Indígenas en pie de guerra

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La comunidad indígena panameña Naso mantiene el bloqueo del camino de acceso a las instalaciones del proyecto hidroeléctrico Bonyic, desarrollado compañía Hidroecológica del Teribe, una de las filiales del grupo colombiano Empresas Públicas de Medellín (EPM) en la provincia de Boca de Toro. La protesta continúa ante la falta de acuerdo con el Gobierno tras la reunión con un representante de la administración panameña. La comunidad indígena panameña Naso mantiene el bloqueo del camino de acceso a las instalaciones del proyecto hidroeléctrico Bonyic, desarrollado compañía Hidroecológica del Teribe, una de las filiales del grupo colombiano Empresas Públicas de Medellín (EPM) en la provincia de Boca de Toro. La protesta continúa ante la falta de acuerdo con el Gobierno tras la reunión con un representante de la administración panameña.

La empresa colombiana prestadora de servicios públicos, propiedad del municipio de Medellín, comenzó el proyecto hidroeléctrico en la comarca de la comunidad Naso, al norte de Panamá, hace una década, pero las protestas de los indígenas de la zona se intensificaron hace unos días, cuando decidieron bloquear las obras de construcción.

Tras el bloqueo, los líderes de la comunidad Naso tuvieron un encuentro con el ministro de Gobierno de Panamá, Jorge Ricardo Fábrega, para negociar sobre el conflicto provocado por la instalación del proyecto Bonyic en la comarca que habitan los indígenas.

Pero los lugareños consideran que no se ha atendido a sus reclamaciones contra la empresa y el diálogo entre ambas partes fracasó. Los naso no tienen pensado ceder en su posición y consideran que no han sido escuchados por el representante del Gobierno, quien ha asegurado durante el encuentro que es injusto que unas pocas familias mantengan paralizado un proyecto que traería beneficio a todo el pueblo de la región.

Por su parte, los indígenas denuncian que las labores de construcción de las instalaciones han causado la destrucción y el saqueo de diversas piezas arqueológicas de importante valor histórico.

Según el portavoz de los lugareños, Olmedo Espinoza, los constructores de la compañía hidroeléctrica han arrasado una importante cantidad de objetos conservados de los ancestros de los indígenas, como un conjunto de vasijas de barro utilizadas en los sepulcros de sus antepasados, denominadas ‘huacas’.

El pueblo Naso exige que se respeten los terrenos protegidos, ya que en las obras de construcción se trabaja con maquinaria muy devastadora y denuncia además la contaminación de ríos.

Las comunidades aledañas al proyecto acusan además a Bonyic de haberles engañado. Aseguran que nunca se les consultado sobre la instalación de las infraestructuras de la compañía hidroeléctrica en el lugar y que se manipularon los estudios sobre el impacto medioambiental.

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