Detalle del parche de la bandera estadounidense en un uniforme militar.
Las palabras del presidente estadounidense, cada vez más duras, han situado nuevamente a Venezuela en el centro del tablero geopolítico.
En Washington crece la retórica que presenta al país caribeño como un foco de inestabilidad regional y como un refugio de redes criminales, un discurso que enmarca políticamente cualquier eventual acción militar.
Expertos recuerdan que este tipo de narrativa también precedió la intervención en Panamá en 1989, cuando EEUU justificó la actuación alegando riesgos para su seguridad nacional. La comparación, aunque imprecisa en términos estratégicos, se ha instalado con fuerza tanto en círculos políticos como en el debate público.
La escalada verbal de Trump reproduce un patrón histórico en la política exterior estadounidense
Las amenazas de incursiones terrestres contra cárteles del narcotráfico en territorio venezolano han reactivado uno de los episodios más controvertidos de la historia reciente de EEUU: la operación militar en Panamá contra Manuel Noriega. Trump insistió esta semana en que los ataques comenzarían “muy pronto”, un mensaje acompañado de un despliegue naval creciente en el Caribe y el Pacífico con el objetivo de interceptar supuestas narcolanchas.
La estrategia de presentar al líder adversario como actor criminal vuelve a protagonizar el relato político
La Casa Blanca sostiene que la ofensiva está orientada al narcotráfico, pero fuentes diplomáticas apuntan a que el foco real se ha desplazado hacia Venezuela. La narrativa de Washington sitúa a Maduro como un gobernante vinculado a redes ilícitas, un elemento que, según los analistas, facilita la construcción de un marco moral y legal para justificar una eventual intervención. El paralelismo con Noriega, presentado entonces como dictador narcotraficante, es evidente para numerosos observadores en la región.
Las informaciones sobre una llamada reciente entre Trump y Maduro han reforzado esta percepción. Según medios estadounidenses, el dirigente venezolano habría solicitado algún tipo de amnistía personal y para su esposa, Cilia Flores, a cambio de abandonar el poder, una opción rechazada por Washington. La dinámica recuerda a la presión ejercida sobre Noriega en 1989, cuando la falta de una salida negociada terminó precipitando la operación militar.
La dimensión militar también está alimentando las alertas. Antes de la invasión de Panamá, EEUU incrementó visiblemente su presencia en la región. Aunque Venezuela no es comparable en tamaño, recursos ni complejidad geográfica, el patrón —presión diplomática, señalamiento criminal y advertencias militares— resulta familiar para quienes estudian la política exterior estadounidense.
La oposición venezolana está dividida ante la posibilidad de una operación militar estadounidense
Una parte de la oposición venezolana ve con buenos ojos una intervención similar a la de 1989. El dirigente exiliado Leopoldo López ha respaldado abiertamente una acción militar que expulse a Maduro del poder. Sin embargo, expertos consultados señalan las diferencias sustanciales entre ambos escenarios: Venezuela es un país 12 veces mayor que Panamá, con una estructura territorial más compleja y un conflicto interno más enredado.
En EEUU, la idea tampoco es unánime. Voces cercanas a Trump, como el presentador Tucker Carlson, han expresado abiertamente su preocupación ante el riesgo de “otra guerra de cambio de régimen”. Los paralelismos con Irak resuenan en una parte del electorado, y los datos lo confirman: según YouGov, casi la mitad de los estadounidenses rechaza derrocar a Maduro por la fuerza y solo el 18% apoya esa vía.
La escalada verbal, el incremento de presencia militar estadounidense en el Caribe y la presión política sobre Maduro han configurado un escenario de alta tensión diplomática. Aunque no existen pruebas de que una operación terrestre sea inminente, la repetición de patrones históricos alimenta el temor en la región. La experiencia panameña, lejos de quedar como un episodio aislado, vuelve a servir de referencia para evaluar los posibles movimientos de Washington.
| Aspecto | Panamá 1989 | Venezuela 2025 |
|---|---|---|
| Tamaño del país | Pequeño y fácilmente desplegable | 12 veces más grande y geografía compleja |
| Justificación oficial | Lucha contra narcotráfico y protección de ciudadanos | Lucha contra narcotráfico y “amenaza regional” |
| Apoyo de la oposición interna | Fragmentado, algunos sectores favorables | Dividido, con voces a favor y en contra |
| Opinión pública en EEUU | Mayoritario apoyo inicial | Solo 18% respalda intervención |
| Riesgos operativos | Operación rápida y focalizada | Operación prolongada y de alta complejidad |
El desenlace aún es incierto, pero el contexto sugiere que la política exterior de EEUU está transitando nuevamente por un terreno ya conocido, con riesgos geopolíticos de largo alcance para toda la región.
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