Dos años después

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El pasado 11 de junio se han cumplido dos años de la puesta en órbita del telescopio Fermi, diseñado por la NASA con el fin de estudiar las fuentes de rayos gamma del universo. Este telescopio debe su nombre al premio Nobel Enrico Fermi (1901-1954), quien explicó el mecanismo de aceleración de los rayos cósmicos. El telescopio es una misión conjunta en la que intervienen Estados Unidos, Alemania, Francia, Italia, Japón y Suecia. Aunque está dedicado casi exclusivamente a la búsqueda de rayos gamma, su objetivo es el estudio de diversos fenómenos cósmicos como los núcleos galácticos, los púlsares y otras fuentes de energía. Los rayos gamma no constan de corpúsculos, sino que son ondas electromagnéticas, cuya longitud de onda oscila alrededor de 10-10 centímetros. Los rayos gamma son compañeros de los rayos alfa y beta, sin que esto quiera decir que la emisión de partículas alfa y beta vaya siempre acompañada de rayos gamma. El pasado 11 de junio se han cumplido dos años de la puesta en órbita del telescopio Fermi, diseñado por la NASA con el fin de estudiar las fuentes de rayos gamma del universo. Este telescopio debe su nombre al premio Nobel Enrico Fermi (1901-1954), quien explicó el mecanismo de aceleración de los rayos cósmicos.

El telescopio es una misión conjunta en la que intervienen Estados Unidos, Alemania, Francia, Italia, Japón y Suecia. Aunque está dedicado casi exclusivamente a la búsqueda de rayos gamma, su objetivo es el estudio de diversos fenómenos cósmicos como los núcleos galácticos, los púlsares y otras fuentes de energía. Los rayos gamma no constan de corpúsculos, sino que son ondas electromagnéticas, cuya longitud de onda oscila alrededor de 10-10 centímetros.

Los rayos gamma son compañeros de los rayos alfa y beta, sin que esto quiera decir que la emisión de partículas alfa y beta vaya siempre acompañada de rayos gamma.

El telescopio Fermi fue puesto en una órbita terrestre, concéntrica, por un cohete Delta II, lanzado desde el Centro Espacial Kennedy de la NASA en Cabo Cañaveral (Florida). El telescopio ha capturado más de mil fuentes de rayos gamma y, además, ha proporcionado una prueba empírica sobre la teoría de la relatividad. Este telescopio lleva a bordo dos instrumentos: el LAT (Large Área Telescope) y el GBM (Gamma-ray Burst Monitor). El LAT está diseñado para detectar rayos gamma con energías comprendidas entre 20 MeV y 300 GeV. El GBM cubre el rango de 8 KeV a 30 MeV y permite la detección de estallidos de rayos gamma asociados a fotones menos energéticos.

Además del descubrimiento de fuentes de rayos gamma, el telescopio Fermi aporta una serie de datos sobre lo que se califica como “el universo extremo”. Según el director de la División de Astrofísica de la NASA, el telescopio “ha cumplido su promesa científica de hacer descubrimientos de alto impacto acerca del universo extremo y la idea del tiempo y del espacio”, como la describiera Einstein hace casi un siglo.

El objetivo principal del telescopio consiste en elaborar un mapa de las fuentes de rayos gamma existentes en el universo. En estos dos años, el telescopio Fermi ha conseguido un mapa pormenorizado de las 1,451 fuentes de rayos gamma más brillantes que se conocen. La mayoría de estas fuentes, unas 689, corresponden a galaxias activas, que son galaxias que emiten con una luminosidad mayor que la habitual en algún rango del espectro. Además se han reconocido 56 púlsares, que son estrellas de neutrones, tres sistemas binarios formados por una estrella de gran masa en torno a un objeto compacto, como puede ser un agujero negro o una estrella de neutrones, y el cúmulo globular 47 Tucanae. Además, 630 fuentes no han podido ser todavía plenamente identificadas.

El telescopio Fermi explora también los electrones de alta energía de los rayos cósmicos. Estos son electrones, positrones y núcleos atómicos ultrarrápidos, que se desplazan casi a la velocidad de la luz.

A diferencia de los rayos gamma, que viajan desde sus orígenes en línea recta, los rayos cósmicos siguen su camino alrededor de la galaxia. Determinar la fuente de los rayos cósmicos es uno de los objetivos claves del telescopio Fermi.

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