja en la más completa soledad frente al enquistado conflicto.
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