Según el medio, las autoridades están actualmente buscando un contratista para administrar el centro y garantizar la manutención de unas 120 personas. Se remarca que de crecer el número de detenidos, el contratista tendría que ampliar la capacidad de la instalación hasta 400 personas.
Además, el proveedor de servicios deberá cumplir con el requisito de que al menos el 10 por ciento de su personal hable español y criollo haitiano.
El Departamento de Seguridad Nacional desmintió que haya planes de desplazar allí a los migrantes haitianos desde el sur de EEUU, al señalar que el restablecimiento del centro nada tienen que ver con la crisis migratoria en la frontera meridional.
Según la entidad estadounidense, el centro sirvió durante décadas para preparar a los migrantes interceptados en el mar para el reasentamiento en terceros países.
Desde 2010, tras el terremoto en Haití que causó más de 200.000 muertes, se intensificó el flujo a EEUU de los migrantes haitianos. Los últimos años, la falta de oportunidades laborales, inseguridad, aumento de las pandillas, crisis políticas y desastres naturales agudizaron el fenómeno.
A pesar de que a partir de mediados de mayo, los nacionales de Haití pueden gozar del Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés) con el que pueden evitar la deportación, las autoridades estadounidenses recurrieron la repatriación forzada de los haitianos desde el estado de Texas.
Esta semana, el gobernador de Texas, Greg Abbott, envió a Biden una carta exigiendo declarar el estado de emergencia ante la creciente afluencia de migrantes irregulares al territorio del estado.