La Consulta Popular ecuatoriana refleja la división política del país

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Hoy se darán a conocer, más de una semana después de que los ecuatorianos acudieran a depositar su voto en las urnas, los resultados definitivos del Referéndum impulsado desde el Gobierno. La victoria, como era de esperar, recaerá en el propio presidente, Rafael Correa, que logra una serie de poderes de mano del electorado que le facilitará la reforma del sistema judicial o la implantación de nuevas normativas para los medios de comunicación. Sin embargo, la Consulta saca a la superficie otras cuestiones. La más importante, la profunda división política que vive el país andino. Hoy se darán a conocer, más de una semana después de que los ecuatorianos acudieran a depositar su voto en las urnas, los resultados definitivos del Referéndum impulsado desde el Gobierno. La victoria, como era de esperar, recaerá en el propio presidente, Rafael Correa, que logra una serie de poderes de mano del electorado que le facilitará la reforma del sistema judicial o la implantación de nuevas normativas para los medios de comunicación. Sin embargo, la Consulta saca a la superficie otras cuestiones. La más importante, la profunda división política que vive el país andino.

A esta hora, apenas resta por dilucidarse un 0,1% de los votos. Sin embargo, desde ayer, quedaba claro que las diez preguntas con las que contaba la Consulta serían aprobadas y, por lo tanto, el Gobierno tendría la posibilidad, cuando no la obligación, de ponerlas en marcha. Incluso las dos preguntas más discutidas, aunque con un margen menor del esperado, han sido aprobadas. Correa tiene ya las manos libres para reformar el poder judicial y establecer controles sobre la difusión de contenido en los medios de comunicación.

Una vez finalizado el recuento, llega la hora de afrontar otras realidades que vienen aparejadas a los resultados. El primero que salta a la vista es la palpable división, casi podría decirse que polarización, que vive la realidad política del país. Es esta y no otra el que ha permitido mantener la incertidumbre con respecto a los resultados hasta el último momento.

En este sentido, las comunidades indígenas, asentadas principalmente en las provincias del este del país, han votado masivamente en contra de la Consulta. Pese a que no han conseguido echar por tierra la pretensión gubernamental, principalmente por su porcentaje poco significativo dentro de la población del país, lo cierto es que la CONAIE, como representante de estas comunidades, ha demostrado tener un poder de representación fuera de lo usual. En este caso, en contra del Gobierno, al que acusan de extractivista.

Pero además de este extracto de la población, los propios resultados son significativos para explicar la división. Los votos en blanco (considerados, dentro de la lógica habitual de una elecciones, como voto de rechazo a las instituciones o insatisfacción) y los votos nulos (más difíciles de catalogar) han abarcado entre un 10% y un 13% de los votantes en según que preguntas. Mientras tanto, la mayor diferencia entre el “Sí” y el “No” ha sido del 11%, una exigua ventaja teniendo en cuenta que la menor distancia entre ambas opciones es de 2,7 puntos.

Es la hora de sacar conclusiones para los principales partidos, los medios de comunicación y los propios ecuatorianos. Sin embargo, puede decirse que el apoyo para el presidente, si pueden extrapolarse los resultados de esta manera, sigue siendo abrumadora. Cerca de la mitad de los ciudadanos aprueban su gestión.

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