Caracas se llena de hipótesis sobre los enfrentamientos en el entorno de Chávez

Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on reddit
Share on telegram
Share on email

La intervención estatal sobre cuatro bancos venezolanos la pasada semana ha dado paso a un sinfín de teorías en las calles de Caracas que intentan desentrañar el motivo por el que Hugo Chávez ha decidido tirar por tierra el incipiente imperio financiero de Ricardo Fernández Barrueco, uno de sus antiguos protegidos. Suposiciones hay, y para todos los gustos. Desde los que aseguran que el empresario es víctima de un complot hasta los que creen que la operación respondió simplemente a la rebeldía del colombo venezolano a la hora de acatar las leyes de la Superintendencia de Bancos. Sin embargo, todas las teorías coinciden en un punto: la pugna de poderes está detrás de la intervención. La intervención estatal sobre cuatro bancos venezolanos la pasada semana ha dado paso a un sinfín de teorías en las calles de Caracas que intentan desentrañar el motivo por el que Hugo Chávez ha decidido tirar por tierra el incipiente imperio financiero de Ricardo Fernández Barrueco, uno de sus antiguos protegidos. Suposiciones hay, y para todos los gustos. Desde los que aseguran que el empresario es víctima de un complot hasta los que creen que la operación respondió simplemente a la rebeldía del colombo venezolano a la hora de acatar las leyes de la Superintendencia de Bancos. Sin embargo, todas las teorías coinciden en un punto: la pugna de poderes está detrás de la intervención.

“Algunos dicen que Barrueco es amigo de Adán Chávez”.

Al menos esta es la expresión que salió de la boca de Asdrúbal Chávez, el Chávez de la familia director en Pdvsa, y presidente de Petrocaribe. Lo dijo el viernes a la salida de un restaurant en El Rosal de Caracas, tras degustar un arroz a la marinera y dos cervezas Polar azul.

Estas palabras bien valen un análisis. A simple vista, podría sorprender que el influyente Asdrúbal Chávez se suma al rumor que sostiene el grado de intimidad entre Ricardo Fernández Barrueco. Pero hay que sopesar quién habla, y cómo lo dice. De modo que también puede interpretarse casi como una confirmación.

Por otro lado, Asdrúbal no dice que Fernández “es amigo de Adán”, como correspondería en su caso al primo, sino que dice: “amigo de Adán Chávez”, y al agregar el apellido es como si Adán fuese alguien lejano, ajeno, distante, diferente, distinto. Llama la atención la distancia de la expresión. Como si Asdrúbal quisiera marcar un grado de distancia con él.

De momento, sólo se sabe que a Ricardo Fernández el gobierno le ha intervenido los 4 bancos, está detenido, va hoy a tribunales, y corre el riesgo de perder más, mucho más. ¿Y cómo? ¿Cómo a él, amigo de Adán Chávez? En el entorno de Fernández insisten en ser víctimas de un complot. ¿Cuál sería la razón?

Aquí es donde pueden empezar a atarse cabos, pues los argumentos presentados por la Superintendencia, no parecen suficientes para la toma de esta decisión. ¿Qué banquero no se autopresta en Venezuela? ¿Cuántos bancos no incumplen las carteras de créditos obligatorias? Hasta el Banco del Tesoro resultó multado la semana pasada. ¿Y cuántos bancos no han sido adquiridos con fondos que llaman la atención? Cierto, la resolución de la autoridad aparenta mucha documentación, pero cuántos bancos no llenan páginas al respecto.

Además, si un rol resulta cuestionado es el de la propia Superintedencia. ¿No había levantado antes medidas de observación a esos bancos? Si las levantó es porque los involucrados cumplieron, y si no cumplieron, ¿por qué las levantó? Y si andaban tan mal manejados cómo es que más de un tercio de su cartera era de dineros públicos.

Por otro lado, ya resulta una queja generalizada entre banqueros los retrasos en la autoridad. Por ejemplo, para avanzar con las fusiones tuvo que volver Nelson Merentes al gobierno-Banco Central de Venezuela.

Durante este fin de semana, el comentario más repetido en las calles de Caracas es que el presidente Hugo Chávez le dio luz verde a las decisiones contra su “aliado” Fernández Barrueco, demostrando así que en su Gobierno no hay viejos empresarios ni boliburgueses protegidos. De hecho, el sábado Chávez advirtió sobre los bancos que incumplen leyes y sentenció a los “ricachones” que comienzan a comprar bancos, uno tras otro, sin ser “capaces de demostrar de dónde salieron los recursos”. Pura ironía. Pues no hay nadie más cercano a los contratos y a las operaciones con el Gobierno que Ricardo Fernández Barrueco. “Pero tomando tomó distancia”, comentan en las tertulias, “eso habla bien de Chávez”.

¿Es esto en realidad el fondo? Al puro estilo de Fidel Castro que terminó fusilando hasta héroes de la revolución, desde el gobierno se ha actuado sin cortapisas hacia el empresario que ayudó a finales de 1999 al gobernador Hugo de los Reyes a solventar la crisis de agricultores que sufría Barinas, y que ayudó al gobierno y al Presidente a estructurar un plan de distribución y venta de comidas, cooperando con la derrota del paro empresarial de 2002-2003. Desde entonces, el grupo de Fernández Barrueco ha trabajado unido al gobierno. Tanto que las ventas de la organización pasaron de 300 millones de dólares en 2003 a 1.500 millones de dólares este año.

Pero existen otras teorías. Por ejemplo, la teoría del grupo.

Tiene que haber algo más que lo argumentado por la Superintendencia de Bancos para la intervención de las cuatro entidades del grupo de Barrueco. Y siguen atándose los cabos. Es Fernández Barrueco amigo de Adán, y operaba a su vez aliado con Pedro Torres Ciliberto, amigo de José Vicente Rangel.

Por aquí, comienza a estructurarse un grupo, grupo que suma a Rafael Ramírez, presidente de Pdvsa, quien llegó al cargo de la mano de Adán, y apoyado por el ministro Alí Rodríguez, de quien se ha venido distanciando.

¿No se habla desde hace un par de meses de la pérdida de poder de Ramírez? ¿No se especula con su posible salida de Pdvsa? Luego, al frente de la operación estarían Chávez, el mismo Alí, y por supuesto, el poderoso Diosdado Cabello. Chávez y Cabello, aliados en todas las purgas políticas en 10 años de Revolución. ¿Por qué no aliados en esta nueva purga? Es una historia repetida. Con Chávez, quien aspire a más puede corre riesgos. El mismo Cabello ha sentido esa amenaza en otras oportunidades.

La teoría de la protección

Vayan lento, midan los pasos. Consoliden lo adquirido antes de ir por más. Esto solía decirles un antiguo colaborador, banquero para más señas. En el grupo de Fernández en realidad no había banqueros de oficio, con la excepción de Rubén Ilder quedado un tiempo después que vendiera el Banco Confederado. Si en el informe de las autoridades sobran los detalles de los autopréstamos que vinculan de manera directa a empresas de Ricardo Fernández, puede ser parte de la inexperiencia, y al mismo tiempo expresión de creerse respaldado y apoyado. Intervenir los bancos es una forma de advertir con tiempo el impacto sobre el sistema y de evitarle a sus administradores males mayores.

Si hasta los cubanos señalan que Fernández es el ejemplo del empresario leal a Chávez, ¿cómo entender la medida? ¿Negociación en puertas? ¿Entreguen los bancos y Digitel y conserven el resto? Esto tendría pie y cabeza si el mismo Fernández no pensara que detrás de la operación hay .un complot. bien montado que incluye a banqueros y ministros, y si Chávez no hubiese despejado dudas al respecto.

La teoría de la disputa interna

Hay un tercer punto a considerar. ¿Se peleaban por los activos Fernández y Torres Ciliberto? No es secreto en el mercado lo incómodo que resulta Torres Ciliberto a la hora de los negocios. A Fernández se lo habían advertido como se lo advirtieron una vez a Wilmer Ruperti, prefiriendo éste conservar la amistad y evitando hacer negocios con Torres Ciliberto.

Hay una señal reciente en este sentido: en Seguros La Previsora, Fernández quiso incorporar como socio a Omar Farías (Seguros Constitución), con la intención de que manejara la aseguradora, teniendo en cuenta su experiencia en el ramo. Sólo que Farías no pudo entenderse con Torres Ciliberto.

Fue el aviso de la primera pelea boliburguesa. ¿Qué pudo haber pasado después? Se suponía que luego de las compras, Fernández y Torres Ciliberto acordaran con qué bancos se quedaría cada quién. En principio se habló de que el Confederado quedaría en manos de Torres Ciliberto. Y por el contrario, se dieron las operaciones en Bolsa, aunque Fernández, por otro lado, ponía en venta el Bolívar para hacer caja y finiquitar la compra de Digitel. ¿Hubo desacuerdo entre los socios? ¿Se terminó de romper la sociedad?

La teoría de él solo

Se le pasó la mano. Los últimos ataques al superintendente de bancos, Edgar Hernández Behrens, se le atribuyen al empresario. El poder reacciona y señala: así no, con guerra sucia no; es mejor cortar por lo sano pues de lo contrario, el hombre se va a transformar en un problema político.

Como se cree que alguien de muy arriba del gobierno lo secundaba en el intento de sustituir al superintendente, el ministro de Finanzas reacciona y aglutina, defendiendo su parcela de poder, su radio inmediato de influencia.

Queda de la operación un mensaje directo al resto de los empresarios “amigos”. Hagan dinero pero cuidado con lo que hacen. El gobierno es coto cerrado. El nombramiento de un funcionario es potestad del Presidente. Aquí no se repite la historia en la que los empresarios designaban ministros y funcionarios de envergadura. Tal vez sellaron su suerte al intentar resistirse a las últimas medidas dictadas por la Superintedencia.

TE PODRÍA INTERESAR

DEJA UNA RESPUESTA