Buscar
Cerrar este cuadro de búsqueda.

Elecciones

Grupos afines al MAS amenazan con una huelga general si no se restablece la fecha de las elecciones en 72 horas

"Les estamos dando un plazo de 72 horas para que el TSE se retracte y cumpla las elecciones el 6 de septiembre. Si este cabildo no es escuchado, el lunes 3 de agosto empieza la huelga general indefinida".

Manifestantes a favor del expresidente de Bolivia Evo Morales

Los grupos afines al partido del expresidente de Bolivia Evo Morales, Movimiento al Socialismo (MAS), han amenazado con llevar a cabo una huelga general indefinida y bloqueo de carreteras si el Tribunal Supremo Electoral (TSE) no restablece el 6 de septiembre como fecha para las elecciones en un plazo de 72 horas.

Así lo han decidido en la marcha celebrada este martes, convocada por la Central Obrera Boliviana (COB), que ha partido desde El Alto hasta el centro de La Paz y ha estado integrada por diferentes sectores sociales, como mineros, campesinos o cocaleros.

La movilización tenía como objetivo exigir al TSE «respetar» la fecha de las elecciones, que postergó hasta el 18 de octubre en el marco de la pandemia de COVID-19. De forma paralela, las organizaciones sociales participantes en la concentración acusan al Gobierno interino de intentar perpetuarse en el poder.

«Les estamos dando un plazo de 72 horas para que el TSE se retracte y cumpla las elecciones el 6 de septiembre. Si este cabildo no es escuchado, el lunes 3 de agosto empieza la huelga general indefinida, empieza el bloqueo nacional en los nueve departamentos», ha advertido el secretario ejecutivo de la COB, Juan Carlos Huarachi.

En este contexto, Huarachi también ha culpado al Ejecutivo boliviano de la crisis sanitaria desatada en el país andino por la pandemia del coronavirus. «El problema en el país no es el coronavirus, el problema es este Gobierno incapaz que no dio atención en el momento oportuno», ha criticado, según ha informado el diario ‘El Deber’.

Por su parte, el Gobierno interino de Bolivia, encabezado por Jeanine Áñez, ha tachado la marcha de «política» y de «atentado contra la salud pública», ya que se ha llevado a cabo en plena pandemia de coronavirus. Por ello, el ministro de la Presidencia, Yerko Núñez, ha solicitado a la Fiscalía actuar de oficio contra las personas que han promovido la marcha.

«La marcha realizada es una marcha política, es un atentado contra la salud y la vida de los bolivianos, esto está penado por ley, quienes promueven esta marcha cometen un delito, están atentando contra la salud pública», ha indicado Núñez, que también ha señalado que los participantes han violado «la cuarentena nacional y las leyes promulgadas por gobiernos departamentales y municipales».

Asimismo, el ministro ha lamentado que la «dirigencia del MAS, encabezada por su propio candidato, Luis Arce, ha admitido que está detrás de estas movilizaciones». «Tendrá que rendir cuentas sobre la decisión que ha tomado», ha avisado, según informaciones de la agencia de noticias boliviana ABI.

En este sentido, ha subrayado que Arce, los dirigentes del MAS, los cocaleros del Chapare y la COB «serán los únicos responsables» de los nuevos contagios de COVID-19 que puedan derivarse de la concentración. A su juicio, estas acciones carecen «de todo gesto de humanidad y amor al prójimo».

Interrogado sobre las movilizaciones, el presidente del TSE, Salvador Romero, ya advirtió de que no cambiarán la decisión de la autoridad electoral, aclarando asimismo que hay «plena cohesión» en el TSE, a pesar de que dos vocales «manifestaron una disidencia», algo que ha considerado «normal en un cuerpo colegiado».

CRISIS POLÍTICA

La actual crisis política en Bolivia estalló con las pasadas elecciones del 20 de octubre. La oposición denunció un fraude electoral por parte de Morales que vino a ser confirmado por la Organización de Estados Americanos (OEA) al detectar «irregularidades».

Morales dimitió y se exilió –primero a México y luego a Argentina–, dando lugar a una ola de disturbios que se saldó con más de 30 muertos en enfrentamientos entre partidarios y detractores suyos y con las fuerzas de seguridad.

Los partidos acordaron repetir las elecciones el 3 de mayo pero tuvieron que ser aplazadas por el coronavirus. Ante la imposibilidad de fijar una nueva fecha, el Congreso –controlado por el MAS– señaló el 6 de septiembre, algo aceptado por el TSE, aunque no tanto por el Gobierno interino de Jeanine Áñez, que insistía en aplazar aún más los comicios.

Tanto el TSE como el Gobierno de Áñez temen que la votación coincida con el «pico» de la pandemia en Bolivia, que se espera en los próximos meses, si bien el MAS denuncia una táctica del nuevo oficialismo para impedir que Arce, favorito en las encuestas antes de la crisis sanitaria, gane las elecciones presidenciales.

Más información

Scroll al inicio