Relaciones internacionales

Guillermo Fernández de Soto, director de la CAF para Europa
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Guillermo Fernández de Soto, director de la CAF para Europa, ve muy complicada la unión entre la Alianza del Pacífico y Mercosur, no solo por la diferencia entre ambas, sino también por la histórica rivalidad que existe entre Brasil y México. Guillermo Fernández de Soto, director de la CAF para Europa, ve muy complicada la unión entre la Alianza del Pacífico y Mercosur, no solo por la diferencia entre ambas, sino también por la histórica rivalidad que existe entre Brasil y México.

Durante su participación en el 16 Foro Latibex que se celebra en Madrid, Fernández de Soto ha asegurado que la Alianza del Pacífico (formada por Chile, Colombia, México y Perú) es un modelo muy adecuado en medio de la “paz fría” en la que se encuentra actualmente el mundo con los conflictos de Rusia, Oriente, África o el Mar de China.

La Alianza del Pacífico, impulsada por Alan García, ex presidente de Perú, que pretendió unir naciones con costa en el Océano Pacífico con características similares en su modelo, es un potente bloque regional con un Producto Interior Bruto (PIB) de 2,1 billones de dólares, según ha destacado. En el ámbito comercial representa la sexta economía más grande del mundo en conjunto y atrae más del 47% de la inversión extranjera directa en la región.

Fernández de Soto asegura que este bloque no se opone a pactar nuevas alianzas, pero entre ellas sería prácticamente imposible una unión con el Mercado Común del Sur (Mercosur), formado por Venezuela, Argentina, Paraguay, Uruguay y Brasil, pues son diferentes en muchos aspectos, pero sobre todo por la gran rivalidad entre México y Brasil.

También tiene que ver con esto, en cierta medida, los desacuerdos existentes en la concepción de la democracia y el en rol actual de la economía. Así las cosas, ha considerado que estamos en medio de un período de transición en el que es necesario revisar las instituciones para que se conviertan en entes fuertes.

Aunque es un ente potente, Rodríguez de Soto ha asegurado que la alianza se enfrenta a la necesidad de mejorar productividad, mantener el pragmatismo y gestionar el nuevo protocolo. Además, debe tener en cuenta los desafíos regionales que existen y el mantenerse fieles a sus orígenes, en los que se comprometieron a convertirse en una plataforma de articulación política de integración, económica y comercial, impulsar el crecimiento del bloque y tratar de crear un área de integración profunda.

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