The Economist asegura que Beppe Grillo es un peligro para el euro

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Beppe Grillo se ha convertido en el hombre que, a priori, determinará qué pasará con Italia en el futuro. En su mano, y al frente del Movimiento Cinco Estrellas, está el decidir si el país tiene que acudir a una nuevas elecciones o si, por el contrario, debe ser gobernado por la izquierda o por la derecha. The Economist, en un duro artículo publicado este fin de semana y que aún mantiene en un lugar destacado dentro de su portal digital, advertía contra el cinismo del cómico siciliano. Beppe Grillo se ha convertido en el hombre que, a priori, determinará qué pasará con Italia en el futuro. En su mano, y al frente del Movimiento Cinco Estrellas, está el decidir si el país tiene que acudir a una nuevas elecciones o si, por el contrario, debe ser gobernado por la izquierda o por la derecha. The Economist, en un duro artículo publicado este fin de semana y que aún mantiene en un lugar destacado dentro de su portal digital, advertía contra el cinismo del cómico siciliano.

El semanario británico ha defendido durante el último año la gestión de Mario Monti. El tecnócrata era para esta publicación un líder bien preparado y muy dispuesto a llevar a cabo las reformas exigidas por los mercados para mejorar la competitividad del país sin tampoco ceder el control total a Angela Merkel. Monti, que ha quedado último en las elecciones y se ha posicionado así como el gran perdedor de los comicios, carece ya de la capacidad para influir en las decisiones que se tomen estos días.

The Economist sostiene que Grillo –quien se ha mostrado euroescéptico durante la campaña electoral y contrario al euro- es un peligro para la divisa comunitaria. Y también un preocupante síntoma de la falta de confianza que despierta la clase política italiana entre su ciudadanía; la misma semana que el cómico daba un mítin multitudinario en el centro de Milán, ni el Partido Democrático ni la Liga Norte, dos partidos tradicionales con gran arraigo en determinadas zonas de Italia, lograron arrastrar más que a unos pocos cientos de personas en diversos actos.

Los comicios han dado un resultado que recuerda a lo sucedido en Grecia; en el Congreso han ganado los socialistas del Partido Democrático, liderados por Pier Luigi Bersani, y en el Senado ha ganado Silvio Berlusconi, al frente de una coalición conservadora. A diferencia de lo que sucede en otros países, en Italia el Senado tiene el mismo poder que el Congreso. Esto significa que si Bersani y Berlusconi no pactan –y las últimas informaciones apuntan a que ninguno parece dispuesto a dar ese paso- requerirán el apoyo de Grillo para controlar la cámara legislativa que les falta.

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