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El 64% de los brasileños quiere que Lula mande en el gobierno de Dilma
Según un sorprendente sondeo hecho público en Brasil por el diario Folha de Sao Paulo, un 64% de los brasileños, más de la mitad, desearía que el ex presidente Lula da Silva participara en el gobierno de Dilma Rousseff, su sucesora, e interviniera en las decisiones que se tomaran en un futuro. Los segmentos de población con menos recursos y educación son los que más ansían el retorno de Lula, con un 69% de apoyo, mientras que el 53% de las clases acomodadas rechazan tal idea. Dilma no consigue escapar de la sombra del mentor político.
Vale do Rio, interesada en el litio boliviano
Desde hace meses, las posibilidades de explotación de las enormes reservas que Bolivia atesora de litio han llamado la atención de naciones y empresas. Finlandia, Suiza, China… y ahora, Brasil, participan en la carrera por convencer a las autoridades bolivianas para conseguir entrar en el negocio del preciado mineral. De hecho, la brasileña Vale ya ha hecho público su interés “sobre todo en la industrialización de potasio y magnesio", relacionados con los salares de litio, tal y como ha señalado el embajador brasileño en Bolivia, Marcel Biato.
Dilma mantiene a Palocci en Petrobras
La reciente dimisión del ministro de la Presidencia brasileño, Antonio Palocci, ha abierto un nuevo escenario en el que la incertidumbre y la expectación en torno al gobierno de Dilma Rousseff son máximas. Por un lado, porque Palocci era el encargado de lidiar con el sector privado brasileño y de garantizar el liberalismo que tan bien ha impulsado la economía del gigante sudamericano en los últimos años. Por otro, porque, al ser un hombre de Lula, su salida del gobierno individualiza a Dilma Rousseff, hasta ahora “tutorizada” en sus decisiones por el popular ex presidente, que se oponía a la dimisión de Palocci, que sin embargo no ha aterrizado mal del todo: seguirá siendo consejero de Petrobras.
Adriana Calcanhotto
Adriana Calcanhotto es una de las invitadas al "Festival La Mar de Músicas" que se celebra en España y al que asistiran artistas como Adriana y Julieta Venegas.
La Bolsa brasileña, indiferente ante la caída del hombre de confianza de Dilma Rousseff
Finalmente, los peores augurios para el gobierno de Dilma Rousseff se cumplieron. Antonio Palocci, ministro de la Presidencia, ha dimitido de su cargo, acosado por la opinión pública y la oposición brasileña, que han venido presionando en las últimas semanas para que explicara por qué su patrimonio se ha incrementado veinte veces en los últimos cuatro años. Sin embargo, a pesar de que tanto la Bolsa como la moneda de Brasil han caído levemente desde el lunes, los mercados no han castigado al gigante sudamericano tras la noticia. La senadora Gleisi Hoffmann ha sido la elegida para suceder a Palocci.
Dilma consigue enfriar la economía brasileña
En los últimos meses, analistas y organismos internacionales han avisado a Brasil de que la entrada de capitales, la inflación y el crecimiento desbocado de su economía podían dar lugar a una burbuja de fatales consecuencias. Ahora, tras los denodados esfuerzos de su presidenta, Dilma Rousseff, por enfriar la economía brasileña, parece que comienzan a aparecer los primeros resultados. El ministro de Hacienda, Guido Mantega, ha hecho público que durante el 2011 el crecimiento de Brasil se situará en un 4,5%, mientras que en 2010 creció a un 7,5%, la tasa más alta de las últimas tres décadas.
Los desencuentros entre Petrobras y PDVSA condicionan el encuentro entre Chávez y Dilma
Hugo Chávez visita a Dilma Rousseff para firmar unos 30 acuerdos de cooperación que refuercen la sintonía entre Brasil y Venezuela. Con el problema del contencioso entre Petrobras y Petróleos de Venezuela (PDVSA) como trasfondo, el presidente venezolano intenta acercarse a a su par brasileña, que ha mostrado mucho menos interés en encontrarse con Chávez, que su sucesor, Lula da Silva, quien mantuvo hasta 16 encuentros con él a lo largo de sus mandatos. "Comienza un nuevo momento estratégico para Venezuela y Brasil", afirmó un entusiasta Chávez a los medios, nada más aterrizar.
La reciente compra que ha realizado Cemig de los activos brasileños de la española Abengoa le ha puesto en el primer plano de la actualidad financiera. Presente en gran parte del país y también en Chile, Cemig está controlada en su mayor parte por el Estado de Minas Gerais, aunque posee también socios privados, entre los que se encuentra la inmobiliaria Andrade Gutierrez. Uno de los principales actores en el escenario enérgetico brasileño –es responsable del 12% de la distribución nacional eléctrica nacional– , la compra de la filial local de Abengoa por 485 millones de euros consolida a Cemig en la región y es una muestra de su poder expansionista.
Luiz Inazio Lula da Silva ha protagonizado esta semana una curiosa gira por dos países de América Latina; Cuba y Venezuela. Curiosa porque la entrevista con Hugo Chávez se ha producido apenas dos días antes de que el mandatario venezolano viaje a Brasil. Y es que su visita a ambos países no debe considerarse una cortesía o un evento de placer. Los intereses de la constructora brasileña Odebrecht, con la que el Gobierno chavista acumula 800 millones de dólares de deuda y que también tiene obras en la mayor de las Antillas, es el principal motivo.
Cuando todavía no se han apagado los rescoldos de la polémica generada por la reforma, impulsada por la industria agropecuaria brasileña, que reduce la zona de selva a proteger por los agricultores, Dilma Rousseff se enfrenta a un nuevo contencioso con los ecologistas. La razón es la aprobación de su Gobierno a la construcción de una enorme presa en el río Xingu, en el Estado de Pará y en la órbita del Amazonas, que se convertirá en la tercera mayor terminal hidroeléctrica del mundo, sólo superada por la de Three Gorges, en China, y la de Itaipu, en la frontera entre Brasil y Paraguay. El proyecto costará 17.000 millones de dólares, es gestionado por la eléctrica estatal Eletrobras y su objetivo es producir 11.200 megavatios a partir del año 2015.
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