Nicaragua geoestratégica

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El tablero centroamericano sufre una tremenda sacudida, sobrevuelan los indicios, cada vez más precisos de que Nicaragua va camino de cumplir un sueño de 500 años ‘El Gran Canal’, justamente en el momento en que Panamá encara la reforma y modernización del suyo. El tablero centroamericano sufre una tremenda sacudida, sobrevuelan los indicios, cada vez más precisos de que Nicaragua va camino de cumplir un sueño de 500 años ‘El Gran Canal’, justamente en el momento en que Panamá encara la reforma y modernización del suyo. Recordar que en abril del 2006 el ex presidente panameño Martín Torrijos Espino anunció las preliminares de la ampliación del canal mediante la construcción de un tercer juego de esclusas y la determinante amplitud del cauce de navegación.

Ante tal predominio del cual no está ajeno EEUU, aparece en escena Nicaragua, quien juega junto a Cuba y Venezuela, bajado a papel, integra un ‘cluster’ de intereses que soportan China y Rusia, al momento asociados al nuevo integrante del club, Irán, que, como si fuese una jugada del destino, compiten con los americanos por la supremacía en la economía, política, geoestrategia global. Coincidimos en que el proyecto del presidente Ortega, presentado como una opción comercial para Nicaragua, va más allá, provocando suspicacias aún antes de conocerse si se ejecutará. Con este proyecto EEUU sería el gran perdedor, recordemos que desde la apertura del Canal de Panamá, hace cien años justamente, Norteamérica se ha llevado la porción más grande de la tarta, aunque desde 1999 Panamá obtuvo el control total del canal, EEUU maneja su corazón, la administración.

El súper proyecto Canal de Nicaragua evaluado en 30.000 millones de dólares, que uniría el océano Pacifico con el mar Caribe y el Atlántico, que impulsaría geométricamente el comercio mundial, deja en su lista de heridos mortales a Costa Rica, quien al momento ya ha enviado a Managua una nota de protesta por la construcción de una valla en el territorio limítrofe, San José califica el hecho de violación de las medidas provisionales de la Corte Internacional de Justicia, la que ordenó a los dos gobiernos mantener despejada la zona en cuestión. Mientras el proyecto del Gran Canal de Nicaragua comienza a marchar, analistas sostienen que éste sería una amenaza para el Canal de Panamá, otros lo ven como un aporte determinante para el comercio mundial, la nueva vía no supone el final del Canal de Panamá, sino una sustancial mejora general de las condiciones de la región, dándole mayor competitividad.

Nicaragua posee una ruta natural que conecta los dos océanos, por un lado el río San Juan, por el otro el Gran Lago con el estrecho de Rivas, llamada Ruta del Tránsito, no queda duda alguna de que si Nicaragua concreta el proyecto se convertirá en uno de los países más poderosos de Centroamérica, Costa Rica, como cuña, asegura que el río San Juan forma parte de su territorio, presentando en varias oportunidades demandas a la Corte Internacional de La Haya en lo referente a la soberanía sobre esta zona, sin embargo las disputas no cesan, quien controle el río San Juan se verá beneficiado con abundantes ingresos constantes y sonantes que sin lugar a dudas jugarán como fuerte inyección a su economía interna.

El pasado mes de julio, la Asamblea Nacional de Nicaragua aprobó la ley que autoriza la construcción del Gran Canal, estaba establecido que el proyecto se realizaría en unos diez años, sin embargo el Gobierno nicaragüense asegura que la vía transoceánica podría concluirse en un plazo menor, su construcción influiría notoriamente en la correlación de fuerza de poder en la región, crearía una nueva vía de comunicación transatlántica, beneficiando a una serie de países –China, Rusia, Irán, Brasil, Japón, Corea del Sur, oh casualidad donde por lo menos aparecen tres fuertes oponentes a la administración de los EEUU, quien al momento mantiene el monopolio del tráfico marítimo en la región.

Hace un tiempo hacíamos referencia a que el gran tablero regional depararía situaciones complejas, los actores jugarían sus piezas atentos a los movimientos del adversario, sin embargo, así planteado el juego, el que se equivoca, pierde.

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