Chávez también se suma a la oleada de conflictos con los Bancos Centrales

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El Gobierno de Hugo Chávez pondrá en marcha una nueva estrategia para atacar al dólar paralelo y reducir su cotización por debajo del bautizado ya como ‘dólar petrolero’, es decir, el nuevo tipo de cambio de 4,30 bolívares fuertes frente al dólar, que se ha devaluado un 100% y que será la referencia oficial para todas las importaciones, excepto para las de primera necesidad y las compras del sector público. Bajo el nuevo mecanismo, el Banco Central de Venezuela subastará dólares y además actuará como agente colocador de las emisiones de deuda de entes estatales como la petrolera Pdvsa o CVG, con lo que aumentará la oferta disponible en el mercado. Para este propósito, el Ejecutivo solicitará esta semana a la Asamblea Nacional que modifique la Ley de Ilícitos Cambiarios. El Gobierno de Hugo Chávez pondrá en marcha una nueva estrategia para atacar al dólar paralelo y reducir su cotización por debajo del bautizado ya como ‘dólar petrolero’, es decir, el nuevo tipo de cambio de 4,30 bolívares fuertes frente al dólar, que se ha devaluado un 100% y que será la referencia oficial para todas las importaciones, excepto para las de primera necesidad y las compras del sector público. Bajo el nuevo mecanismo, el Banco Central de Venezuela subastará dólares y además actuará como agente colocador de las emisiones de deuda de entes estatales como la petrolera Pdvsa o CVG, con lo que aumentará la oferta disponible en el mercado. Para este propósito, el Ejecutivo solicitará esta semana a la Asamblea Nacional que modifique la Ley de Ilícitos Cambiarios.

La escalada del dólar en el mercado negro de divisas de Venezuela pone en serios apuros el objetivo del presidente, Hugo Chávez, de frenar la inflación, que se sitúa actualmente en el 27%, la más alta de toda Latinoamérica. La escasez de divisas bolivarianas ha convertido al billete verde en el instrumento real de compra del país por lo que la devaluación disparará aún más los precios.

A mediados del año pasado, Chávez consiguió equilibrar el tipo de cambio oficial con el del mercado paralelo. Algunas empresas estatales recompraron su deuda para luego vender esos bonos al sistema financiero venezolano en bolívares. Sin embargo, la incertidumbre por el futuro de los depósitos de los bancos intervenidos por el Gobierno provocó hace unas semanas una reacción al alza del dólar en el mercado negro. El billete verde cotiza hoy por encima de los 6,2 bolívares, dejando atrás los mínimos anuales que se consiguieron tras las emisiones que hace tan sólo unos meses se realizaron para, precisamente, aliviar la presión sobre este mercado. Pese a la devaluación, el diferencial se sitúa en el 30%.

En medio de la crisis institucional que generó en Argentina la decisión del Gobierno de usar las reservas para el pago de la deuda, en Venezuela, el presidente, Hugo Chávez, ha dispuesto una medida similar. El Gobierno de Caracas ha anunciado que el Banco Central del país transferirá en unos días 7.000 millones de dólares de las reservas internacionales al Fondo Nacional de Desarrollo (Fonden). Chávez defendió la medida y argumentó que las reservas habían superado los 5.000 millones, una cifra que, según el mandatario, se encuentra por encima de la cifra óptima, que estimó en 28.000 millones.

La mayoría de los gobiernos de Latinoamérica parecen creer que controlar el Banco Central de su país es una buena baza que no pueden dejar perder. Uno de los últimos ha sido Argentina, que ha comenzado una lucha feroz contra el presidente la autoridad monetaria.

La lucha de Cristina Fernández contra el presidente del Banco Central del país, Martín Redrado, ha llegado al punto de intentar destituirlo por decreto, por su negativa a usar reservas monetarias para el pago de la deuda soberana. En otros países de la región, como México o Ecuador, se han vivido historias similares no hace mucho.

La decisión de la Casa Rosada de garantizar el pago de casi la mitad de los vencimientos de deuda del próximo año mediante el uso de las reservas del Banco Central, por valor de 6.569 millones de dólares, ha generado una crisis institucional en el país que nadie puede anticipar cómo terminará. Cristina Fernández, que firmó un decreto a mediados de diciembre para pagar deudas con reservas monetarias, se ha encontrado con la férrea oposición de la Justicia, ya que un juzgado de Buenos Aires ha suspendido el pago de deudas con reservas del Banco Central, en respuesta al recurso de amparo interpuesto por la oposición política. La jueza María José Sarmiento justifica su resolución asegurando que es el Parlamento quien debe decidir sobre el uso de fondos del Banco Central.

La enconada lucha de Cristina por controlar el Banco Central de su país le llevó a destituir por decreto al presidente del Banco Central, Martín Redrado, por sus reiteradas negativas de llevar a cabo la decisión del Gobierno de usar las reservas para pagar la deuda. Redrado ha asegurado que las reservas son de todos los argentinos y si hay que darles algún destino alternativo la decisión debe pasar por el Congreso. Además, ha sostenido que apelará a la Justicia el decreto presidencial que lo destituyó, y que dejó el Banco Central en manos de su vicepresidente, Miguel Ángel Pesce, afín al Gobierno. Sin embargo, el ministro de Economía, Amado Boudou, ha dejado claro que se designará en el cargo al ex gobernador del Banco de Argentina Mario Blejer.

Las alarmas que han sonado en Argentina por la evidente pérdida de autonomía del Banco Central ya sonaron en otros países latinoamericanos. Como fue el caso de México, donde Felipe Calderón designó a su amigo Agustín Carstens.

En diciembre de 2009 la lucha por el control del Banco Central de Ecuador (BCE) por parte del presidente del Gobierno, Rafael Correa, acabó con la dimisión del responsable del BCE por las airadas críticas del mandatario por no repatriar 864 millones de dólares.

Telefónica mantendrá sus objetivos a corto y medio plazo así como su compromiso de incrementar su dividendo hasta al menos 1,75 euros por título en 2012 en el marco de la decisión del Gobierno venezolano de devaluar el tipo de cambio de la moneda de su país con respecto al dólar, señaló hoy la compañía en un comunicado a la CNMV.

“Ante las noticias publicadas estos días sobre la devaluación del bolívar venezolano, la compañía reitera sus guidances de corto y medio plazo y sus objetivos de dividendos hasta el 2012”, indicó hoy el gigante de las telecomunicaciones en un hecho relevante. La compañía española espera obtener un beneficio por acción para este año de 2,15 euros. Además, espera que sus ingresos registren un incremento anual hasta 2012 de entre un 1 y un 4%. La operadora tiene 2.000 millones de dólares en dividendos pendientes de pago en Venezuela.

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