Endesa se va de Latinoamérica

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La presencia inversora de Endesa como tal en Latinoamérica parece tener los días contados. Este viernes, sus dueños italianos de Enel han dado un paso más para facilitar el trasvase de sus activos en la pujante región hacia la chilena Enersis. La cotizada en Madrid ya ha recibido de su filial latinoamericana los derechos de suscripción preferente de un polémico aumento de capital en la otra orilla del Atlántico. La presencia inversora de Endesa como tal en Latinoamérica parece tener los días contados. Este viernes, sus dueños italianos de Enel han dado un paso más para facilitar el trasvase de sus activos en la pujante región hacia la chilena Enersis. La cotizada en Madrid ya ha recibido de su filial latinoamericana los derechos de suscripción preferente de un polémico aumento de capital en la otra orilla del Atlántico.

Por lo pronto, Endesa ya ha desembolsado -según consta en un hecho relevante remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores- 32.783 millones de pesos chilenos a favor de su filial latinoamericana. Al cambio, unos 53 millones de euros para acudir a la ampliación y, a la postre, consumar los italianos dueños de un 92% de su capital social: apartar de la marca española sus activos latinoamericanos. Pues, de seguir la operación tal como ahora está formulada, la presidida por Borja Prado perdería el control directo sobre sus antiguas participadas en Latinoamérica.

Y es que, ya con los derechos sobre la ampliación de Enersis en manos de Endesa, el siguiente paso será la suscripción de las nuevas acciones de la chilena mediante la entrega como pago de una larga lista de sus participaciones en empresas latinoamericanas que a Endesa le ha llevado años construir. De hecho, que Enel no haya querido poner sobre la mesa ni un solo céntimo para llevar a cabo una ampliación diseñada a su medida ha suscitado múltiples y sonoras críticas desde el comienzo de la operación.

El resto de accionistas de Enersis, de hecho, tendrán que acudir forzosamente a la operación para no ver diluida su participación con aportaciones en efectivo. Una iniciativa que despertó las sospechas de los socios de Enel en Chile al punto de obligar a la compañía a comprometerse a no hacer caja con un dividendo extraordinario posterior a la ampliación en al menos dos años. No obstante, tienen hasta el próximo 26 de marzo para poder hacer negocio con sus propios derechos de suscripción preferente.

Hasta esa fecha no se conocerá si los planes de los italianos para avanzar en el vaciado de Endesa y desplazar su músculo inversor de España a Chile gozan o no del necesario respaldo del mercado. Por ahora, lo único que se ha anunciado del traspaso de derechos es que “no tiene ningún efecto financiero sobre los activos, pasivos o resultados de Enersis”, ni una sola mención a sus posibles efectos sobre la cotizada en Madrid.

La lista de participadas con las que construir el gran ‘holding’ energético latinoamericano a costa de la cartera de Endesa la componen, según se dio a conocer al comienzo de esta operación, un 21,6% y un 26,7% de las colombianas Emgesa y Condesa. Desde Brasil llegará un 28,5% de Endesa Brasil, un 7,7% de Ampla y Ampla Investimentos. El 6,2% de Edesur, la marca argentina por excelencia del grupo que parecía estar en el punto de mira de las nacionalizaciones de Cristina F. de Kirchner, también pasará a Enersis junto a Dock Sud (40%), CEMSA (55%) y Yacylec (22,2%). Igualmente, serían capital de la compañía las participaciones en las también chilenas Edelnor (18%), Eepsa (96,5%) y San Isidro (4,4%).

Un paquete de activos que se ha quedado valorado en 3.634,75 millones de dólares, una cifra que se queda en la zona inferior del rango propuesto por los expertos independientes consultados a petición de los accionistas de Enersis más críticos con la operación y muy lejos de los 4.800 millones anunciados en un primer momento por la eléctrica.

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