Berlín y Bruselas ultiman un plan para ‘suspender’ temporalmente’ la democracia en Grecia

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Los resultados cosechados en las últimas elecciones griegas vaticinan un futuro incierto para el país mediterráneo. Aunque la ciudadanía saluda el golpe dado contra el tradicional bipartidismo protagonizado por Nueva Democracia y Pasok, cada vez son más las voces que se alzan para advertir que Bruselas, a instancias de Berlín, prepara la suspensión del sistema democrático en el país. Al menos, temporalmente. Los resultados cosechados en las últimas elecciones griegas vaticinan un futuro incierto para el país mediterráneo. Aunque la ciudadanía saluda el golpe dado contra el tradicional bipartidismo protagonizado por Nueva Democracia y Pasok, cada vez son más las voces que se alzan para advertir que Bruselas, a instancias de Berlín, prepara la suspensión del sistema democrático en el país. Al menos, temporalmente.

Leonidas Vatikiotis, economista, periodista y uno de los responsables del portal digital Catastroika, reconoció en una conversación que «ahora que el sistema político bipartidista ha sido destruido en Grecia por culpa de las políticas de austeridad podríamos decir que [el resultado de las elecciones] no es tan malo de no saber que la élite política del país, con ayuda de la Unión Europea, tiene en mente planes bastante más perversos».

Vatikiotis es una de las referencias intelectuales de los ‘indignados’ griegos que acampan en la Plaza Syntagma y ha obtenido recientemente la atención mediática de los grandes medios locales e internacionales tras denunciar que el actual líder de los socialistas griegos, Evangelos Venizelos, saqueó los fondos de pensiones helenos en beneficio de la gran banca durante el famoso canje de deuda griega ocurrido el pasado mes de marzo. Por aquel entonces Venizelos ejercía de ministro de Finanzas.

Aunque Vatikiotis no aclaró en qué consistirían esos «planes más perversos», algunas voces próximas a su entorno han sugerido que, ante la más que probable incapacidad de los principales partidos para formar un nuevo Gobierno, el actual jefe de Estado, el presidente Karolos Papoulias, decida mantener al actual Ejecutivo en el poder hasta nueva orden y liderado por el tecnócrata Lucas Papademos en el papel de primer ministro en funciones. Bajo el mandato de Papademos y la supervisión de Papoulias el Gobierno de coalición que hasta ahora ha gobernado el país aprobó a principios de este año el segundo rescate internacional y, en consecuencia, ha implantado las políticas de austeridad que pide la canciller Angela Merkel.

El cargo de presidente en Grecia es equivalente al del Rey en España, con la diferencia de que el puesto no se hereda. En el caso de los griegos, su jefe de Estado es designado por el Parlamento durante cinco años y puede optar hasta diez en el poder si es reelegido. Papoulias salió elegido por primera vez el 12 de marzo de 2005 y fue reelegido el 3 de febrero de 2010 con 266 votos a favor de los 300 asientos con los que cuenta el Parlamento heleno. Puesto de un modo más sencillo: Papoulias está donde está gracias a los dos grandes partidos griegos, que hasta estos últimos comicios controlaban más del 70% de la cámara. Y por ley se puede quedar ahí hasta comienzos de 2015.

Es decir, que Papoulias es un político que se muestra en línea con las exigencias de Bruselas y Berlín al que le quedan cinco años en el cargo. Unas exigencias, las que presentan los socios europeos, que la población griega rechaza tal y como ha puesto en evidencia el castigo recibido por Nueva Democracia y Pasok en las elecciones del pasado domingo. En cambio, el 68% de los griegos que acudieron a las urnas se decantaron por partidos alternativos como Syriza (izquierda radical), Griegos Independientes (conservadores), KKE (comunistas), Dimar (izquierda moderada) o Amanecer Dorado (fascistas). Este último partido fue la sexta fuera más votada, consiguiendo un 7% de las papeletas y 21 escaños.

¿De dónde sale la popularidad cosechada por una formación hasta ahora marginal como Amanecer Dorado? Muchos comparan su auge con el que experimentan otros partidos de extrema derecha en Europa, por ejemplo el Frente Nacional de Marine Le Pen. Sin embargo, Vatikiotis aclara que al Frente Nacional galo se le puede comparar con LAOS, un partido de extrema derecha griego que tuvo representación parlamentaria con Papademos pero que, precisamente por no oponerse a las ayudas internacionales y los recortes sociales, en los últimos comicios fue tremendamente castigado. Muchos de sus votantes tradicionales, ya de por sí harto conservadores, habrían otorgado su confianza ahora a Amanecer Dorado, mucho más radical en las formas que los primeros.

Si en los próximos días los principales líderes políticos griegos no logran formar un nuevo Gobierno de coalición, algo que parece poco probable debido a la dispersión del voto, Papoulias tendrá que convocar unas nuevas elecciones. Hasta entonces se podría mantener el Gobierno de Papademos en funciones. Es decir, que hasta entonces Berlín podría seguir mandando en Atenas a pesar del enfado popular. ¿Durante cuanto tiempo? El que considere oportuno el mencionado presidente.

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