Integrarse, el desafío que viene

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Rumores, secretos de pasillo sobrevuelan la región, por estos días, Heraldo Muñoz, actual Ministro de Relaciones Exteriores chileno, ratificó la participación de su país en la Alianza del Pacífico junto a México, Perú y Colombia. Rumores, secretos de pasillo sobrevuelan la región, por estos días, Heraldo Muñoz, actual Ministro de Relaciones Exteriores chileno, ratificó la participación de su país en la Alianza del Pacífico junto a México, Perú y Colombia, jugando aun más a fondo, barajó la posibilidad de que el país trasandino se integre al Mercosur, aseverando que “la política exterior de Chile no tendrá un sesgo ideológico, sino que pondrá énfasis en avanzar pragmáticamente hacia una región más integrada y con una identidad propia”, sin duda alguna queda bien en claro que la prioridad de la administración Bachelet será la región y en particular América del Sur. El canciller sostuvo que su gobierno la valora “como esquema de integración económica y plataforma comercial de proyección colectiva a la región de Asia Pacífico”.

El ministro adelantó su rechazó a que se conciba a esa Alianza como un bloque ideológico excluyente o antagónico con otros proyectos de integración, sin lugar a dudas sus afirmaciones se direccionan hacia el bloque bolivariano donde Venezuela y Bolivia y Nicaragua, han castigado la Alianza Pacífico argumentando que sus integrantes se sentirían cercanos a la política de los EEUU.

Si nos dejamos llevar por los hechos concretos, la realidad muestra que a pesar de su corta edad, formada por iniciativa del Presidente del Perú, Alan García, el 28 abril del 2011 año y su inicio fue la declaración de Lima de esa fecha.

Finalmente, el 6 de junio del 2012, en el cerro Paranal (desierto chileno de Atacama), los Presidentes Sebastián Piñera de Chile, Juan Manuel Santos de Colombia, Ollanta Humala de Perú y Felipe Calderón Hinojosa de México, firmaron el Acuerdo, bloque que motorizará el desarrollo económico y fortalecerá los nexos comerciales entre estas naciones, de acuerdo con el documento constitutivo. Se incorporaron al grupo en carácter de observadores Panamá y Costa Rica, este último próximo a ingresar como miembro de pleno derecho.

La Alianza no solo se nutre de buena parte de las economías más exitosas y con mejor proyección de crecimiento en Sudamérica, sino que comenzó a tejer un acuerdo comercial con la UE (Unión Europea), mientras que el Bloque Mercosur (Brasil, Argentina , Uruguay , Paraguay y Venezuela) siguen en la nebulosa a la espera de que la niebla por fin se disipe, y mientras tanto se sientan a esperar.

La Alianza del Pacífico se proyecta a consolidar un canal de entendimiento político económico con la región Asia Pacifico, acredita sobre la mesa un atractivo mercado de 207 millones de habitantes, que representan una tercera parte del PBI total de América Latina y más del 50% del comercio, nivel soportado por un significativo apoyo a la libre economía de mercado, apertura externa y consolidando su relación con organismos internacionales

Del otro lado de la vereda, el tan baqueteado Bloque del Mercosur al momento tratando de salir del barro empantanado política y económicamente, políticamente el desgaste producido por el ir y venir que por fin llego a buen puerto de la tardía incorporación del Paraguay, sumado a la aceptación inmediata del ingreso de Venezuela, viciado de nulidad absoluta ya que no se contó con el necesario consentimiento expreso del Paraguay, suspendido al momento de la votación, donde se oponía de manera contundente al ingreso venezolano, tal es así que se acusó al Paraguay de haber violado el orden democrático al consumar un presunto «golpe de Estado» con el que se habría depuesto al ex presidente Fernando Lugo -proceso en el que en rigor se siguió el curso constitucional previsto a tal efecto, se abrió la puerta a Venezuela, a pesar de que para el gobierno de Brasil no hubo estrictamente «golpe de Estado», sino problemas que tendrían que ver con el debido proceso legal.

Sobre esa base se «suspendió» a Paraguay, situación que fue utilizada para no permitirle votar sobre el ingreso de Venezuela, al que se oponía.

Desde el punto de vista económico, sus integrantes no han tenido, ni tienen, vocación alguna de constituir un mercado común, con libre circulación de bienes, servicios, capitales y personas. Por el contrario han acentuado las medidas proteccionistas, y una fenecida sustitución de importaciones, en lugar del libre comercio.

El bloque Sudamericano mantiene hasta diciembre próximo un para nada conveniente arancel externo común del 35 por ciento, elevando así los derechos de importación a productos extrazona correspondientes a 100 posiciones arancelarias por país.

Situación que genera resultados estrambóticos, mientras otros bloques en general benefician a los países más chicos al ampliar considerablemente sus mercados, el Mercosur juega contra la corriente, Uruguay y Paraguay son actores privilegiados en la puesta en escena.

Los números, fríos al fin, no aceptan cuestionamiento, pruebas al canto, Brasil, el todopoderoso sudamericano se ha visto beneficiado de manera considerable en materia comercial, como lo muestran los números, obteniendo un superávit comercial de mas de 36.000 millones de dólares, como consecuencia del déficit que sus socios asumían Argentina 13 mil millones, Paraguay 12 mil, y Uruguay 11 mil millones.

Lamentablemente al momento no se avistan tiempos de cambio, el Mercosur luce deshilachado, sin embargo, quizá por necesidad encuentre la formula que reformule sus objetivos y de esta manera mueva sus fichas con el firme propósito de ganar la partida, la región se merece que en un futuro no muy lejano la integración no solo sea una expresión de deseo, sino un hecho concreto, que sin lugar a dudas sería por demás beneficioso avizorando un futuro mejor.

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