Ganancias de profundidad

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El país está en abierta entropía. Inundado de dinero y con estructuras de mercado cada vez más deterioradas; o sea, un paraíso de especuladores, pero con cada vez menor producción y condiciones para ella y trabas severas a las importaciones. Las estanterías de los mercados se ven por primera vez vacías en muchos años. El clima general es pesado. El conflicto se complica. Al ‘valentón’ Chávez lo regaña hasta el ‘pequeñín’ Uribe. El régimen avanza y amenaza, pero la deserción y los nubarrones comienzan a marcar su día a día. El presente pesa. El futuro se hace cada vez más necesario. Es hora de la esperanza. El país está en abierta entropía. Inundado de dinero y con estructuras de mercado cada vez más deterioradas; o sea, un paraíso de especuladores, pero con cada vez menor producción y condiciones para ella y trabas severas a las importaciones. Las estanterías de los mercados se ven por primera vez vacías en muchos años. El clima general es pesado. El conflicto se complica. Al ‘valentón’ Chávez lo regaña hasta el ‘pequeñín’ Uribe. El régimen avanza y amenaza, pero la deserción y los nubarrones comienzan a marcar su día a día. El presente pesa. El futuro se hace cada vez más necesario. Es hora de la esperanza.

Por circunstancias en buena medida fortuitas hemos transitado en las últimas semanas el camino de la reflexión prospectiva. O sea, de la anticipación creativa de futuros. Es la vía para pasar del presente a la esperanza. Nos acompañamos en la tarea algunas instituciones y personas del país. La Universidad de Carabobo se beneficia de la generosidad de varias de ellas, para servir de centro de impulso de las diversas iniciativas de proyecto de país existentes. Prestamos nuestras fuerzas al proceso.

Con Enrique Colmenares Finol, ex jefe del Gabinete de Infraestructura y ministro del Ambiente del segundo gobierno del presidente Carlos Andrés Pérez y hombre importante de la política democrática actual del estado Táchira (andino, occidental, frontera importante con Colombia), estamos en vía de preparación de una propuesta de Proyecto Nacional de Paz y Progreso, que parte del reconocimiento del ingente esfuerzo de salvación necesario y la importancia de los procesos de constitucionalización, consensuales y de fines diversos.

En la misma propuesta resulta posible la incorporación de Werner Corrales, ex ministro de Planificación, quien acaba de liderar en la ciudad capital la exposición de un papel de trabajo, llamado “Hora de Cambiar”, presentado y promovido por un nutrido grupo de venezolanos destacados, alrededor de la llamada “Iniciativa Democrática”.

De nuestro lado, en el momento de comenzar a redactar este artículo, recibimos la información del arranque de la edición definitiva de nuestro libro orientado por los mismos afanes. Llamado preliminarmente “Amplitud y Profundidad de la Política”, recoge una serie de papeles políticos dirigidos a la política democrática nacional, fundamentalmente, en lo relativo a la concreción formal de la unidad y en la infusión de contenidos sustantivos a la política, surgidos de la preocupación por la deriva de la vida nacional. La política en la cual creemos debe aportar permanentemente ganancias de profundidad.

Junto con ello, también está por arrancar, bajo nuestra orientación, un proyecto de “Sala Prospectiva”, a ocuparse de la conversión de algunos planteamientos sobre futuros, en lo económico y territorial, en insumos prácticos para el cambio de conductas y la acción directa, dirigidas focalmente al progreso local, estadal, regional y nacional. Diversos casos esperan por la acción del equipo humano a formarse.

Ambos aportes ya han sido puestos a la orden de la iniciativa de Enrique Colmenares Finol. El trabajo y la comunicación son diarios. Al terminar de redactar este texto salimos a una reunión con Werner y el vicerrector administrativo de la Universidad, por la ausencia de su señora rectora, la profesora Jessy Divo de Romero. La confluencia de las cuatro vertientes, junto con otras elaboraciones, son un caudal de análisis y propuestas, de utilidad a cualquiera interesado en el futuro y el presente venezolanos (en ese orden).

El peso del presente, la descomposición creciente sentida, los terribles signos y síntomas del día a día se hacen menos angustiosos cuando comienzan a abrirse las compuertas del futuro. La condición racional del humano la define su orientación a propósitos. Primero el propósito, y sólo después, la acción. La liberación y el arranque de nuevos rumbos necesitan la prefiguración y construcción de la esperanza.

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