Los observadores internacionales no dan crédito de lo que sucede en Cuba. Por primera vez en la historia un miembro de la familia Castro ha realizado una declaración pública para lamentar el fallecimiento de un preso político. Sin embargo, Raúl Castro ha querido dejar claro que en la isla no existen las torturas y ha asegurado que su muerte es el resultado de una relación con EEUU. Lula da Silva, que acompañaba al mandatario cubano cuando hacía estas declaraciones, no ha querido pronunciarse al respecto. El preso político cubano Orlando Zapata Tamayo, de 42 años de edad, ha muerto en La Habana después de pasar 85 días en huelga de hambre. Los observadores internacionales no dan crédito de lo que sucede en Cuba. Por primera vez en la historia un miembro de la familia Castro ha realizado una declaración pública para lamentar el fallecimiento de un preso político. Sin embargo, Raúl Castro ha querido dejar claro que en la isla no existen las torturas y ha asegurado que su muerte es el resultado de una relación con EEUU. Lula da Silva, que acompañaba al mandatario cubano cuando hacía estas declaraciones, no ha querido pronunciarse al respecto. El preso político cubano Orlando Zapata Tamayo, de 42 años de edad, ha muerto en La Habana después de pasar 85 días en huelga de hambre.
Tamayo había sido condenado en el año 2003 a 36 años de cárcel por desobediencia. La muerte del disidente castrista se produce cuando el presidente de Brasil, Lula da Silva, uno de los patrocinadores latinoamericanos de Cuba, que ha conseguido incluirle en el organismo regional de Grupo de Rio, se encuentra de visita oficial en la isla. El Gobierno de Raúl Castro se complica de esta manera la permanencia de sus apoyos internacionales en un momento de crucial importancia.
La muerte ha sido comunicada por la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (Ccdhrn), que preside Elizardo Sánchez, formada por opositores al Gobierno de Raúl Castro. Fuentes de la comisión han asegurado que desde hacía días el estado de salud de Orlando Zapata era grave, pero, sin embargo, las autoridades decidieron trasladarlo al hospital de la prisión la semana pasada, y solamente lo ingresaron el Hospital Hermanos Almeijeiras cuando ya era demasiado tarde.
La muerte de Orlando Zapata Tamayo ha sido un duro golpe para los patrocinadores internacionales de la nueva cara del sistema cubano y de las crecientes opciones de diálogo. La iniciativa española de propiciar cambios en la Posición Común que mantiene la Unión Europea (UE) con respecto a Cuba, ahora que el mandatario español, José Luis Rodríguez Zapatero, es el presidente de turno de la UE, puede verse complicada ante este nuevo panorama.
El Gobierno español ya ha lamentado la muerte del preso político. El vicepresidente tercero del Gobierno, Manuel Chaves, ha asegurado que el Ejecutivo “deplora profundamente su fallecimiento porque indica que hay un déficit en la política de derechos humanos en Cuba”. El Ministerio de Exteriores ha confirmado que el pasado jueves mostró su preocupación al Gobierno cubano en Madrid.
El secretario general del Partido Popular Europeo (PPE), Antonio López-Istúriz, ha asegurado que Zapatero, presidente de turno de la UE, “debería plantearse sus relaciones con el régimen, al que viene respaldando en los últimos años sin lograr ningún resultado en la mejora de las libertades y las condiciones de vida de los cubanos”.
La apertura que se ha detectado desde la llegada de Obama a la presidencia del Gobierno estadounidense puede comenzar a frenarse con la muerte de Tamayo. En estos momentos en EEUU un grupo de congresistas quieren mantener vivas dos importantes iniciativas: un cambio en las reglas para que Cuba pueda comprar alimentos con crédito en EEUU y eliminar la prohibición que impide a los estadounidenses viajar a Cuba.
Diplomáticos europeos asentados en La Habana encuentran relación entre este suceso y otros que siempre han ocurrido en Cuba cuando se sospechaba que EEUU iba a levantar el embargo económico a la Isla. Como ocurrió en el año 1996 cuando el presidente Bill Clinton propuso eliminar el embargo contra Cuba, entonces dos avionetas procedentes de Miami y pilotados por miembros del grupo anticastrista “Hermanos del Rescate” sobrevolaron las costas de La Habana y lanzaron panfletos contra el Gobierno cubano, las autoridades de la Isla derribaron las avionetas y Clinton puso fin a sus intentos de eliminar el embargo.