«El país problematizado que tenemos no puede esperar”, dijimos en nuestro artículo anterior. «El país problematizado que tenemos no puede esperar”, dijimos en nuestro artículo anterior.

Ese país salió a la calle el domingo reciente a protestar, convocado por un sector renovador del liderazgo partidista agrupado en la llamada Mesa de la Unidad Democrática (MUD) y lo volvió a hacer, sin convocatoria alguna, el día que comienzo a escribir.

Temprano en la mañana viajaba de Valencia a Caracas y hacía una revisión en redes, en las cuales resultaba notoria la referencia a varias pequeñas protestas, por diversos motivos, en sitios distintos. Lo eran con un “modelo” que se presenta de muy difícil manejo para el régimen y sus esbirros castristas, en tanto ocurren de manera dispersa.

El martes recibí dos llamadas de mis lectores de Puerto Cabello, que me hablaban de su indignación por la paradoja de que mientras en la ciudad hay muchas e inmensas colas para lograr comprar los bienes básicos, en su propio puerto marítimo los medios refieren que se pudren toneladas de alimentos importados a través de muchos de los medios fraudulentos de miembros y asociados al régimen, permitidos por el nocivo control de cambios implantado desde el 2003.

Un transportista, por ejemplo, me decía que se negaba a acarrear en su camión los pollos (podridos) que no pudo conseguir para el abastecimiento de su familia. Otro lector me refería informaciones deplorables de los manejos gubernamentales para el ocultamiento de la inmoral pérdida de alimentos ausentes en los anaqueles.

Hoy, ya jueves, la edición costeña de un diario valenciano usa una expresión mía como titular principal de primera página: “Gobierno incapaz en temas básicos” y subtitula diciendo “Para el economista Santiago Guevara, “el régimen ha mostrado una clara incapacidad para temas básicos: alimentación y medicinas”, esto a pesar de que ambos sectores son considerados prioritarios. Este miércoles, en Puerto Cabello la situación fue igual a la de otros días: colas, colas y más colas”. Terrible, en realidad.

Pasa que la molestia es el “bien” mejor repartido en la Venezuela actual. Venezuela es una vaina: ¡tiempo frío y calle caliente! En medio del «friíto» q está haciendo, Maduro y los cubiches sienten que se calientan las calles.

Y pasa también –para la preocupación del régimen- que se acerca una fecha más que emblemática para la juventud combativa venezolana: el 12 de febrero, Día de la Juventud, precisamente a doscientos años exactos de la legendaria batalla en la cual mil estudiantes y seminaristas derrotaron al ejército colonial español comandado por el sanguinario José Tomás Boves.

Las cosas no pintan bien para Maduro y sus cubanos. Es verdad que cada vez muestran más su talante totalitario y disponen, a su favor, de la represión, la intimidación y la violencia como recursos para su gobernabilidad –de toda evidencia, nada democrática-, pero debe considerar la creciente atmósfera de crispación que marca el país. La gente y los analistas comienzan a vislumbrar escenarios de salida de la actual situación, mientras el país desespera por miles de sinrazones.

Eso sucede en un país, como también planteábamos en el artículo anterior, “en puertas de una situación de colapso económico, social o político: por ejemplo, con la posibilidad de una severa crisis de desabastecimiento; frente al riesgo de una hiperinflación, lo cual, la historia nos lo dice, introduce factores importantes de riesgo político”.

Está presente también, es verdad, una situación puntual en la MUD, cual es el surgimiento de una puja por el liderazgo o un intento de renovación de la imagen global de la alianza, que se ha basado en una propuesta de asumir la calle como ámbito importante de la acción. Sin dudas, una propuesta que cuenta con adeptos, dados el inmovilismo y la banalidad de su acción política -más bien, electoralista-, de proyección limitada.

Como se ve, situación con espacio amplio para diversos análisis sobre el umbral y posibilidades que se plantean a las luchas venezolanas por la democracia.

El contexto es crítico. El régimen, inescrupuloso. La oposición partidista, revuelta y en proceso de diferenciación. Otros sectores, observando y planteándose actuar.

Que hay una matriz de opinión inducida, corrientes nuevas, aproximación a un momento transicional u otras condiciones, son preguntas quedan para el análisis. Sea lo que sea, el país muestra estar caliente.

* Santiago José Guevara García

(Valencia, Venezuela)

sjguevaragarcia@gmail.com / @SJGuevaraG1

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Caliente

Santiago José Guevara García*

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