Purga política en Caracas

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Nuestro colaborador Juan Carlos Zapata continua una semana más con su serie de reportajes sobre la ascensión y caída de la ‘boliburguersía’, un término de su invención que ahora muchos otros se atribuyen. En esta entrega Zapata narra los intentos de los empresarios chavistas de construir refugios seguros en el exterior por si la suerte cambiaba y Chávez dejaba de protegerles. Una circunstancia que quizá haya empezado a suceder ya. Nuestro colaborador Juan Carlos Zapata continua una semana más con su serie de reportajes sobre la ascensión y caída de la ‘boliburguersía’, un término de su invención que ahora muchos otros se atribuyen. En esta entrega Zapata narra los intentos de los empresarios chavistas de construir refugios seguros en el exterior por si la suerte cambiaba y Chávez dejaba de protegerles. Una circunstancia que quizá haya empezado a suceder ya.

La ola de compras de empresas y bancos en los últimos tres años conducía a una interpretación en los ambientes financieros de Caracas. Los empresarios y los operadores de grandes fortunas aparecidos y consolidados en el tiempo chavista no hacían otra cosa sino medir fuerzas con aquellos que, como Chávez, desprecian la los ricos y las empresa privada.

Hay, sin embargo, otros expertos que prefieren la explicación de que los compradores limpiaban lo tomado, y de paso, se hacían con cuentas en el exterior de las empresas compradas para fabricarse sus propios refugios a salvo de una posible futura ofensiva del propio presidente, su mentor, del que no acababan de fiarse.

Pero nada hacía suponer que había llegado el momento del primer encontronazo entre los que prefieren el poder del Estado y la llamada propiedad social de los medios de producción y los que se inclinan por el mercado y la propiedad privada sin matices.

Por supuesto, mostrarse fuerte y hasta confiado (a veces) podía arrojar la impresión de que detrás de cada actor del dinero, (en teoría y práctica), había un ministro, un gobernador, un jerarca militar, un parlamentario, un alcalde. Los actores políticos, silentes y constantes, parecían sumar fuerzas, y los otros, los actores del capital, al lado de ellos y con ellos. Sumar fuerzas para la defensa del dinero, de lo adquirido, y lo que apuntaban a comprar.

El dinero es uno de los pocos elementos que une a buena parte de la diversa fauna del chavismo como también a chavistas con antichavistas. Es increíble, más allá de lo ético y lo moral, más allá de lo político y lo ideológico, el dinero resulta en vaso comunicante, en arteria vital. En tiempo electoral, el dinero se hace todavía más importante.

Lo cierto es que lo ocurrido con las nacionalizaciones de bancos recientes y la persecución judicial y policial de alguno de los boliburgueses más teóricamente cercanos al presidente acarreará sus consecuencias. Y eso es lo que intentamos despejar.

Se le buscan las 5 patas al gato. Que si magnicidio, que si conspiración, que si Ricardo Fernández Barrueco fue grabado diciendo algo que molestara a Chávez de tal manera y de tal magnitud que éste reaccionó sin compasión, tan implacable y hasta irónico y burlón en la medida en que iba enumerando y tomando las empresas del grupo.

¿Por qué justificar lo evidente? Chávez es así, lo está demostrando con la jueza del caso Cedeño, lo ha demostrado con los comisarios presos en la Disip , lo ha demostrado con Gustavo Aráiz, con Richard Blanco, con Gustavo Azócar, con Manuel Rosales. Muchas pruebas, como recuerdan en los ambientes financieros caraqueños donde reina ahora la incertidumbre.

En lo concerniente a Fernández Barrueco, el asunto va más por la purga de poder. Los Fernández habían sido estimulados desde el gobierno para comprar y abarcar y convertirse en símbolos de la nueva clase empresarial, o boliburguesía. Pero aspiraron a más.

Aspiraron a la ramificación natural de la expansión: aspiraron al poder. Visto la magnitud de conexiones que poseían y que abarcaba a Adán Chávez, Rafael Ramírez, José Vicente Rangel, Jesse Chacón y Alejandro Andrade, el gran poder, el poder autócrata, que sólo ostenta el propio Chávez, el presidente decidió cortar por lo sano. Aplastó al empresario, y envió el mensaje a sus aliados más importantes en la nomenclatura.

¿Qué el consejo vino de Fidel Castro?, es posible. Castro habría dicho: o lo haces ahora o esto se te transforma en un problema político en el corto plazo.

En la política interna, gana el chavismo radical, el de izquierda, el autócrata y militar, o una combinación de ambos. Pierde el sector pro-empresarial, pro-mercado,

pro-empresa privada. Se destruye así un polo del capital, que si bien se había levantado con la ayuda y los recursos gubernamentales, sin embargo no puede desconocerse que había dejado buena parte de los dineros en el país, pese al riesgo que entraña Chávez.

En la arremetida, además cae el líder de Empreven, Alejandro Uzcátegui, organismo que paso a paso venía constituyéndose en lobby de pequeños y medianos empresarios.

Y caen los aliados de Adán Chávez en Barinas, militantes románticos que se prestaron para recibir el diario ‘De frente Barinas’, antes propiedad de Fernández Barrueco. Las conexiones de ese diario hay que buscarlas también por VTV, el canal oficial. Los grandes del capital, Ruperti, Farías, observan, y mientras observan no dejan de temer. Lo mismo ocurre con Rafael Sarría que, dirá: si Adán no pudo proteger a Ricardo Fernández Barrueco, ¿podrá Diosdado Cabello protegerme a mí?

No hay garantías para nadie. Se acabó la etapa de los objetivos específicos. Empresarios afectos y no afectos al régimen son medidos con la misma vara. Ya están los pequeños y medianos de ciudades y pueblos tomando nota. Ya están aquellos subidos al autobús con la construcción de un modesto hotel, de un supermercado, de una clínica, de una red de posadas, de una finca, calculando el nuevo riesgo.

Ayudados por gobernadores y alcaldes, o apalancados tras el cobro de un contrato decidieron montar el negocio, una compañía de construcción, una bloquera, un restaurant, y ¿qué piensan ahora? No era cuento, era verdad lo que decían “los otros”: las garantías se acabaron.

No es que el gobierno va por Granier, Mendoza, Ravell, Zuloaga, Mezerhane, todos de apellidos añejos, oligarcas y opositores. También vendrá a por nosotros. Descartemos entonces la posibilidad de crecer, de expandirnos, de hacernos grandes. La pregunta es: ¿cómo nos aseguramos el futuro?

Y nadie tiene respuestas. Aunque algunas fuentes explican que Chávez estaba en su estado natural cuando se enteró de la liberación de Eligio Cedeño. Tenga en cuenta el lector que la reacción del mandatario no es nada fuera de lo común. Otras veces lo ha hecho, y peor. Sin embargo, hay que decirlo: seguía afectado por la tormenta financiera y la caída de Ricardo Fernández Barrueco, su aliado, el hombre que le ayudó en 2002 y 2003, cuando casi pierde el poder. Ese estado de cosas y de ánimo sirvió para poner en evidencia lo que era una sospecha, un rumor que recorría Venezuela como el fantasma del comunismo. Eligio Cedeño era un preso de Hugo Chávez.

El análisis de la situación. La reacción presidencial. La cárcel contra la jueza y los alguaciles del tribunal. Las amenazas posteriores. Todo hay que mirarlo en un mismo marco, el de un preso por dos años y medio sin juicio y sin garantía, y al que nunca iban a brindarle garantías de ninguna naturaleza.

La reacción confirma que no hay separación de poderes en Venezuela, y más bien los poderes ya se confiesan entregados al único poder del Comandante-Presidente. Treinta años de cárcel aunque Bolívar hubiese fusilado a esta jueza, es la sentencia de Chávez. Hay que cambiar la Constitución , afirma el constitucionalista Carlos Escarrá. La presidenta del Tribunal Supremo lo dijo: la división de poderes debilita el poder.

Claro, al único poder. Se salva Luis Britto García, quien en su columna dominical de Ultimas Noticias, abordó a Bolívar y Rousseau, recordando varias citas de El Libertador: “No usurparé una autoridad que no me toca”. “¡Huid del país donde uno solo ejerza todos los poderes: es un país de esclavos¡”. Las bases del gobierno “deben ser la soberanía del pueblo, la división de los poderes, la libertad civil, la prescripción de la esclavitud, la abolición de la monarquía y de los privilegios”.

Por ahora, la banca como la gran empresa tradicional, parecen a salvo también, y hasta bendecidas. Como en todo gobierno autoritario, la necesidad hace al aliado. La intervención del grupo financiero de Fernández Barrueco deja sin efecto su papel como distribuidor y proveedor de Mercal y Pdval.

Claro, el gobierno toma las empresas, pero ¿y qué garantía hay de que operen en la misma condición de antes? De modo que sin decirlo, Polar y Agroisleña, entre otros grupos, se cuentan entre los mayores beneficiados de la caída; como también la banca, los Escotet, los Gill, los Vargas, los Maza, los Marturet. Entraron a soportar a un gobierno incapaz de sofocar por sí solo la tormenta, y con la ayuda, ganan tiempo.

Ahora, se pospone la estatificación de la banca. Sólo se pospone, pues en el gobierno la tesis dominante es la de la banca pública, sólo que Giordani, Alí y Merentes, junto a Chávez, toparon con la realidad: no podemos estatificar porque no sabemos cómo manejar esto. Aprendamos de esta experiencia para proceder más tarde. Esto va a ocurrir, que no quepan dudas.

Otra vez los controles estaban en suspenso. Esta vez no se trata únicamente de la Superintendencia de Bancos y la Superintendencia de Seguros. Se trata de los controles para las licitaciones de contratos con el Estado. ¿Cómo acumularon tanto negocio los grupos caídos en desgracia?

Fíjense que hay otro banco negociado por Pedro Torres Ciliberto: el nombre se mantiene en reserva para no afectar la institución. Y fíjense cómo es que la fortuna equina de Arné Chacón había alcanzado tanto, pese a que, esto lo sabe Andrade, el capitán no era bien visto en el alto gobierno, es decir, por Chávez.

No se digan los controles desconectados en Pdvsa. Todo pasa por pocos nombres, y por pocas manos. La última vez que la Superintedencia de Bancos ejerció un control efectivo fue en los tiempos de Francisco Debera. Todo lo que se avanzó entonces como consecuencia de la crisis bancaria anterior, quedaba en el olvido. Cayó el presidente de la CNV. Un ex-superintendente también, en tanto ejecutivo de uno de los bancos intervenidos. ¿Caerá Hernández Behrenes?

El miedo es libre. Todos huyen. A los de su entorno, Chávez les cuenta el tiempo. Los banqueros que se fueron, ¿en qué pensarán? ¿Qué dirán? Se sabe que Ricardo Fernández Barrueco dijo: soy víctima de un complot. Se sabe que Torres Ciliberto afirmó: quedamos en medio de una pelea de Hugo y Adán. Por lo pronto, Rangel, Adán, Andrade, Ramírez, miran el reloj.

Rangel sigue alertando del magnicidio, golpes y conspiraciones, lo cual hasta hoy le ha arrojado buenos resultados. Ya Rafael Ramírez ha resultado ser el primer afectado, por el primo, el cuñado, porque la salud se deteriora. Y Andrade se siente ubicado. Y en el acto de Santa Inés con Adán a un lado, el discurso se enfocó en traiciones y traidores.

Lo más seguro es que 2010 anuncie un nuevo presidente en Pdvsa. También todo ha servido para cacería de brujas, dentro y fuera del chavismo. El ventilador prendido. Los empresarios citados como testigos a la mesa de la Fiscalía. Eso también mete miedo. Mete miedo que te devuelvan un banco o una aseguradora que vendiste hace tiempo. Hay allí otro impacto. Y otro, en los papeles sanitarios tirados a las puertas del Country Club por uno de los socios molesto por el ingreso de Diego Salazar.

Si Chávez aparece ahora a la cabeza de la cruzada anticorrupción, es sólo cuestión de tiempo para que los vientos cambien de dirección. La opinión pública terminará convenciéndose de lo podrido del proceso. Se imagina uno a Aristóbulo Istúriz el fin de semana pasado hablando de ética y banca ante los delegados del Partico Socialista Unificado de Venezuela.

¿Le preguntaron algo sobre la póliza del Ministerio de Educación? Situación incómoda, complicada, para el gobierno. Ni Chávez podrá zafarse de este costo político. El desgaste es evidente. Y la corrupción ya aparece encabezando las encuestas como problema nacional. En cambio, la oposición ha hablado con oportunidad, en particular Henry Ramos Allup, Ismael García y Teodoro Petkoff. A los ‘adecos’, los viejos socialdemocrátas, les ha subido la moral que el secretario general sea protagonista de la denuncia precisa y con detalle.

Hasta en el seno del gobierno reconocen el impacto de las denuncias de Ramos Allup, pues si para algo ha servido esta purga, es para revelar los nexos entre boliburgueses y bolifuncionarios. Todo tiene su tiempo. El año 2010 será crucial.

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