América Latina quiere participar en la reconstrucción de Japón

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El cobre chileno y el hierro brasileño son los materiales que Japón necesitará para volver a ser el gran gigante que ha sido. Además, el país asiático, que adquiere en el extranjero el 60% de los comestibles, necesitará alimentos para abastecer a su población. América Latina, líder en la producción materias primas alimentarias y la extracción minera, confía en la capacidad de los japoneses para resurgir y espera participar en la reconstrucción. El cobre chileno y el hierro brasileño son los materiales que Japón necesitará para volver a ser el gran gigante que ha sido. Además, el país asiático, que adquiere en el extranjero el 60% de los comestibles, necesitará alimentos para abastecer a su población. América Latina, líder en la producción materias primas alimentarias y la extracción minera, confía en la capacidad de los japoneses para resurgir y espera participar en la reconstrucción.

La demanda de materias primas procedentes de los países latinoamericanos se intensificará en Japón durante las primeras fases de la reconstrucción, en el segundo semestre de este año. Así lo han explicado expertos consultados por Americaeconomica.com. Japón es un fuerte importador de materias primas. El país nipón, que durante 2010 compró 386.000 toneladas de pollo a Brasil, es el segundo mayor comprador de estos productos para el país de Dilma Rousseff. Japón también recibe las exportaciones chilenas de cerdo, que supone un 40% de las ventas de este país. De Argentina, la isla asiática obtiene cereales y soja, así como de México carne de cerdo y de bovino, atún, garbanzos y, por parte de Perú, consigue espárragos, maíz, mangos, uvas y calamares.

Esta situación podría alargarse cinco años. Tiempo que los analistas consultados conderan que llevará a Japón reconstruir las zonas afectadas por el terremoto. Una situación que, según estos expertos, favorecerá las exportaciones mineras de América Latina. El país nipón es el segundo mayor importador de hierro del país, lo que podría afectar a las exportaciones brasileñas, donde el hierro representa un 53% del comercio con el país. También, como se comentaba antes, concentra el 5% del consumo mundial de cobre. Según los expertos consultados la perspectiva de una mayor demanda de metales industriales por parte de Japón para su recuperación podría hacer aumentar los precios de estos minerales.

Aunque no se tiene la certeza del impacto de este desastre en la economía japonesa, los expertos prevén que su efecto será mayor que el que se produjo tras el terremoto de Kobe en 1995, que generó daños en Japón equivalentes al 2% del PIB del país asiático. Sin embargo, se plantea que, gracias a la reconstrucción, el país podría incrementar su tasa de crecimiento después de los seis primeros meses.

Los primeros días tras el terremoto, que ocurrió en Japón el pasado 11 de marzo, estalló la alarma en los mercados financieros. No sin razón, ya que la economía japonesa es la tercera del mundo después de EEUU y China, los principales mercados de América Latina sufrieron importantes pérdidas estos días. En esta semana, al cierre de esta edición, La Bolsa Argentina es la que más ha bajado, ha sufrido una caída del 3,75%, seguido de Chile, -2,21%, México, -2,14%, y Brasil, -1,43%.

Pase lo que pase en las Bolsas regionales, según estos observadores, los países más afectados por el desastre son aquellos, como Brasil, Chile, Perú o México, que tienen una relación comercial más estrecha con el país nipón.

Brasilia exportó bienes a Japón por valor de 9.875 millones de dólares (7.068,92 millones de euros), en su mayoría, un 58,4%, correspondiente a exportaciones mineras de hierro y a sus ventas de pollo durante 2010. Por su parte, Chile realizó envíos al país asiático por unos 7.541 millones de dólares (5.398,15 millones de euros) el año pasado, especialmente correspondientes al cobre, mineral del que Japón concentra el 5% del consumo mundial, y carne de cerdo.

En el mismo periodo, Perú vendió a Japón, sobre todo minerales, pero también otros alimentos, por valor de 2.100 millones de dólares (1.503,26 millones de euros). El país asiático es además el cuarto socio comercial de México, tercero como abastecedor y octavo como comprador. Durante 2010, las exportaciones del país de Felipe Calderón a Japón sumaron 1.926 millones de dólares (1.378,71 millones de euros).

Para el resto de los países latinoamericanos, Japón no es un socio comercial importante. En la mayoría de los casos, el país nipón representa menos del 1% de las exportaciones. Este es el caso de Argentina, que durante 2010 exportó al país por valor de 1.000 millones de dólares (715,84 millones de euros). Cifra que supone el 0,1% de las ventas que el Gobierno de Cristina Fernández realiza al exterior. Pero también el de Colombia, cuyas exportaciones al país representan el 1,8%.

Los analistas consultados por Américaeconómica.com opinan que para minimizar el impacto que suponen los primeros días tras el terremoto, antes de que se inicien las tareas de reconstrucción, las naciones latinoamericanas podrían diversificar su oferta a otros países asiáticos, como China o Corea, e incluso a las zonas de Japón que no han sido afectadas por el seísmo. En menor medida, los productos podrían colocarse en los mercados internos, donde harían caer los precios. Aunque, según los expertos, esta será una alternativa marginal.

Sin embargo, este desastre perjudicará al sector de los automóviles y al tecnológico en todo el mundo. Los daños en las plantas nucleares, que generan un tercio de la energía que se consume en el país, han llevado a distintas empresas, especialmente de las industrias anteriormente citadas, a suspender su producción. Esta situación ha provocado que surjan dudas sobre la escasez piezas, especialmente los semiconductores, ya que Japón controla cerca del 60% del mercado mundial de silicio que se emplea en esos componentes, o, incluso, que aumente su precio, como ya ha ocurrido con los chips. No obstante, las industrias latinoamericanas podrían adquirir estas piezas en las plantas que las empresas japonesas tienen en otros países.

El golpe a estos sectores podría además favorecer a México. Según recoge la prensa local, las compañías de la industria japonesa podrían trasladar sus plantas al país Azteca para reestablecer el abastecimiento al mercado estadounidense. Según estos observadores, la especialización de la mano de obra mexicana es muy valorada por las firmas japonesas y podría llamar la atención de las empresas niponas.

Por otra parte, el país asiático ya ocupa la tercera posición en el consumo de petróleo en el mundo. Pero, además, el colapso de las plantas nucleares podría llevar a Japón a aumentar su dependencia de los hidrocarburos. Algo que podría veneficiar por ejemplo a Venezuela, que pese a no tener al país nipón entre sus principales socios comerciales, es uno de los países con mayores reservas de petróleo, según ha afirmado recientemente el presidente Hugo Chávez a la prensa local.

Finalmente, en materia energética, el desastre de Japón ha provocado que en Latinoamérica, donde la energía nuclear es inferior al 1% de la producción eléctrica, salten las alarmas.

A pesar de que sólo hay seis reactores nucleares en la región, dos en Brasil, dos en Argentina y dos en México. Los daños en las plantas niponas han provocado un aumento en la preocupación de los argentinos, que poseen los reactores más antiguos de la región. Incluso, los países que no tienen centrales nucleares como Venezuela o Chile se verán afectados.

En el caso de Venezuela, país que había anunciado su intención de instalar un reactor con la colaboración rusa, el proyecto nuclear ha quedado paralizado, según ha informado estos días el presidente Hugo Chávez a la prensa local. También el presidente Sebastián Piñera, que en numerosas ocasiones se ha mostrado interesado en las ventajas que proporciona la energía nuclear frente a la generación hidroeléctrica, tendrá que abandonar el discurso pro-nuclear por el momento, explican los observadores, para evitar los conflictos en el país.

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