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Elecciones

Un gasoducto en Argentina sella la pretendida unidad del oficialismo para las elecciones

La coalición electoral Unión por la Patria, que decidió despojarse de la denominación que tenía como alianza gubernamental, Frente de Todos, se apoyará en Massa.

Sergio Massa con Alberto Fernández y Cristina Kirchner

Sergio Massa con Alberto Fernández y Cristina Kirchner

Un día simbólico y una obra estratégica lograron lo que no sucedía desde hacía meses: que el mandatario de Argentina, Alberto Fernández, y la vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, se mostraran juntos para avalar al precandidato presidencial que los hizo convenir en la necesidad de escenificar la unidad: el ministro de Economía, Sergio Massa.

La puesta en escena tuvo lugar el domingo, Día de la Independencia argentina, en el municipio bonaerense de Salliquelló (suroeste), donde se inauguró de forma oficial el gasoducto que conectará la formación rocosa de Vaca Muerta, en la provincia de Neuquén (suroeste), la cual alberga la segunda reserva mundial de gas no convencional y la cuarta de petróleo.

«Fue un acto muy político», evalúa para la Agencia Sputnik el politólogo Julio Burdman, docente e investigador en la Universidad de Buenos Aires y la Universidad de la Defensa Nacional. «La oposición puso el grito en el cielo porque el Gobierno estaba partidizando el Día de la Independencia y la obra del gasoducto Néstor Kirchner, que además lleva el nombre del expresidente (2003-2007)».

Más allá de las controversias, la coalición electoral Unión por la Patria, que decidió despojarse de la denominación que tenía como alianza gubernamental, Frente de Todos, se apoyará en Massa para disputar las elecciones primarias que se celebrarán el 13 de agosto, instancia que definirá quiénes se pueden postular a la presidencia para los comicios generales del 22 de octubre.

MUESTRA DE AVANCES

«Este andamiaje político es una síntesis de lo que el oficialismo plantea como eje de campaña: el gasoducto expresa una continuidad entre el kirchnerismo y el actual Gobierno, y al mismo tiempo, es algo de lo que la actual gestión se puede vanagloriar, por expresar un proyecto de país», profundiza el analista.

A la fórmula de unidad que completa como precandidato a vicepresidente el jefe de gabinete, Agustín Rossi, le salió un díscolo, el dirigente social Juan Grabois. El oficialismo lo tolera porque puede frenar la estampida del votante más a la izquierda, desencantado con Massa ante su aptitud para ubicarse en cualquier espectro del arco político a lo largo del tiempo.

Massa, que lucha la mayor inflación en tres décadas, es también el paladín de las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para devolver un préstamo de 44.000 millones de dólares asumido por la gestión anterior, y el refrendador de un ajuste que, en los primeros cinco meses de 2023, redujo siete por ciento interanual la inversión pública primaria, según el Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas, del también precandidato a presidente Claudio Lozano, de Unidad Popular (izquierda).

«Un problema que tiene el Gobierno actual, y que expresa la fórmula Massa-Rossi, porque ambos son ministros del gabinete, es la idea de que en cuatro años no pudieron avanzar en nada», sostuvo Burdman, profesor universitario y especialista en elecciones.

Ante esa percepción, la inauguración del gasoducto «es una muestra de balance de Gobierno, como diciendo: ‘Pese a las adversidades, pudimos hacer lo que hicimos'», añade el profesor universitario.

FEDERALISMO

Haciendo pie en una obra que revertirá el déficit energético de Argentina y le permitirá exportar combustible a sus vecinos de la región, el oficialismo presume además de federalismo, con un gasoducto que conecta cuatro provincias del país: Buenos Aires (este), Neuquén (suroeste), La Pampa (sur) y Río Negro (sur).

Las provincias, no obstante, distan de estar relegadas, aclara el experto. «En la Argentina contemporánea, lo que está siempre padeciendo es la zona metropolitana de Buenos Aires, donde se agolpan los pobres de Argentina, y donde están los peores índices de inseguridad, mientras que las provincias, que tienen más que ver con la economía del campo, son las que mejor viven», señala.

La independencia argentina se gestó en la provincia de Tucumán (noroeste), pero en el acto que se realizó allí el 9 de julio solo estuvo el ministro de Cultura, Tristán Bauer. El resto del gabinete asistió al evento de inauguración del gasoducto, en el que el precandidato ungido por las dos cabezas del Ejecutivo logró la imagen de unidad que, paradójicamente, desafiaban los máximos dignatarios del Gobierno.

VICE EN ENCRUCIJADA

El Ejecutivo no por ello se desprende de sus problemas, con una vicepresidenta que en ocasiones toma distancia de la gestión como si le fuera ajena. «La discusión acerca de los niveles de responsabilidad de cada uno puede ser para un electorado más sofisticado que siga los detalles de la política, pero para el votante en común el oficialismo está gobernando en su conjunto y es responsable», afirma Burdman.

La mejor estrategia discursiva es que el oficialismo defienda su gestión y arroje una esperanza hacia el futuro. «Solo la primera opción es insuficiente, porque muchos están disconformes, y solo con la segunda retórica, tampoco le va a funcionar, porque la oposición le va a hablar al oficialismo de su administración, y no le queda otra más que defenderla», sostiene el politólogo.

Dado que no se presenta a ningún cargo en las próximas elecciones, la vicepresidenta verá reducida su importancia por el paso del tiempo, pero su fuerza política se concentrará, a través de las listas, en la provincia de Buenos Aires, la más importante del país. «Es un cambio importante en la política argentina, porque podría implicar que esta jurisdicción comience a tener una línea política más autonómica», observa Burdman.

En un mes se despejará la incógnita sobre la correlación de fuerzas y debilidades que colocan al oficialismo ante un escenario político siempre impredecible.

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