Dilma Rousseff aumenta el proteccionismo para blindar la industria brasileña

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Brasil se mueve en una burbuja crediticia considerable y las importaciones aumentan a un ritmo inusitado. Hasta el punto de que por primera vez en la historia hay serias amenazas de que la balanza comercial con Argentina resulte deficitaría. El milagro económico brasileño empieza a mostrar cierta debilidad, sobre todo por la parte más débil, la declinante industria. Para remediarlo, la presidenta del país Dilma Rousseff se plantea aumentar el proteccionismo y recurrir a las subvenciones fiscales. Pero quizá no sea suficiente.

Brasil se mueve en una burbuja crediticia considerable y las importaciones aumentan a un ritmo inusitado. Hasta el punto de que por primera vez en la historia hay serias amenazas de que la balanza comercial con Argentina resulte deficitaría.

Más aún, en su primer año completo al frente del país, la mandataria ha tenido que conformarse con una cifra de crecimiento muy discreta, sólo un 2,7%. Por debajo de la media de Latinoamérica, un 4% y muy lejos del 7,5% de 2010. Y aún así, sólo ha sido posible gracias al vigor del consumo y la agricultura. La industria en cambio se contrae.

En el último trimestre del año pasado, en el que las cifras globales se anotaron una cierta recuperación, la industria retrocedió otro 0,5%. Sin su repunte, resulta inimaginable que el Gobierno de Rousseff pueda conseguir que se cumpla su objetivo de conseguir un crecimiento económico de, al menos, el 4% en 2012.

Ahora todo apunta a que la primera reacción llegará desde el Banco Central de Brasil que, probablemente, recorte los tipos de interés de referencia en los próximos meses.

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