La corrupción marca el escenario preelectoral peruano

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Las acusaciones de corrupción se han convertido en la tónica general en las elecciones presidenciales que deben celebrarse en Perú el próximo abril. Mientras que el ex presidente Alejandro Toledo acusa a la candidatura del ex alcalde de Lima, Luis Castañeda Lossio, de corrupción, y ambos candidatos parecen destinados a jugarse la presidencia en la segunda vuelta, el Partido Aprista de Alán García, podría dividirse entre los partidarios de la aspirante, Mercedes Aráoz, y de Jorge del Castillo, con imagen de corrupto. Las acusaciones de corrupción se han convertido en la tónica general en las elecciones presidenciales que deben celebrarse en Perú el próximo abril. Mientras que el ex presidente Alejandro Toledo acusa a la candidatura del ex alcalde de Lima, Luis Castañeda Lossio, de corrupción, y ambos candidatos parecen destinados a jugarse la presidencia en la segunda vuelta, el Partido Aprista de Alán García, podría dividirse entre los partidarios de la aspirante, Mercedes Aráoz, y de Jorge del Castillo, con imagen de corrupto.

Según encuestas publicadas en septiembre, los peruanos consideran la corrupción el principal problema de su país y piden al nuevo gobierno que lo acometa medidas para aplacarla. En este contexto, las acusaciones mutuas de corrupción se han generalizado entre los candidatos a al presidencia y son moneda común en las declaraciones preelectorales. El ex presidente Alejandro Toledo, que ha pasado de una posición minoritaria en las encuestas hasta alcanzar el 25% de intención de voto, habría logrado, según los analistas, tal resultado culpando a sus contrarios de corruptos.

No en vano, cuando hace meses el candidato del partido Solidaridad Nacional y ex alcalde de Lima, Luis Castañeda Lossio, parecía encaminado a hacerse sin problemas con la presidencia, nadie esperaba una reacción tal de Toledo. Por el contrario, el ex presidente peruano ha realizado una gran campaña de desprestigio de Castañeda basado en los supuestos casos de corrupción que salpican a sus colaboradores.

Lo curioso es que el propio Toledo vio su presidencia marcada por los casos de corrupción, algo que también se le ha achacado desde diferentes ámbitos. Ambos candidatos, con un 25% de intención de voto, podrían jugarse la presidencia en segunda vuelta.

La situación que vive el partido del Gobierno, el APRA, es un buen ejemplo de lo que la corrupción va a representar en las elecciones de Perú. Después de que Mercedes Aráoz haya sido presentada como la candidata, el partido de Alán García se debate aun entre los partidarios de Araoz y los que apoyan a Jorge del Castillo. La candidata aprista ha anunciado que del Castillo no será presentado para ser incluido en el Congreso. Castillo con causa pendiente por posible corrupción en el Ministerio Público, rechazó lo que llamó veto ilegal y movilizó el apoyo del Comité Ejecutivo Nacional aprista a su favor y contra la dirigencia nacional.

Esta situación ha traído sus consecuencias. Mercedes Aráoz apenas cuenta con el 5% de intención de voto, algo sorprendente cuando el gobierno de Alán García es considerado el impulsor del llamado milagro económico de Perú.

Otro emblema de la corrupción, al menos su padre lo era, se encuentra muy cerca en intención de voto de Castañeda y Toledo. En torno al 20% se sitúa Keiko Fujimori, hija del ex presidente, y ya muy descolgados el dirigente nacionalista Ollanta Humala, con el 10%.También cabe resaltar el incremento experimentado por el ex ministro de Economía Pedro Pablo Kuczynski, quien de todas formas sólo tiene el 5,8%.

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