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El Gobierno boliviano ha reiterado que las tarifas del transporte no sufrirán subida alguna en 2011. Frena de esta manera la pretensión del Sindicato mayoritario de transportistas, que había hecho un llamamiento a sus asociados para que incrementaran más de un 20% las tarifas y estaba a la espera de que la Autoridad de Telecomunicaciones y Transportes accediera a aprobarla. El presidente Morales intenta apuntarse así mismo un tanto ante la caída de un 30% de su popularidad.
Los sindicatos de chóferes de Bolivia han decidido elevar entre un 22 y un 24% las tarifas del transporte pese a que el Gobierno no aplicó la pasada semana la prometida subida del gasóleo. Según las últimas encuestas, el llamado gasolinazo ha provocado una caída del 24% en los niveles de popularidad del presidente Evo Morales, que ha solicitado a los ayuntamientos que controlen los ascensos injustificados de precio anunciados por los transportistas.
El Gobierno de Evo Morales tiene por delante un arduo trabajo. Frente a su retórica socialista e indigenista, la realidad de las arcas públicas, mermadas por los escasos ingresos, obliga al ejecutivo boliviano a repensar el papel de las petroleras internacionales en el país. Los pobres resultados de la explotación de petróleo (4.500 barriles diarios) en comparación con el consumo del país (35.000 barriles diarios), han convertido los carburantes en un problema que podría tornarse en solución. Sin embargo, para ello, las compañías extranjeras deben regresar al país.
Evo Morales intenta recuperar la confianza de las petroleras internacionales
El proyecto indigenista del presidente de Bolivia, Evo Morales, parece haber topado de frente con la realidad económica. Por eso, el mandatario, que un día acusaba a las compañías petroleras internacionales de intentar aprovecharse de las riquezas del país y expoliar al pueblo, ahora parece haber comprobado el poder de generación de riqueza de dichas empresas. Por eso, comienza a cambiar su discurso y quiere atraer a estas firmar al país.
El presidente de Bolivia, Evo Morales, ha prometido que contará con el consenso nacional para aplicar de forma definitiva el aumento del precio a los carburantes. El mandatario ha realizado esta declaración después de que las quejas de los ciudadanos, ante una subida de hasta un 82% en el coste del petróleo y el gas natural, derivaran en un caos en el país que obligó al presidente a dar marcha atrás. Sin embargo, el Gobierno boliviano considera que la eliminación de las subvenciones a estas materias primas es imprescindible.
El presidente boliviano, Evo Morales, se ha defendido de los rumores que anticipaban una retención de depósitos inminente y una brusca apreciación de la moneda del país, a través de su ministro del Interior, Sacha Llorenti, quién ha acusado a la oposición de hacer ‘terrorismo financiero’.
Poco antes de que acabará 2010, el presidente de Bolivia, Evo Morales, optó por congelar la subida del precio de los carburantes, que llegaba alcanzar el 83% en algunos productos, ante las intensas y duras protestas de la población. La medida, pensada para acabar con el contrabando, pasará ahora por un periodo de debate antes de volver a ser presentada.
Los sindicatos han anunciado posibles manifestaciones para mañana a pesar del fracaso que tuvo la primera huelga de transportistas por la subida del carburante. La protesta se ha trasladado a otras partes de la sociedad civil. Varias juntas vecinales de La Paz han anunciado su unión a una marcha que se celebrará el jueves, pese a lo cual las tarifas de transporte urbano se han duplicado y la subida de los carburantes se está reflejando, además, en el aumento de precios del pan y de la carne.
El sindicato de choferes de Bolivia ha iniciado una huelga indefinida en protesta contra la decisión del Gobierno de Evo Morales de elevar el precio del combustible entre un 57% y un 82%. Morales, que se encuentra de visita en Venezuela, ha defendido la medida como un medio para evitar el contrabando de gasolina, más barata que en los países vecinos. En el primer día de huelga, el seguimiento ha sido parcial.
Evo Morales intenta frenar la expansión de la coca en Bolivia
El presidente boliviano, Evo Morales, ha promovido este año la erradicación de 8.200 hectáreas de plantaciones ilegales de hoja de coca. La cifra es alarmante, porque está muy próxima a las 12.000 hectáreas que se han establecido para la producción legal. Pese a que algunos ministros han culpado a la oposición de una campaña de demonización de la droga, el propio Morales reconoció recientemente que parte de la hoja ilegal alimenta al narcotráfico.
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