El presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, gran perjudicado por la victoria de ‘La Roja’ en el Mundial de Fútbol

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La victoria de la selección española, entrenada por Vicente del Bosque, en el Mundial de Fútbol de Sudáfrica ha puesto de manifiesto los fallos en la estrategia empresarial seguida por Florentino Pérez en el Real Madrid en las dos etapas en las que ha ocupado el cargo durante los últimos años. Un periodo en el que ha gastado cuantiosas sumas en fichajes que no funcionaron y vendido jugadores con pérdidas que han triunfado después en otros clubs. La victoria de la selección española, entrenada por Vicente del Bosque, en el Mundial de Fútbol de Sudáfrica ha puesto de manifiesto los fallos en la estrategia empresarial seguida por Florentino Pérez en el Real Madrid en las dos etapas en las que ha ocupado el cargo durante los últimos años. Un periodo en el que ha gastado cuantiosas sumas en fichajes que no funcionaron y vendido jugadores con pérdidas que han triunfado después en otros clubs.

También el éxito mundialista de Holanda, una selección líderada por los ex-madridistas Robben y Sneijder, contribuye a este estado de opinión que se extiende por los ambientes financieros españoles en los que el primer ejecutivo de la constructora ACS está de actualidad por su lucha por tomar el control de la eléctrica Iberdrola que ahora preside Ignacio Galán.

De hecho, si hay una historia de éxito que el tiempo haya mutado en justo lo contrario quizá sea el modelo de gestión ‘de corte empresarial’ impuesto por Florentino Pérez en el Real Madrid, un excelente laboratorio para cualquier estratega, entre otros motivos, porque se juega con el dinero de ‘otros’.

Hace unos años, el caso de este club era objeto de estudio en las escuelas de negocio. Pero, lo cierto es que su brillantez se apagó cuando despidió a Del Bosque, un entrenado que no cabía en el equipo por ser muy ‘poco mediático’. Ahora, es el ejemplo que todos los medios del mundo utilizan para definir la excelencia en la gestión. Sin contar con que tras la victoria en Sudáfrica se ha convertido en el entrenador mundial con un palmarés más nutrido de títulos.

Pero, Sudáfrica, también deja otras lecciones interesantes. Como la que indica que todas las elecciones de Pérez en su regreso al club han sido un fracaso. Florentino gastó 93 millones de euros en fichar a Cristiano Ronaldo y pagó 65 millones por Kaká. Con ellos no hubo títulos, aunque lo peor es que sus prestaciones esta temporada, y muy especialmente en el mundial les han depreciado.

El caso contrario es el de Robben y Sneijder. Ellos si estuvieron en la final de la Liga de Campeones en el Bernabeú, uno con el Inter y otro con el Bayern tras ser vendidos con pérdidas por el Real Madrid.

Ambos además, se han revalorizado mucho con el mundial tras haber sido las estrellas de la selección de Holanda. ¿Cuánto? Es díficil decirlo, pero Pérez acaba de pagar 35 millones por De María un jugador argentino que aún tiene mucho que demostrar.

El antecesor de Florentino en la presidencia del Real Madrid, su archienemigo, Ramón Calderón abonó al Chelsea 36 millones por Robben, un ‘crack’ que sólo le costó 24 millones al Bayern. Sneijder le costó al Madrid 27 millones de euros que engordaron la caja del Ajax y Pérez, azuzado por las deuda provocadas por la contratación de sus fallidos galácticos le vendió al Inter por sólo 15 millones.

Estas cuentas dejan poco lugar a dudas. Pelegrini el entrenador recién despedido estaba en contra de la venta de estos dos jugadores. Su nombre también se ha visto reivindicado en Sudáfrica. Ahora el plan es una nueva huida hacia delante basada en la contratación como entrenador de Mourinho, un entrenador que ha ganado este año la Liga de Campeones con el Inter.

Mientras, en otros frentes el ex-ejecutivo estrella también resbala. Por ejemplo, en la batalla que libra con Galán por controlar Iberdrola. El último capítulo hasta el momento de este singular combate parece reflejar un combate nulo, porque los abogados de ACS, la constructora que preside el gestor del Real Madrid, y sus rivales de la eléctrica se han visto la cara en dos vistas judiciales con seis días de separación, como resultado del cruce de demandas de impugnación que la eléctrica y, la compañía que es su primer accionista, que afirma tener un 12,6% del capital de la eléctrica, mantienen en los tribunales, sin que, en apariencia, haya un ganador claro.

De momento, los jueces han desestimado las medidas cautelares que pedían ambas parte. De modo que ni se suspenderan los acuerdos de la junta de Iberdrola que ha impugnado Pérez y, en virtud de los cuales, volvió a fracasar en su intento de tener representación en el consejo de la eléctrica. ni se revisarán las cuentas ACS de 2009, impugnadas por la eléctrica que considera que “infringen la normativa vigente”.

Aunque esta escaramuza sólo contenía los preliminares de la guerra que vendrá. Ahora, en piezas separadas, los magistrados tendrán que manifestarse directamente sobre las impugnaciones presentadas.

Pero, en realidad, el resultado de la combinación de ambas decisiones judiciales previas, no es, ni mucho menos un empate. Si Pérez no logra entrar en el consejo de la eléctrica toda la estrategia a la que ha supeditado el devenir de la constructora que preside quedará invalidada.

Casi se lo ha jugado todo a una carta, ha presionado, buscado conexiones políticas para conseguir cambios en las leyes que le permitieran llevar a cabo su plan y comprometido las finanzas de una compañía, cuyos mayores accionistas, la familia March, cuya Corporación Financiera Alba controla un 23,4% de la constructora, y los primos Alcocer, los ‘albertos’ con una participación similar a través de dos sociedades, empiezan a estar hartos de la guerra.

De hecho, Pérez, que sólo posee el 12,5% de ACS, había declarado tras ser derrotado por segunda vez en su intento de entrar en el Consejo de Iberdrola, que ACS llegaría muy pronto a poseer el 20% de la firma y los March, en una de sus raras declaraciones públicas, dijeron que ‘no había ninguna prisa’ y que ‘no lo veía a corto plazo’. Aunque después reiteraron su confianza en la gestión del presidente del Real Madrid, la duda ya estaba sembrada.

Entre otros motivos porque la constructora mantiene su posición con unas minusvalías de casi 2.000 millones de euros, por la diferencia entre el precio al que entraron en capital de Iberdrola, unos nueve euros por título, y el valor actual que se mueve en el entorno de los cinco euros.

Algunos viejos conocedores del transfondo de muchas otras operaciones corporativas realizadas por Florentino señalan además, que cerca del 6% de esa participación en la eléctrica esta pignorada como aval bancario del crédito que se usó para la propia operación, y que el resto de la participación que declara la constructora sólo se posee a través de derivados, cuyo abono no se ha realizado todavía.

Como consecuencia de todo ésto, Pérez necesita hacer caja para continuar en la pelea, hasta el punto de que ha preparado un plan, en el que cuenta con la connivencia de La Caixa, con el que trata de hacer caja con su participación en Abertis, con la incorporación de la firma de capital riesgo CVC como tercer socio del grupo de concesiones de autopistas, infraestructuras y telecomunicaciones con gran presencia en Latinoamérica, en países como Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Jamaica, México y Puerto Rico.

Algunos analistas creen que CVC emitiría deuda de Abertis para financiar la compra de una participación a ACS y La Caixa, de tal modo que, al final entre los tres socios sumarán el 100% de la compañía. Una vez culminada esa fase se desprenderían de algunos activos no estratégicos.

O dicho de otra manera, como apuntan fuentes del parqué madrileño, conseguir financiación para otras operaciones, tomar la compañía, vaciar la caja y, una vez desmembrada venderla por partes a los interesados. Una operativa típica de los fondos de capital privado que, además, es la que ha empleado la constructora de Florentino Pérez en los últimos años.

Un tiempo en que su negocio fundamental, la construcción y el suministro de servicios ha caído, pero los dividendos y los beneficios han podido mantenerse. Gracias, según estos comentaristas conocedores de la táctica habitual de Pérez, a la toma de control de unas cuantas víctimas corporativas propiciatorias que tuvieron la desgracia de caer en sus manos.

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