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El Gobierno brasileño concentrará el ajuste fiscal sobre el gasto

Bandera de Brasil
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martes 23 de agosto de 2016, 01:00h
Pese a que Eliseu Padilha, jefe de Gabinete del presidente interino Michel Temer, descarta subir los impuestos en 2017, anuncia recortes en gasto y en pensiones.
El Gobierno brasileño no está planeando ninguna subida de impuestos para el año próximo, según ha señalado el jefe de Gabinete del presidente interino Michel Temer, Eliseu Padilha, durante una rueda de prensa celebrada hoy de la que se ha hecho eco la agencia Reuters.



Sin embargo, según recoge el diario Página 12, Padilha sí ha manifestado en una entrevista con radio Estadao de San Pablo la intención de su Gobierno de realizar un ajuste fiscal que recorte la expansión del déficit público. Así, el político brasileño ha señalado que se producirá un recorte sobre el gasto público; una medida que, a su juicio, ayudará a "garantizar seguridad jurídica a los inversores".



Pero además, Padilha ha señalado que su segunda gran prioridad será "reformar" el sistema jubilatorio. Es decir, según ha apuntado, la intención de su Gobierno es la de elevar de 65 a 70 años la edad de jubilación de los hombres, y de 60 a 65 la de las mujeres. Al menos, para todos aquellos que hoy tienen menos de 50 años de edad.



Estas declaraciones se producen en una semana clave para la Historia brasileña. Y, más en concreto, para el propio Gobierno al que pertenece Padilha, ya que será a partir de este jueves y hasta el miércoles 31 cuando el Senado del país carioca decida si destituye definitivamente a la presidenta electa, Dilma Rousseff, actualmente suspendida de forma temporal. De ser así, quedaría confirmado hasta las próximas elecciones previstas para 2018 el presidente interino, Michel Temer.



Un escenario que, a juzgar por lo explícito de las palabras de Padilha, da por descontado el actual Gobierno interino ya que el jefe de gabinete también proyectó que una amplia mayoría de los 81 senadores votará por la destitución de la mandataria electa: "Debemos tener entre 60 y 63 votos a favor del juicio político; siendo conservador, deberemos tener 61 votos", afirmó.



Así, hace tan solo dos semanas 59 senadores optaron por someter a Rousseff a la votación de revocación final, y para la revocación final bastan con dos tercios (54) de los votos del total de los senadores. Sin embargo, existen senadores que votaron por aceptar la acusación que ahora se declaran indecisos.



Unas dudas que intentan alentar desde el Partido de los Trabajadores (PT) con declaraciones como las que ha realizado hoy durante la sesión de la Cámara Alta, la senadora Gleisi Hoffman, anterior jefa de gabinete de Rousseff quien le ha respondido a Padilha: "Esta es una semana clave para el fortalecimiento o la debilitación de la democracia; esta semana se puede cometer una injusticia con una presidenta honesta, un golpe parlamentario".



MIentras que, por su parte, la propia presidenta electa ha señalado que no tienen ninguna intención de evitar el juicio político, como hizo en 1992 Fernando Collor de Mello cuando se había de enfrentar a la misma votación final tras un proceso de destitución, por lo que cada senador deberá retratarse de cara a la Historia.

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