La falta de dólares paraliza a las empresas venezolanas

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Las empresas venezolanas, desde los supermercados hasta los concesionarios de coches, tienen serias dificultades para operar a causa de la falta de divisas. Escasez o limitación de productos y servicios son algunos de los síntomas, que derivan en la calidad de los servicios que ofrecen. Las empresas venezolanas, desde los supermercados hasta los concesionarios de coches, tienen serias dificultades para operar a causa de la falta de divisas. Escasez o limitación de productos y servicios son algunos de los síntomas, que derivan en la calidad de los servicios que ofrecen.

El presidente de Fedecámaras, Jorge Botti, lo tiene claro. Son los efectos de una economía controlada cada vez más por el Estado y por la falta de divisas en el mercado. «Se ha informalizado la relación económica a tal nivel que quien está pagando los platos rotos es el consumidor y ese buen servicio que vimos en el pasado está comenzando a deteriorarse», resume.

El dirigente patronal, sobre la falta de divisas, ha localizado dos problemas concretos; retrasos en la importación de insumos y productos por un lado y la insuficiencia de los dólares que recibe, que no cubren la demanda, por otro. “Venezuela sin divisas no funciona, tenemos que entender que estamos viviendo un escenario sumamente delicado en materia de suministro de divisas. El Sitme no da abasto, está cerrado el mercado paralelo de divisas desde hace un año y tres meses (… ) Influye de manera determinante y al final somos los consumidores los que pagamos los platos rotos, se deteriora el servicio y en algunos casos es más notorio que en otros», asegura. .

Esta imposibilidad de conseguir dólares −acompañada del riesgo de expropiación− limita, en segundo término, las posibles inversiones de expansión o la entrada de nuevas compañías, impidiendo así un aumento de la oferta y de la competitividad, argumenta. «Mal que bien, hay una demanda recuperada, pero precisamente por las amenazas del entorno aquí muy pocos sectores de la economía que han invertido en crecer para atender esa demanda».

En su opinión la inamovilidad laboral se ha convertido en una «camisa de fuerza» para buena parte de compañías del país. Aunque ha permitido conservar puestos de trabajo, sostiene que ha hecho más «improductivas» a muchas empresas. Botti dice que «no es que queremos salir del personal sino trabajar con la gente más productiva».

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