¿Éxito?

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Ramirito nos cree pendejos o ignorantes. Cree que cuando habla lo oyen lerdos o una claque tarifada. Ni son aceptables sus criterios, ni tengo por qué dejárselos pasar. En Venezuela no hay, pero por muy lejos, un modelo económico exitoso. Ramirito nos cree pendejos o ignorantes. Cree que cuando habla lo oyen lerdos o una claque tarifada. Ni son aceptables sus criterios, ni tengo por qué dejárselos pasar. En Venezuela no hay, pero por muy lejos, un modelo económico exitoso. Ni siquiera metiéndonos gato (lo social) por liebre (lo económico).

Casi en el mismo momento que el FMI informa que, según sus análisis, la economía venezolana tendrá crecimiento negativo éste y el próximo año y que de nuevo este año será el país con la mayor inflación mundial, el irresponsable vicepresidente para el área, Rafael Ramírez, afirma, con desparpajo, que el país dispone y muestra un modelo económico exitoso.

Si los economistas fuéramos médicos y nos informaran de la situación de esas dos variables, podríamos disponer, al rompe, en un primer diagnóstico, con base en los dos “signos y síntomas” anteriores, de la base mínima para decir que estamos, no mal, sino muy, pero muy mal.

Venezuela, no solo crecerá negativamente, sino que es el único país de la amplia región de América latina y el Caribe en esa condición. Y su record inflacionario lo es en un tema ya comprendido y resuelto desde años por los economistas. Como siempre digo, la inflación es a la Economía lo que la viruela a la medicina: se sabe cómo curarla… ¡y ya fue curada! Excepto en este pobre país de gobernantes irresponsables, ineptos e improvisados.

Pero, si decidiéramos profundizar, la misma situación negativa es observable en todos, o casi todos, los índices hoy universalmente aceptados como reflejo de la calidad de las condiciones, procesos y resultados económicos.

Y lo es en un país privilegiado en el plano de los recursos y, si no mediara tanto mal manejo, en la disponibilidad de ingresos externos. Las mayores reservas petroleras del mundo y una empresa estatal que se codeó entre las primeras del mundo hasta antes de la tragedia política que nos destruye, podrían permitir hoy un muy alto ingreso por exportaciones primarias y un desarrollo de redes o polos secundarios y terciarios de primer mundo.

Pero, no. A pesar del ciclo petrolero de precios altos, sus reservas internacionales no solo no crecen, sino que somos el único país de la OPEP en esa situación de disminución, en vez de aumento, de las reservas. Y la relación entre ingresos y crecimiento y su sensibilidad a cambio en los precios es la peor del grupo.

Pero, para el Señor Ramírez, un ingeniero de cuestionado desempeño político y como funcionario de alto nivel, pero persona de completa confianza del régimen y sus mentores cubanos, el modelo es “exitoso”.

Ya demostramos que no lo es en las dos principales variables: el PIB y la inflación. Pero, es que también lo es en lo cambiario (reservas internacionales y tasa de cambio), lo fiscal (déficit, nivel y derroche en el gasto y menú de financiamiento público), lo monetario (un crecimiento demencial de la liquidez monetaria) y en su impacto sobre el bienestar general. Un auténtico desastre, pues.

La resultante de todo lo anterior sobre los venezolanos no puede ser más dramático: además de la alta inflación, el desabastecimiento (cuyas cifras no son entregadas por el órgano obligado a hacerlo) superó, por primera vez, en más de veinte años, a la inseguridad, como la principal preocupación de los venezolanos y la primera demanda de prestaciones por los venezolanos.

El gobierno ripostará refiriendo sus cifras de empleo, calculadas acomodaticiamente con base en la inclusión, como empleo pleno, de una lista larga de formas de subempleo y todo un conjunto de “empleos” en prestaciones gubernamentales (misiones, etc.) realizadas a cualquier costo y sin ningún celo por la eficiencia o la transparencia de sus ejecutorias. O con sus supuestos logros sociales, desmentidos por las cifras antes señaladas. Simplemente pregúntense cuál es el nivel de inflación que afecta directamente a los más pobres y lo sabrán. O vean el desempeño nacional expresado en la mortalidad infantil y la cosa no pinta como Ramirito quiere.

Fíjense que Venezuela y Cuba, ahora “una sola patria”, según voceros oficiales, aparecen entre los últimos lugares mundiales en el Índice de Transparencia de la Fundación “Heritage”. Nuestro país, también entre los últimos en el Índice de Competitividad del Foro Económico Mundial (WEF), de Davos, Suiza y el último en “Doing Business”, sobre condiciones para la producción, del Banco Mundial, uno de los indicadores más usados.

En condiciones, proceso y resultados estamos mal. Entonces, Sr. Ministro y Vicepresidente, ¿en qué es que estamos bien?

No me va a responder. Como ya vimos, no tenemos un gobierno transparente. Pero, no es lo único. En el Índice de Desarrollo Democrático no solo somos el último de América, sino que el promedio desde que comenzó el abierto deterioro de la gobernabilidad democrática en el país, allá por el 2001-2003, tenemos el más bajo promedio del continente.

¿Cuál es el modelo económico exitoso, entonces, Ramirito? En el plano estrictamente económico no lo hay. ¿Y en lo institucional, como pude conversar con Johana, en un “Foro de Calle” en El Trigal, de Valencia? No me vengas, Ramirito. ¡A otro perro con ese ossobuco!

* Santiago José Guevara García

(Valencia, Venezuela)

sjguevaragarcia@gmail.com / @SJGuevaraG1

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