El plan de los italianos

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Los planes de la italiana Enel para hacer caja en Latinoamérica vuelven a torcerse. Los fondos de pensiones chilenos han impuesto su criterio en el consejo de administración de Endesa Chile: la directiva de la energética ha exigido por carta a su matriz que no aproveche los fondos procedentes de la ampliación de capital por ella promovida para repartir un dividendo extraordinario y engordar sus arcas. Los planes de la italiana Enel para hacer caja en Latinoamérica vuelven a torcerse. Los fondos de pensiones chilenos han impuesto su criterio en el consejo de administración de Endesa Chile: la directiva de la energética ha exigido por carta a su matriz que no aproveche los fondos procedentes de la ampliación de capital por ella promovida para repartir un dividendo extraordinario y engordar sus arcas.

Las voces más críticas con la ampliación de capital mediante la cual Enel pretende convertir a su marca en Chile en un gran holding energético multilatino, que han estado lideradas por la Administradora de Fondos de Pensiones (AFP), se han ganado a los máximos directivos de la compañía. Es así que el consejo de Endesa en el país latinoamericano se ha apresurado en advertir a su matriz italiana, mediante carta a Endesa España -controlada al 92% por Enel-, de los usos que están dispuestos a aprobar para el dinero que se capte con la polémica operación.

En este sentido, solicitan a la compañía que se pronuncie con claridad sobre su compromiso de no promover un reparto extraordinario de dividendos con estos fondos. Los expertos recuerdan que Enel ha exprimido en varias ocasiones la caja de su filial en España para sanear sus arcas en Italia, lo que justificaría el tesón mostrado ahora por los chilenos en salvaguardar la integridad de su compañía. En lugar de forzar un pago que iría a parar en su mayoría a la italiana, los directivos de Enersis, que es el nombre de Endesa Chile, han solicitado que los fondos se destinen a aumentar la participación en las sociedades en las que la energética tomará parte una vez se complete la ampliación o a entrar en otras firmas del sector y la región.

Las reclamaciones de Enersis no terminan ahí. Además, piden que la compañía quede indemne de posibles contingencias tributarias consecuencia de la ampliación y que desde ahora la marca chilena sea el único vehículo de inversión en Sudamérica de Enel en el sector de las energías convencionales; ya que Enel Green Power seguirá su propio camino según el plan trazado por la italiana. Y, por si fuera poco, han forzado que la ampliación sea finalmente por un montante muy inferior al que pretendía la europea.

La polémica ampliación, que tendrá que aprobarse no sin dificultades -auguran los expertos- en una junta de accionistas convocada ya para el próximo 20 de diciembre en Santiago de Chile, será por un importe de entre 5.915 millones de dólares y 6.555 millones, muy lejos de los 8.000 que en un principio habían previsto desde los cuarteles de la italiana. El importe final se decidirá en la propia reunión, pero los analistas ya pronostican que se quedará en la parte baja del rango dadas las sospechas y críticas que la operación ha suscitado en amplios sectores del mundo económico chileno.

Fue la propia Bolsa de Santiago quien hizo saltar la voz de alarma hace unas semanas al solicitar que expertos independientes no escogidos por la matriz de Enersis valorasen los términos de la ampliación de capital a la que Enel pretende acudir sin poner un solo centavo, sólo mediante la aportación de sus participaciones en otras firmas energéticas de la región. Fruto de este proceso, la valoración propuesta por el consejo para estos activos ha quedado fijada entre 3.585 y 3.974 millones de dólares, cuando la italiana había anunciado un valor de 4.800 millones al comienzo del proceso.

Al fijar un importe más bajo que el punto medio de la horquilla, señalan los analistas, también se aseguraría un mayor apetito por la operación entre los accionistas de Enersis. Así, se permitiría a Enel suscribir todas las nuevas acciones a las que tiene derecho por su participación de más del 60% en la chilena sin que ello supusiera sobrepasar el tope legal del 65%. Algo que la eléctrica italiana ha puesto como condición sine qua non para proceder a la ampliación y a la que el consejo de la latinoamericana ha cedido. Y es que, la ley chilena prohíbe a los fondos de pensiones invertir en firmas cuyo capital esté controlado en más de dicho porcentaje por un único accionista, lo que provocaría la partida de uno de los socios de referencia de Enersis y el fracaso del plan inversor.

Mientras Enel lucha con la ‘rebeldía’ de sus socios en Chile, con la AFP a la cabeza, a esta orilla del Atlántico también el mercado bulle de rumores en torno a los planes de la energética. Además de las críticas que la operación también se ha cosechado por parte de muchos analistas por el agravio comparativo que genera entre matriz y accionista -que se elevaría a la enésima potencia con un eventual dividendo extraordinario- muchos ven en este movimiento la intención de desvincular Enersis de Endesa España. Así, dicen algunos gestores consultados por este diario, Enel dispondría su marca española para la venta mientras que mantendría -ahora concentrado- su potencial de crecimiento en la pujante Latinoamérica.

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