Reflexión ante la crisis siderúrgica

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La crisis económica ha repercutido en todos los países y en todos los sectores de la producción. La siderurgia, lógicamente, no puede ser una excepción. Pero los últimos datos, los datos más recientes, resultan positivos, al menos en sus líneas generales. Por ejemplo, la producción mundial de acero crudo saltó un 25,5% en el pasado enero y un 1,8% respecto de diciembre. La fabricación totalizó 108,9 millones de toneladas en enero, frente a los 86,8 millones del mismo mes del año pasado y comparado con los 107 millones en diciembre. Si nos referimos a China, que es el mayor productor y consumidor, a nivel mundial de acero, la producción de acero alcanzó el 18,2% superior a los 48,7 millones de toneladas de enero del año pasado. Estos datos corresponden a la Asociación Mundial del Acero, cuyos miembros representan el 85% de la fabricación siderúrgica a nivel mundial. Se podrían aportar más datos. Por ejemplo, China produjo un 0,2% más de acero en el pasado enero que en diciembre. Si nos referimos a Japón y Rusia, que ocupan, respectivamente, el segundo y tercer puesto en la producción mundial de acero, la fabricación experimentó una subida en enero del 36,8%. Todos estos datos han permitido afirmar que existe un crecimiento de la producción industrial y que los índices de compra están subiendo en todo el mundo. La crisis económica ha repercutido en todos los países y en todos los sectores de la producción. La siderurgia, lógicamente, no puede ser una excepción. Pero los últimos datos, los datos más recientes, resultan positivos, al menos en sus líneas generales. Por ejemplo, la producción mundial de acero crudo saltó un 25,5% en el pasado enero y un 1,8% respecto de diciembre. La fabricación totalizó 108,9 millones de toneladas en enero, frente a los 86,8 millones del mismo mes del año pasado y comparado con los 107 millones en diciembre. Si nos referimos a China, que es el mayor productor y consumidor, a nivel mundial de acero, la producción de acero alcanzó el 18,2% superior a los 48,7 millones de toneladas de enero del año pasado. Estos datos corresponden a la Asociación Mundial del Acero, cuyos miembros representan el 85% de la fabricación siderúrgica a nivel mundial. Se podrían aportar más datos. Por ejemplo, China produjo un 0,2% más de acero en el pasado enero que en diciembre. Si nos referimos a Japón y Rusia, que ocupan, respectivamente, el segundo y tercer puesto en la producción mundial de acero, la fabricación experimentó una subida en enero del 36,8%. Todos estos datos han permitido afirmar que existe un crecimiento de la producción industrial y que los índices de compra están subiendo en todo el mundo.

Pero, a pesar de todo ello, el impacto de la crisis persiste y la recuperación es todavía tibia y altamente vulnerable. Probablemente, nos encontremos ante una situación parecida a la gran crisis mundial de finales de los años 20. Aquella crisis, después de la Primera Guerra Mundial y antes de la Segunda Guerra, las cosas no fueron del mismo modo que antes. La guerra fue un motor de cambio. Impulso el cambio más que ninguna otra institución. Y las cosas no volvieron a ser como antes. El mundo cambió para siempre. Lo mismo tememos para esta crisis en la que nos encontramos sumergidos. Ya nada volverá a ser como antes. Por ejemplo, la morosidad, como consecuencia de la crisis económica, está asfixiando a las empresas españolas del sector de prefabricados y derivados del cemento, sector que es esencial en el mundo de la construcción. Lo que, indudablemente, afecta, o está llamado a afectar, un poco antes o un poco después al sector siderúrgico. Cuando la construcción va mal, o tiene dificultades, es muy difícil que el sector siderúrgico de otro país, sobre todo si es productor, no lo perciba al primer instante.

Después de aquella crisis de finales de los años 20, las cosas ya no fueron como antes. Muchas cosas cambiaron. Y la vida fue distinta. Hoy pasa, mejor dicho, está pasando, algo muy parecido. Además, a ello hay que añadir el cambio tecnológico, que significa Internet. Lo que complica todavía más las cosas.

La crisis parece haberse cebado, especialmente, en el sector de la construcción. Y es precisamente este sector uno de los pilares, junto con la industria del automóvil, del sector siderúrgico, que se apoya, además, en los sectores naval y de electrodomésticos, entre otros.

Se puede citar como ejemplo de esta salida, más bien tímida, de la crisis, que el gigante siderúrgico Arcelor Mittal ha anunciado que volverá a realizar adquisiciones a lo largo de este año. La prioridad será en los países emergentes y se procurará que las compañías mineras aumenten su integración vertical en su estructura productiva.

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