Salud cardiovascular

¿Ataque de ansiedad o infarto?: Cuando los estereotipos matan a las mujeres uruguayas

Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte entre las uruguayas, pero los prejuicios de género y el desconocimiento sanitario prolongan diagnósticos equivocados y tratamientos tardíos.

Mujer con dolor en el pecho mostrando preocupación por su salud

Mujer con dolor en el pecho mostrando preocupación por su salud

En Uruguay, no es raro que una mujer que llega a urgencias con dolor en el pecho reciba un diagnóstico erróneo: “estás nerviosa, tomá algo y volvé a casa”. Horas después, puede sufrir un infarto severo. Estas negligencias no son casos aislados, sino una realidad respaldada por estadísticas: las cardiopatías cobran más vidas femeninas que el cáncer de mama o cualquier otra causa en el país.

Cuando una mujer uruguaya llega a una emergencia con dolor en el pecho, es probable que le digan que está nerviosa, que ponga una pastilla bajo su lengua y vuelva a su casa. Horas después, puede sufrir un infarto severo. Este escenario no es hipotético ni excepcional: sucede en todo el país.

En Uruguay, las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en mujeres -más que el cáncer de mama o cualquier otra afección-, pero tanto la población como el personal de salud siguen sin percibirlo.

El diagnóstico tardío y el subtratamiento tienen consecuencias fatales, alimentados por estereotipos que siguen asociando los infartos con los hombres y los síntomas cardíacos femeninos con «ansiedad» o «crisis nerviosas», advirtieron varias especialistas en diálogo con la Agencia Sputnik.

«Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en mujeres. Lo que más nos preocupa es que la mujer y el personal médico no tiene conocimiento sobre esto. Según encuestas, las mujeres creen que mueren de cáncer de mama. Por tanto, seguimos con una muy baja percepción que nos mata», explicó la cardióloga Mariana Drever, presidenta del Comité de Cardiopatía en la Mujer.

Drever indicó que las mujeres llegan a las emergencias con dolor de pecho y le responden que está «nerviosa, que se ponga una pastillita bajo la boca, que es ansiedad, que consulte a un psiquiatra y que vuelva a su casa».

La especialista advirtió que esa falta de diagnóstico rápido aumenta la posibilidad de que los daños provocados por el infarto sean más severos.

«Se ha demostrado que las mujeres que llegan a una emergencia con dolor torácico tardan más en recibir un electrocardiograma. También reciben menos tratamientos invasivos, como cateterismos o angioplastias», agregó.

En la misma línea, la cardióloga Lucía Florio, profesora titular de la Facultad de Medicina de la Universidad de la República, dijo a la Agencia Sputnik que el personal de salud suele confundir un infarto con un cuadro de desasosiego, crisis de pánico o ansiedad psicológica.

«Hay una sensación generalizada en las propias mujeres y también en el personal de salud de que a nosotras los infartos no nos pasan. Es una percepción ancestral. Entonces, cuando una mujer joven consulta por un dolor en el pecho, muchas veces se descarta la posibilidad de un infarto, y el diagnóstico llega tarde», remarcó Florio, jefa del Centro Cardiológico Americano.

CIFRAS

Según un comunicado de la Presidencia uruguaya publicado el 30 de septiembre, es «preocupante» la falta de detección precoz de patologías cardiovasculares en las mujeres.

Según cifras oficiales, de las 24 personas que fallecen por día por esta causa, 13 son mujeres y 11 son hombres.

El Ministerio de Salud Pública indicó en un comunicado publicado el 12 de marzo, que la enfermedad cardiovascular provocó en 2023 el fallecimiento de 4.162 mujeres, lo que significa el 23,9 por ciento del total de muertes en ese sector de la población.

Según una encuesta del Comité de Cardiopatía en la Mujer de la Sociedad Uruguaya de Cardiología, realizada en 2020, sólo el 18 por ciento de las mujeres sabe que las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte femenina.

En el artículo «Enfermedades cardiovasculares: ¿qué perciben las mujeres de Uruguay?», publicado el 1 de mayo de 2022 y realizado por Mónica Giambruno, Virginia Michelis, Anabela Fernández, Ivanna Duro, Elena Murguía y Carolina Artucio, se señala que «la percepción y el conocimiento sobre enfermedades cardiovasculares son bajos, las jóvenes son las menos informadas (escasos/muy escasos: 62 por ciento)» y «los médicos advierten poco sobre síntomas (23 por ciento) y estrategias de prevención (48 por ciento)».

«En la consulta, los médicos informan poco sobre el tema. Es necesario un esfuerzo continuo para mejorar la percepción de las mujeres sobre la ECV (enfermedad cardiovascular) en su propio género, intentando llegar principalmente a las poblaciones de mayor riesgo», concluyeron las autoras del artículo.

SESGO HISTÓRICO

Históricamente, la medicina cardiovascular se construyó sobre un modelo masculino.

«Los estudios clínicos, los protocolos de tratamiento y las investigaciones se hicieron durante décadas en hombres, y luego se extrapolaron a las mujeres», señaló Drever.

De esta forma la disciplina se «minimizó» en las mujeres, lo que quedó arraigado en la cultura de la población y del personal médico, afirmó la especialista.

Florio por su parte agregó que existe una «brecha» en la investigación y el conocimiento que se tiene sobre la enfermedad cardiovascular en las mujeres en comparación con los varones.

«Esto pasa en Uruguay y en todo el mundo. Las mujeres llegan con menos frecuencia a algunos tratamientos específicos, se los realizan de forma más tardía cuando en estas patologías el tiempo hace la diferencia entre la vida y la muerte», advirtió.

DIFERENCIAS

Las diferencias entre hombres y mujeres no se limitan a la percepción.

«Biológicamente somos distintas. Las mujeres tienen arterias coronarias más finas y todos los factores de riesgo que compartimos con los hombres, como obesidad, diabetes, sedentarismo, hipertensión, tienen aún mayor riesgo en mujeres», afirmó Drever.

Además, en este sector de la población tienen una mayor incidencia enfermedades autoinmunes y factores de riesgo propios, como la preeclampsia, la menopausia precoz o el síndrome de ovario poliquístico, que aumentan el riesgo cardiovascular.

La cardióloga sostuvo que todas las alteraciones que pueda tener la mujer en su edad reproductiva aumentan la posibilidad de enfermedad cardiovascular.

Por ejemplo, el síndrome de ovarios poliquísticos genera una «menopausia precoz» en mujeres, lo que produce que no tengan tantos estrógenos y aumente el riesgo cardiaco.

«Con respecto al cigarro, las mujeres tienen más dificultad para dejar de fumar porque los estrógenos hacen que metabolizemos más rápido la nicotina y haya más adicción (…) Las mujeres jóvenes que están infartando generalmente están estresadas, son fumadoras, con alteraciones metabólicas, con diabetes. Todos esos factores hacen que la mujer infarte más tempranamente y más severamente», resumió Drever.

OTROS FACTORES

A los factores de riesgo tradicionales -hipertensión, diabetes, tabaquismo, obesidad- se suman los llamados emergentes y sociales.

«El estrés crónico, la sobrecarga mental, la violencia de género y las enfermedades autoinmunes también incrementan el riesgo cardiovascular en mujeres», explicó Drever.

Además, agregó que las mujeres tienden a postergar su cuidado porque son las principales cuidadoras de hijos, padres o parejas.

«Se ocupan de todos menos de sí mismas», afirmó la cardióloga.

Las mujeres pueden presentar síntomas como dolor en el pecho que son iguales a los de los hombres.

Pero también pueden presentar signos de cardiopatías que son más «vagos», como por ejemplo cansancio, falta de aire, mareos o náuseas.

«Además de que la presentación clínica es distinta, la enfermedad coronaria en sí es diferente, siendo más frecuente en las mujeres tener ángor (dolor torácico debido al flujo de sangre insuficiente a través de los vasos sanguíneos) sin tener lesiones coronarias obstructivas. Esto para nada quiere decir que las coronarias sean sanas, sino que no tienen aterosclerosis obstructiva (estrechamiento o bloqueo de las arterias) y sí afectación de la función de la microcirculación coronaria. Por tanto, el diagnóstico y el tratamiento difiere», explicó Florio.

EL DESAFÍO PENDIENTE

Drever remarcó que el Estado debe impulsar campañas de concientización y establecer un día libre de trabajo para que las mujeres puedan hacerse chequeos cardiológicos.

«Además, hay que pensar políticas sociales, porque la mujer tiene una sobrecarga de estrés importantísimo a nivel familiar. Muchas jefas de hogar trabajan a la par igual que el hombre, pero también tienen una sobrecarga por todo lo que tienen que hacer en su casa. La mujer es cuidadora por naturaleza, cuida a sus padres, a sus hijos. Y siempre se va posponiendo, siempre hay una excusa para no cuidarse y no alimentarse bien», afirmó.

Por su parte, Florio consideró que el Estado debe impulsar campañas de educación tanto para la población en general como para el personal de salud.

También remarcó que es necesario promover la investigación sobre cardiopatías en las mujeres.

«Las mujeres están absolutamente subrepresentadas, siendo habitual que las investigadas representen el 20, 30 por ciento de la población. (…) Incluso hay situaciones específicas que no han sido analizadas», afirmó.

El Hospital de Clínicas de la Universidad de la República empezó un programa de investigación sobre la enfermedad coronaria no obstructiva en mujeres, de forma de mejorar su diagnóstico y tratamiento, informó Florio.

La especialista agregó que Uruguay debe lograr que las mujeres «entiendan que su corazón también necesita atención».

Y a su vez, que los médicos piensen «primero en el corazón y no en los nervios» cuando una mujer dice que le duele el pecho.

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