Moody´s vuelve a desafiar a Bruselas con un ataque a los bancos portugueses

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El pulso abierto entre Moody’s y la Comisión Europea ha vivido hoy un nuevo capítulo después de que la agencia de calificación haya decidido colocar en la categoría de ‘grado especulativo’ o bono basura, la deuda garantizada por el Gobierno de los bancos portugueses Caixa Geral de Depositos (CGD), Banco Espirito Santo (BES), Banco Comercial Portugués (BCP) y Banco Internacional do Funchal (Banif). El pulso abierto entre Moody’s y la Comisión Europea ha vivido hoy un nuevo capítulo después de que la agencia de calificación haya decidido colocar en la categoría de ‘grado especulativo’ o bono basura, la deuda garantizada por el Gobierno de los bancos portugueses Caixa Geral de Depositos (CGD), Banco Espirito Santo (BES), Banco Comercial Portugués (BCP) y Banco Internacional do Funchal (Banif).

En concreto, Moody’s ha recortado en tres escalones la nota de los bonos garantizados por el Gobierno de CGD y BES, que pasa a ‘Ba1’ desde ‘Baa1’, manteniéndose en revisión para una posible rebaja. Aún mayor caída, de cuatro peldaños, han sufrido las calificaciones de los bonos garantizados emitidos por BCP y Banif, que pasan a ‘Ba2’ desde ‘Baa1’ y cuentan también con perspectiva ‘negativa’.

Este movimiento de Moody’s se produce apenas un día después de que el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, se mostrase muy crítico con la agencia y la acusase de añadir especulación a los mercados al decidir esta semana rebajar hasta ‘bono basura’ la calificación de la deuda soberana portuguesa. No obstante, el varapalo sufrido hoy por algunos de los principales bancos portugueses tiene especial relevancia en el trasfondo político interno que vive el país. El propio Barroso pertenece al partido político ahora en el Gobierno tras la salida de José Sócrates.

Además, parte del sector financiero, especialmente Espirito Santo y Banco BPI, presionó al anterior Ejecutivo al señalar que no podía seguir comprando deuda pública debido a su mala calificación, en un movimiento que provocó la dimisión de Sócrates y la solicitud del rescate financiero. Parte de este rescate fue a parar a las arcas de las propias entidades. Sin embargo, estas presiones han tenido finalmente un ‘efecto boomerang’ sobre el sector financiero, que ve ahora como Moody’s rebaja las notas de los bancos.

La agencia de calificación ha avisado además de que vigilará de cerca cualquier apoyo que los bancos puedan recibir, ya sea del Gobierno o de cualquier entidad supranacional, así como en la medida en que su perfil autónomo de crédito se vea afectado por la situación del ‘rating’ soberano.

“La solvencia de los bancos portugueses probablemente irá estando cada vez más correlacionada con la nota soberana” ha señalado Moody’s.

La lucha entre las principales familias financieras portuguesas fue una de las principales causas de que, finalmente, Lisboa tuviese que pedir apoyo a Bruselas para salir del asedio de los mercados internacionales. Esta guerra, en la que se utilizan paladines políticos, salió a relucir con la nacionalización de un banco portugués en 2008 y finalmente se cobró una víctima importante: el primer ministro José Sócrates, que dimitió el pasado 23 de marzo tras el veto del Parlamento luso a las medidas de austeridad que patrocinaban los socialistas para evitar el rescate.

Estas familias podrían estar mirando ahora a José Manuel Durao Barroso. El presidente de la Comisión Europea es compañero de filas de Cavaco Silva, presidente de la República desde 2006, y del actual primer ministro, Passos Coelho, y podría tener mucho que decir en las negociaciones que tengan lugar en Bruselas a partir de ahora.

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