Campaña

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La maltrecha conducción económica oficial venezolana está al servicio de la campaña que inicia. Con el costo de pésimos resultados globales y cargas adicionales sobre la presión fiscal. Alza importante de la liquidez monetaria, emisiones contingentes de bonos en dólares y endeudamientos externos masivos son elementos nuevos a observar. Los últimos, sin relación con el mejoramiento productivo o plan alguno creíble. Todo apunta a la propaganda, un uso inmoderado del gasto público y la manipulada facilitación del acceso al dólar como puntales de proselitismo. Aunque los retos sean otros. Pan pa’ hoy y hambre pa’ mañana. Pero, instrumentos de campaña. Y no es lo único. La maltrecha conducción económica oficial venezolana está al servicio de la campaña que inicia. Con el costo de pésimos resultados globales y cargas adicionales sobre la presión fiscal. Alza importante de la liquidez monetaria, emisiones contingentes de bonos en dólares y endeudamientos externos masivos son elementos nuevos a observar. Los últimos, sin relación con el mejoramiento productivo o plan alguno creíble. Todo apunta a la propaganda, un uso inmoderado del gasto público y la manipulada facilitación del acceso al dólar como puntales de proselitismo. Aunque los retos sean otros. Pan pa’ hoy y hambre pa’ mañana. Pero, instrumentos de campaña. Y no es lo único.

En lo propio electoral, el Consejo que rige la materia, en suma a su ya conocido ventajismo, aprueba el 26 de mayo una resolución que regula la labor de observación electoral. El hecho ha dado lugar a un comunicado de once organizaciones de América Latina y el Caribe, quienes manifiestan “su más profunda preocupación por las disposiciones” en tanto “se niega a la ciudadanía el derecho a la información proveniente de diversas fuentes, sobre un proceso que, como el electoral, debe caracterizarse por la transparencia en las decisiones de las autoridades electorales y de las acciones gubernamentales”.

Fuera del ámbito oficial, el oficialista director del diario de mayor circulación nacional publica en su columna dominical, en evidente manejo manipulado, junto a una encuesta reciente, parte de otra, de la cual no menciona fecha ni describe completamente, según la cual la oposición democrática obtendría sólo 41 diputados de 165. No dice que es un juego de escenarios, que sólo menciona el peor y que -pequeño detalle- fue realizado hace más de seis meses, antes de la seguidilla de terribles daños a la popularidad del régimen y su cabecilla.

Para no desentonar con el entorno dominante, la semana pasada inicia con una demanda del presidente de la República a todos los medios impresos del país, inmediatamente convertida en norma prohibitiva. Motivo: ya conocido en todo el mundo, la solidaridad de algunos de ellos con ‘El Nacional’, diario capitalino, luego de la medida cautelar y amenaza de acciones penales por la publicación de una foto ilustrativa de la infrahumanidad del trato gubernamental a ciudadanos. Censura sobre el principal tema nacional. Modo curioso de arranque de campaña en un país pretendidamente “democrático”. Y hay más.

El entorno político e institucional en el cual se cumple lo dicho ya lo hemos descrito en este espacio. La marcha, a troche y moche, hacia una nueva configuración constitucional distinta a la formal, espuria, pero puntal del proyecto dictatorial comunista oficial, y, además, la constante arremetida totalitaria contra empresas y sociedad, son factores, que, sin duda, debilitan las resistencias de la sociedad y conforman el telón de fondo de la campaña. Entorno de cuidado, entonces,

La sociedad nacional, sin embargo, está marcando, en las consultas, el tono de los resultados probables de septiembre. El “piso” de arranque de los números es auspicioso a la oposición. Se mantienen diversas formas de ventajismo presidencial y oficial, pero el país está sobrepasado por los problemas. Difícil revertir situaciones resultantes de años de irresponsabilidad y mala intención. Crucial el resultado, en términos de mantenimiento o reversión de la mayoría parlamentaria oficialista. No es cualquier escenario. Las anticipaciones de los días finales de la campaña pueden provocar cambios estratégicos relevantes de parte y parte; sobre todo, del Gobierno, si ésas fueren negativas.

La segunda mitad de la campaña será periodo de exigencias analíticas y de anticipación. Tiempo político excepcional. Periodo en el cual el mundo todo puede ayudar. Eso esperamos. El Rey está desnudo. Y el mundo lo sabe.

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