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Más negocios, más Kirchner

viernes 23 de abril de 2010, 01:00h
Nuestro colaborador Juan Carlos Zapata ha realizado un reportaje sobre la trastienda del viaje de la presidenta Argentina, Cristina Fernández, a Venezuela con motivo de la celebración del Bicentenario del inicio de la Independencia del país bolivariano. Visita que aprovechó la mandataria para reunirse con su homólogo venezolano, Hugo Chávez, y revisar los acuerdos existentes de cooperación. El viaje no ha estado exento de polémica, sobre todo ahora, que ha salido a la luz un escándalo de corrupción que implica de lleno a los Gobiernos de Argentina y Venezuela.
Nuestro colaborador Juan Carlos Zapata ha realizado un reportaje sobre la trastienda del viaje de la presidenta Argentina, Cristina Fernández, a Venezuela con motivo de la celebración del Bicentenario del inicio de la Independencia del país bolivariano. Visita que aprovechó la mandataria para reunirse con su homólogo venezolano, Hugo Chávez, y revisar los acuerdos existentes de cooperación. El viaje no ha estado exento de polémica, sobre todo ahora, que ha salido a la luz un escándalo de corrupción que implica de lleno a los Gobiernos de Argentina y Venezuela.



La prensa de ambos países se hace eco de un nuevo caso de corrupción, a raíz de que el ex embajador argentino en el país bolivariano, Eduardo Sadous, denunciara pagos de soborno de entre un 15% y un 20% de empresarios a funcionaros. Según Sadous, las irregularidades ocurrieron cuando Néstor Kirchner ocupaba la presidencia del país, durante los años 2003 y 2007. El ex embajador ha asegurado que algunos miembros del Gobierno se beneficiaron en los negocios de exportación hacia Venezuela, que registraron un crecimiento importante en los últimos años.



Lo primero es quitar los chistes y la verborrea de Chávez. Si así se hiciera, los acuerdos entre Argentina y Venezuela son los dos países que se encuentran en los negocios y la oportunidad. Porque al menos Argentina pone los empresarios, pone tecnología, pone inclusive mercados. ¿Pero Evo? ¿Y Correa? ¿Y Ortega? ¿Y hasta Raúl Castro? ¿Y al lado de Evo, Correa, Ortega y Raúl Castro, cómo se ve Cristina? Hay que fijarse que Ortega ni siquiera podía ofrecer una declaración convincente a los periodistas oficiales que solicitaron su opinión.



En cambio Cristina Fernández dio un discurso. Se esté o no de acuerdo con el contenido, había allí una Presidenta dejando boquiabierta a Cilia Flores, enredada en sus poquísimas palabras; a Luisa Estela de Morales, a Luisa Ortega Díaz y a Tibysay Lucena, el poder femenino del poder chavista. Y el general Carlos Mata Figueroa tenía también cara de que no se lo podía creer. Y el ministro Jorge Giordani apuraba el chicle que mascaba.



Nada de épica tiene esta política, como Chávez quiere hacerla ver con aquello de los argentinos rojitos por el sol del llano. Pragmatismo, agradecimiento, cercanía ideológica, oportunismo; o la mezcla de todo, como dijo un empresario venezolano. Pero no se puede ignorar que suma el agradecido Chávez hacia Néstor Kirchner quien siendo presidente rompió el hielo, ignorando lo que se decía afuera del Chávez caudillo, dictador y militarista. Y son los Kirchner agradecidos por la ayuda en el peor momento de las cuentas externas de Argentina, e inclusive la ayuda para la campaña de Cristina, lo cual explotó con el caso del maletín. Por cierto, el esposo suspendió el viaje a última hora, enredado como ésta en la maniobra política local.



Lo pragmático es aún más notorio en los 50 y más empresarios que acompañan a la Presidenta. Y no es la primera vez. Ni tampoco la primera que van contentos y sonrientes, y el que más, Julio de Vido, el polémico y todopoderoso ministro. Como Claudio Uberti en los tiempos de Néstor Kirchner. Uberti el de la maleta. Uberti el de las presuntas comisiones. De esa alegría de los empresarios son testigos quienes alcanzaron a hablar con algunos de ellos en los pasillos del Hotel Tamanaco. Y lo pueden decir inclusive los dueños de Techint, que salieron a tiempo y a buen precio de Sidor, gracias al lobby presidencial. De haberse quedado en Sidor, aquello hoy sería inmanejable por los costos laborales.



Y están los resultados. Pues al menos Cristina puede ya exhibir la cooperación técnico agroindustrial. O pueden decir los empresarios de Impsa que la primera turbina de Macagua I queda lista en noviembre, y en tanto cumplen en Macagua también lo harán en Tacoma y en la propuesta de llevar adelante el desarrollo de la energía eólica. En Macagua la inversión supera los 250 millones de dólares. Luego, Kioshi Compresion, GNC Galileo y tres firmas más junto a PDVSA, adelantan proyectos en gas vehicular, petroquímico, compresores y cilindros de acero sin costura.



Es ambiente de sonrisas y de guiños. La rueda de prensa conjunta, entre Chávez y Cristina, comenzó con .¡ah cámara indiscreta!- un comentario de ella hacia él, por el cual ambos rieron, y ambos bajaron el rostro .picardía de la cámara- hacia la carpeta de papeles. Se ve que se entienden. Y se ve que ella entiende lo que más tarde le dirá al oído, secreto de mujeres, la embajadora en Caracas, Alicia Castro, al despedirla en al aeropuerto, y volteando la mirada hacia donde están los venezolanos, incluyendo a Chávez.



También hay un asunto de estilo. Pues al tiempo que la Presidenta no oculta el peronismo que lleva por dentro, resalta la tercera vía, además deja colar la crítica hacia el militar básico de la fuerza. Y además, no tiene prurito en lamentar que no tuvo tiempo de cenar en Le Gourmet, (recomendado por Alicia Castro, asidua comensal) o en agradecer lo buena que estaba la suite del Hotel Tamanaco. Por contraste, el otro huésped, Daniel Ortega, se encerraba en su habitación, y ni un comentario, ni un gracias, ni un adiós.



Todo ese ambiente no podía ser gratuito. Pasa un día, pasa otro, y en Buenos Aires estalla el escándalo. Un testigo de excepción reveló ante un tribunal en la capital argentina, que los empresarios interesados en hacer negocios con Caracas, debían pagar comisiones del 15 y 20%. Eran los tiempos en que gobernaba el esposo de Cristina. O gobierna todavía, tal dicen en Argentina.

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